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Somos hijos del rey

¿Somos hijos del rey?

 

Con cierta frecuencia he escuchado esta expresión: “Yo soy hijo del rey” o “somos hijos del rey”, para indicar que se es cristiano y con propiedad. Analicemos este tema al calor de las escrituras.

 

Filipenses 2:5-7  “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;” Mateo 26:63 “Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios.”

Vamos a partir del punto en el cual Jesús siendo hijo de Dios no negó serlo pero si lo ocultó ante el mundo. La razón para mantenerse en secreto es por un lado para que no fuese descubierto por quienes pretendían encontrarlo y matarlo y segundo para que fuese el Padre celestial quien iluminara a los que debían reconocerlo como tal.

 

Jesús sondeó entre la multitud cual era la opinión que la gente tenía de él y se dio cuenta que las opiniones no pasaban mas allá de la apreciación humana, dándole a él la representación de ser un profeta como Elías o el mismo antecesor Juan Bautista. En el libro de Mateo podemos ver este tema, en Mateo 16:  13-17  “Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” (v20 )Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.

 

No había ningún interés en Jesús de darse a conocer como el Hijo de Dios, pues el plan de la salvación de Dios es alrededor de un enviado, el Mesías, no como Dios sino como hombre. Los hombres nunca han creído en Dios pero si en los hombres, de modo que la manera mas segura de salvarnos era enviando a un hombre, a Jesús hijo de David, hijo de Abraham. Si leemos la genealogía de Jesús en Mateo capitulo 1 veremos a Jesús como siendo hijo de David y de Abraham. Mateo 1:1 “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.” Y por otro lado en el libro de Lucas se nos muestra a Jesús como procediendo de Adán y este de Dios, Lucas 3:38 “hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.”

 

A Dios le place enviar a su Hijo Jesús como Hijo del Hombre a salvar al mundo, si hubiese pensado de otra manera, no hubiera sido necesario que Jesús naciera y muriera en la cruz, Dios habría hecho la salvación en otra forma, pero le plació hacerla por medio de la muerte de un hombre, Jesús. Y por su lado Jesús no procedió a efectuar la salvación utilizando los poderes de Dios como le corresponde a su Hijo amado, sino mas bien en cumplimiento de su palabra procedió a hacerlo “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;” luego nuestra salvación es dada por un hombre de carne y huesos como nosotros, el cual se humilló hasta la muerte. Filipenses 2:7-9 “sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;  y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.  Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,”

La pretensión de los cristianos en autollamarse “hijos de Dios” no es agradable a Dios definitivamente, pero si le agrada que seamos discípulos de su Hijo, Juan 15:8 “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.” Ningún hombre carnal va a agradar a Dios bajo ninguna circunstancia, Romanos 8:7-8 “7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.” Lo que si agrada a Dios es que vivamos en el espíritu de su Hijo Jesucristo,  (v.  9) “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” Los que aun viven en la carne y creen que son agradables a Dios, están siendo engañados, a Dios nadie le puede engañar, Lucas 16:15 “Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.”

No busquemos hacer alarde de nosotros mismos diciendo que somos hijos del rey, mas bien busquemos ser perfectos en la obediencia a los mandatos de Dios. Si alguien quiere seguir a Cristo, vean lo que debe hacer antes de otra cosa: Marcos 10:21 “Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.”  1 Corintios 11:1 “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” Santiago 4:16 “Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala;”

Quien desee agradar a Dios, tiene un camino, ser perfecto como está escrito en Mateo 5:48 “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”  Levítico 20:7 “Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.” 1 Pedro 1:22-24 “ Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.  Porque:  Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba.  La hierba se seca, y la flor se cae;”

Y por ultimo, quien desee ser agradable a Dios, que se enemiste con el mundo. Santiago 4:4 “!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.”

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla. Septiembre 2008.

 

 

septiembre 14, 2008 - Posted by | Uncategorized

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