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Disentir

El disentir

 

Mateo 10:35-37 “Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; “

Posiblemente esta declaración de Jesús no haya caído muy bien aun entre los cristianos que tanto anhelan una familia pacifica y amorosa. Jesús está diciendo que habrá discordia y pleito entre hermanos y entre padres e hijos a causa de él. Y advierte que en materia de preferencias, Jesús es primero antes que cualquier miembro de la familia inmediata.

¿Por qué Jesús advierte de esta división? Hay un versículo clave que nos abre el entendimiento cuando dice: Juan 8:23 “Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.”  Y agrega: Mateo 10:38 “y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.” La verdad es que la gente que está en el mundo, es considerada por Dios como estando abajo, mientras que la gente que ya conoce a Cristo, es de arriba como lo corrobora Pablo en Efesios 2:5-7  “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),  y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,  para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.”  Y si adicionalmente agregamos este otro verso:  Gálatas 5:17 “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”

 

Todo lo anterior nos ayuda a entender que Cristo está enn el cielo y que el mundo está abajo en la tierra, tal como lo comprobamos en Hechos 7:49 “El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo?” luego podemos entender la razón de Jesús al decir que los enemigos del hombre serán los de su casa porque por un lado todo aquel que haya recibido el Espíritu de Jesucristo ha adquirido la ciudadanía celestial o sea que deja de pertecener al mundo y pasa al reino de los cielos a convivir con Jesús el Hijo de Dios. Pablo lo confirma en Filipenses 3:20 “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;”

 

¿Y por qué habrá disensión entre los miembros de la misma familia si son de la misma sangre?  La palabra disentir  (Del lat. dissentīre).significa  No ajustarse al sentir o parecer de alguien. Y esto en otras palabras significa discusión, separación y hasta divorcio entre parientes. Tiene toda la lógica reconocer que una persona que ha sido instruida en el conocimiento de Dios no puede llevarse bien ni tener la misma opinión que los que están en el mundo, entendiéndose como tal a los que no conocen a Dios. Cuando Jesús dice que él es de arriba y los fariseos de abajo, les está calificando en la misma forma que lo hizo con uno de los apóstoles que fue sancionado por su Maestro al decirle: Marcos 8:33 “Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: !!Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” En otras palabras le dijo, tu miras para abajo y no para arriba donde esta Dios. Mientras en la familia hayan personas conectadas con el mundo, sostendrán malas relaciones con los que están en Cristo porque su pensar será siempre diferente y no habrá entre ellos ningún lazo que los una. Jesús pronunció palabras alusivas a este asunto cuando dijo: Juan 3:19 “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” Por otro lado el apóstol escribe Hechos 26:18 “para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.” Y confirma lo siguiente: 2 Corintios 6:14 “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”

 

La palabra de Dios no puede ser burlada, en una familia por muy cultos que sean y por mucha escuela que hayan tenido si no han llegado a Cristo todos, seguro que vivirán en discordia, en pleitos y en enemistades, es mas, aun cuando comiencen a conocer a Cristo, aun serán como niños agrupándose según sus creencias, unos serán siervos de uno y otros de otro, como bien lo retrata Pablo cuando dice: 1 Corintios 3:1-3 “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.  Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,  porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” Este problema de la división persistirá en tanto no haya crecimiento espiritual en la familia o en la iglesia que es lo mismo. Si Cristo no es la cabeza, habrá división, el apóstol Pablo habla así: 1 Corintios 3:10 “Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.”

 

El crecimiento espiritual es el que nos llevará a la unidad, ninguna otra cosa y ninguna otra doctrina. Si no crecemos permaneceremos en pleitos y disensiones, y si crecemos poco también, pero si crecemos lo suficiente, seremos entonces lo que Dios ha preparado para sus hijos, seremos el Cuerpo de Cristo. Efesios 4:13
“hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;”
 Santiago 3:2 “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.” La única manera de llevarnos bien, de ser amigos, hermanos y compañeros es estando en Cristo, no existe otra forma, la permanencia en Cristo nos lleva al Padre y a la vida eterna, cualquier arreglo humano sin Dios nos llevará a la perdición, Santiago 4:4 “!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” Este problema de la división se presentará aun entre esposos por la misma razón, si uno de ellos no es convertido a Cristo, existirá pleito y disensión y en este caso lo único que podemos entender es que existe adulterio.  Dios dice que la unión del hombre y la mujer delante de Dios no puede ser separada por el hombre, excepto por causa de fornicación, y no por fornicaciones entre humanos sino con dioses ajenos porque ya hemos visto en otros mensajes que todo sale del corazón, Mateo 15:19 “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” Si un cristiano creyente está teniendo problemas con su mujer incrédula y él ha hablado diariamente la palabra de Dios delante de ella y aun se mantiene como pecadora incrédula, no sigan insistiendo, llámense a silencio y dejen a Dios que obre en ella. Hay un verso que nos acuerpa en esto: Mateo 5: 32 “Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.” Tome nota: a no ser por causa de fornicación, y recuerde que el adulterio no requiere haberse consumado, basta haberlo deseado como está dicho en Mateo 5:28 “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” Y no piensen que es solo para varones que aplica esta ley de Dios, también las mujeres si desean a otro hombre ya han cometido adulterio. Si vieron antes, el apóstol dijo: almas adulteras que hacen amistad con el mundo refiriéndose a ambos, hombres y mujeres.

Pienso en muchas iglesias que invierten esfuerzos, tiempo y dinero en promover ministerios de la familia y de la juventud, enseñándoles como se debe convivir y gastan y gastan tiempo sin lograr resultados, yo me pregunto: ¿Por qué no entienden que la palabra de Dios dice que el enemigo del hombre está en su casa? Y porque no entienden que no es en base a razonamientos que se logra la unidad sino en el crecimiento espiritual como un resultado de haber conocido a Jesús como el Hijo de Dios y a su  evangelio de salvación. Yo no invertiría esfuerzos en tratar de unificar a la familia, yo enfoco todas mis energías en la evangelización y en el conocimiento del Hijo de Dios y el resultado es la conversión que produce no buenos familiares carnales sino una real y efectiva familia divina que es la que nos debe interesar. Dios aspira tener una familia en el cielo y no en la tierra. Jesús dijo: Mateo 12:50 “Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.”

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla, septiembre 2008.

 

 

 

 

 

   

septiembre 18, 2008 - Posted by | Uncategorized

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