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¿Cuando pecamos?

¿Cuándo pecamos?

 

Hay mucha confusión y controversia entre cristianos y no cristianos y aun entre los incrédulos acerca de cuando es que entramos en pecado y cuando no estamos pecando. Es necesario que todos estemos muy bien informados acerca de lo que significa pecar.

La palabra de Dios dice que cuando pecamos morimos, estas son las palabras que nos dan apoyo en esa dirección: Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte,” Efesios 2:1 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,” Tenemos que examinar muy detalladamente lo que es morir en pecados.  En primer lugar tenemos que aclarar que la muerte a causa del pecado se refiere a la muerte espiritual y no a la muerte corporal. ¿Qué es morir espiritualmente? veamos este asunto en la siguiente forma:

 

Dios es espíritu y Dios busca que nosotros seamos espíritu también. Juan 4:24”Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” La manera que Dios ha establecido para que seamos espíritu como él es volviendo a nacer, Juan 3:6-8  “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.  No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.  El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.” Para nacer en el espíritu es necesario que lo hagamos teniendo a Dios como nuestro Padre. Al igual que sucedió con Jesús que nació de María, un ser humano, pero engendrado por Dios el Padre, asi sucede igual con nosotros que siendo humanos, Dios viene y nos engendra como hijos en nosotros, Juan 1:13 “los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

 

Una vez que el Espíritu Santo ha venido a nosotros y ha engendrado un nuevo ser espiritual, nos volvemos hijos de Dios, no antes. ¿Cómo viene el Espíritu a nosotros? El Espíritu Santo viene a nosotros en las palabras de Dios, Juan 6: 63 “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” Para que eso ocurriera, Dios estableció la predica del evangelio. La palabra “salvación” es aplicada para determinar que el Espíritu ha venido a nosotros. Somos salvos cuando hemos nacido de nuevo en el espíritu. Romanos 1:16 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” Efesios 1:13 “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,”

Jesús nos explica como es que sucede este proceso al predicar el evangelio, primero es necesario que alguien predique, Romanos 10:14 “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Romanos 10:13 “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Y la predica del evangelio es un mandamiento de Jesús cuando dijo: Marcos 16:15 “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Luego es necesario que se predique el evangelio, pero, veamos como explica Jesús el proceso de sembrar la palabra de Dios para que nazca el Espíritu, sin olvidar lo que antes dijimos: “las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” y la explicación de Jesús acerca de la semilla: Lucas 8:11 “Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.” antes de seguir con lo dicho por Jesús quiero que tomen en cuenta que todo lo que Dios ha creado tiene el mismo sello de distinción, como dice Pablo en Romanos 1:20 “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” Jesús explica que al predicar estamos sembrando la semilla y dice:  Mateo 13: 3 “Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.”  (v.v. 8-9) “Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.  El que tiene oídos para oír, oiga. “ (v 23) “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.”

El destino nuestro es darle frutos a Dios, predicando el evangelio, Jesús lo dice en: Juan 15:8 “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”  Esto está incluido en esta otra parábola, Juan 15: 2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.” (v.v.5-6) “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.  El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.”

Hemos planteado todo el proceso desde que nacemos en la carne como herederos de Adán en el pecado hasta el haber nacido de nuevo en Cristo y darle frutos a nuestro Padre celestial con la pena que si no le damos frutos seremos cortados de Cristo y quemados en el infierno. La cuestión planteada en nuestra salvación espiritual es que tengamos vida eterna, esa es la única y exclusiva razón de la muerte de Jesús, que tengamos vida eterna. Véalo aquí: Juan 3: 16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Mucha gente centra sus aspiraciones en ir al cielo y no en la vida eterna, tener la vida eterna es tener la vida de Dios y eso incluye vivir en el reino de Dios en la eternidad. Parece que es bueno que revisemos nuestras pretensiones, o buscamos el cielo o buscamos la vida, si recordamos aquella platica de Jesús con un joven rico notarán que él lo que anhelaba era la vida no el cielo, veamos en  Mateo 19:16 “Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?” y hablando del cielo, Pablo nos aclara que en Cristo estamos en el cielo. Efesios 1:20 “la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,  Efesios 2:6 “y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,”  Efesios 3:10 “para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,” de modo que los cristianos estamos sentados junto a Cristo en lugares celestiales y por lo tanto lo que anhelamos no es ir al cielo sino tener la vida eterna lo cual significa la salvación.

Tenemos expuestas dos situaciones, lo que es el hombre antes de nacer de nuevo y lo que es el hijo de Dios en Cristo, repito una cosa es ser hijo de hombre y otra cosa es ser hijo de Dios. En Cristo sucede algo a la inversa nuestra. Jesús siendo Hijo de Dios se hizo hombre para llevar a los hombres a ser hijos de Dios. Nosotros al ser hijos de Dios tenemos como obligación ir al mundo y predicar el evangelio para que los hombres sean convertidos a hijos de Dios.

Una vez explicado todo esto, podemos comenzar a hablar de nuestro tema de hoy el cual se titula ¿Cuándo pecamos? Y antes de continuar quiero insistir en poner ejemplos que nos confirmen que no es lo mismo una cosa que la otra. Supongamos que viene un orador a la plaza publica a dar un discurso dirigido a los corruptos del pueblo pero por error, a quienes tiene enfrente no es a los corruptos sino a la iglesia de Jesucristo. Si el comienza a hablarles como corruptos, ellos se sentirán fuera de contexto y no mirarán con buenos ojos nada de lo que el orador diga. Inversamente por error está en medio de corruptos y su mensaje es para la iglesia y les dice que hemos sido perdonados, que Cristo vive en nuestros corazones y que nos esperan las mayores bendiciones de Dios en el cielo y que tenemos asegurada la vida eterna, igualmente los pondrá fuera del contexto y se sentirán incómodos.

Los cristianos tenemos la obligación de ir al mundo a predicar el evangelio, pero, ¿Qué es el evangelio? La palabra evangelio significa: La vida, doctrina y obras maravillosas de nuestro Señor Jesucristo contenidas en los cuatro libros de los evangelistas, que realmente son el mismo evangelio. En la voz griega equivale a buena nueva la cual significa el haber enviado al Hijo de Dios a vivir en la carne y morir para redimir a la especie humana y abrirle las puertas al cielo. Todos estamos obligados a predicar el evangelio para colaborar con Dios en la salvación de las almas, quien desoiga este mandamiento se está declarando indiferente a las palabras de Dios y en vez de agradar, mas bien desagrada a Dios y le pone en un camino de desobediencia lo cual es castigado. En este caso, este cristiano está pecando, pero si a un pecador le decimos que vaya a predicar, no estamos de acuerdo con Dios porque lo que debemos es reconocer quien es quien, quien es cristiano y quien no lo es.

Pecar es en términos generales desobedecer a Dios, pero sin olvidar que Dios es espíritu y que nuestro espíritu debe estar en Cristo Jesús, que no vivimos según la carne sino según el Espíritu: asi lo dice en  Romanos 8:9 “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” Jesús nos aclaró lo siguiente: Mateo 12:32 “A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.” Antes de haber recibido a Cristo, estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, asi lo vimos en Efesios 2:1 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,” pero una vez conocido a Cristo la cosa es diferente y desde ese punto de vista no podemos ni debemos pecar porque si loásemos ya no tenemos una muerte de Cristo que nos salve, Hebreos 10:26-27 “ Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados,  sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.”

Si estamos en la carne sin Cristo, Dios nos ama y nos salva, Juan 3: 16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Pero si pecamos después de conocer a Cristo solo nos espera el juicio final cuando Jesús apartará los que van con el a la vida eterna y separará a los que van con el diablo al castigo eterno:  Mateo 25:46 “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.”

¿Cuándo es que pecamos? Cuando desobedecemos a Dios. Las leyes y mandamientos de Dios son espirituales no corporales, si usted ha tenido o tiene la intención de cometer una desobediencia a Dios, no necesita ni ponerla en practica, basta que lo haya concebido en su deseo o en su corazón. Vea estos dos ejemplos: Mateo 5:27-29 “ Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.  Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.”  Y este otro: Mateo 5: 21-22 “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.” Esto no sucede con la gente que está en el mundo porque Dios para salvarlos ha enviado a su Hijo a morir en la cruz Juan 3: 16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Tome en cuenta esta palabra: “para que todo aquel que en él cree” porque Juan 3:18 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”

 

Una vez mas, pecar estando en la carne no es pecado porque ya está muerto en sus delitos y pecados, pecar es morir y solo pueden morir los que están vivos y vivos son los que han recibido a Cristo, Juan 11:25 “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” La iglesia está viva, el mundo está muerto, si usted está en Cristo debe llevar vida al mundo que está muerto, Mateo 10:8 “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” Si usted no lleva vida a los que están muertos, o usted está muerto o es desobediente a Dios y en este caso la muerte está delante de usted y no es muerte corporal sino espiritual. Marcos 12:27 “Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.”

 

Para cerrar, pecamos, los cristianos cuando desobedecemos a Dios y en este caso viene la muerte espiritual y por ende no podemos entrar al reino de Dios ni obtener la vida eterna. Contrariamente si estamos en el mundo y pecamos no morimos porque ya estamos muertos pero si creemos en el evangelio y en Jesucristo entonces obtendremos la vida, la cual debemos cuidar para no caer en desobediencia y morir. Nuestra oración diaria dice: Nonos dejes caer en la tentación porque la tentación es la propuesta de Satanás de que le desobedezcamos a Dios y que nada nos pasará. Dios dijo: No comas de este árbol porque morirás, Satanás dijo; coman, no morirán. Romanos 5:19 “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.”

 

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla. Septiembre 2008.

 

 

septiembre 13, 2008 - Posted by | Uncategorized

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