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¿Dónde está el cielo?

¿Dónde está el cielo?

 

Tanto el cielo como la tierra son una creación de Dios, lo primero que Dios hizo fueron los cielos y la tierra, podemos leerlo en Génesis 1:1En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” Si se fijó, es el primer versículo de la Biblia. O sea que antes de crear otra cosa, Dios hizo los cielos y la tierra.

 

Este tema, como los otros que he escrito, siempre serán tratados desde el punto de vista espiritual basado en estas palabras de Dios: 1 Corintios 2:14Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” Y esta otra: 2 Timoteo 3:16Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,”

 

Vamos a entender como cielo, todo lo creado por Dios que se conserva en la forma invisible, mientras que tierra es todo lo que es visible. Y específicamente, tierra es la carne del hombre natural, desde el punto de vista de Jesús cuando nos enseña acerca del evangelio diciendo: Marcos 4:20Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.” Por lo que claramente establecemos que el cielo es lo espiritual, lo invisible mientras que tierra es lo carnal, lo visible. Dios, para el caso es invisible, pero Cristo, le hace visible según leemos en Colosenses 2:9Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,”

 

Nuestro tema es s una pregunta: ¿Dónde está el cielo? Y la respuesta no debe ser que aquí en la tierra sino a partir de la tierra, es decir el cielo comienza en la superficie de la tierra hacia arriba, hay tres cielos según podemos entender a Pablo que dijo: 2 Corintios 12:2Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.” Y podemos decir con clara distinción que es en el tercer cielo donde habita Dios. La habitación de Dios es en el cielo sin embargo sus pies tocan la tierra como lo leemos en Mateo 23:22y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él.” Y Mateo 5:34-35  “Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.”

 

El cielo y la tierra no se mezclan entre sí porque son dos naturalezas distintas, como el agua y el aceite, el agua permanece abajo mientras que el aceite arriba, ese es el panorama que Jesús expresó cuando dijo: Juan 8:23Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.” Lo que claramente establece que el cielo está arriba y la tierra abajo, nosotros somos los terrenales mientras Jesús es celestial. Juan 3:12Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? “ El lenguaje de Dios es celestial, mientras que los hombres mantienen un lenguaje terrenal. No hay duda, Dios está arriba, en el cielo mientras que el diablo está abajo en la tierra. El poner la mirada en las cosas de Dios, arriba es cosa de cristianos, mientras que ponerla en las cosas de los hombres es cosa del diablo, lo podemos entender cuando leemos en Mateo 16:23  Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.”

 

La verdad es que nuestro cuerpo mantiene una doble naturaleza, por un lado tenemos un cuerpo de carne que es comparado con los animales y por otro lado tenemos un cuerpo espiritual. Pablo lo dice así: 1 Corintios 15:40Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales.” 1 Corintios 15:48Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.” Entendiendo esto como que por un lado descendemos de Adán y por otro lado de Jesucristo, 1 Corintios 15:45Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.” El plan de Dios para salvarnos consiste en cambiar esa naturaleza pecadora de la carne por una santa en el espíritu y eso solo se obtiene por medio del evangelio. Romanos 1:16Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.”

Volvamos a la pregunta: ¿Dónde está el cielo? Veamos este verso que dice: Juan 14:23Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” Claramente dice que vendrá a nosotros y no que nosotros vayamos a él. Este es el mismo principio que Jesús nos enseñó a orar diciendo:  “Venga a nosotros tu reino”. O sea no es que Dios estando arriba nos lleva con él sino que nosotros estando abajo, Dios nos acompaña aquí abajo. El cielo y la tierra no son lugares sino viviendas, o vivimos en a tierra o vivimos en el cielo. Veamos este verso: Romanos 8:1Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.” Vea usted estos dos extremos, andar en la carne y andar en el Espíritu. Y esto otro, Romanos 8:8-10  “y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.  Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.” Vemos claramente que Dios es Espíritu y que Cristo es espíritu y que ambos han hecho morada en nosotros.  Y si Dios ha hecho morada en nosotros y Dios tiene su trono en el cielo, cabe hacernos esta  pregunta: ¿Dónde está el cielo? La respuesta es que el cielo está donde Dios  está y si Dios está en nuestro corazón, el cielo está en nosotros.

Fíjese que estamos derrumbando la antigua idea de que el cielo es allá arriba para ahora decir que el cielo es el ámbito donde está Dios,  y no podemos negar que Cristo mora en nuestro corazón y que somos el templo del Espíritu Santo, 1 Corintios 3:16¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?1 Corintios 6:19¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?”  Repito e insisto, el cielo está donde Dios está porque ese es su ámbito, su trono. Dios no está en templos hechos por la mano del hombre sino en nuestro corazón. Veamos lo que escribe Pablo en este aspecto:  Efesios 1:3 “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,” ¿Dónde están los lugares celestiales? Están en Cristo. ¿Dónde está Cristo? Efesios 3:17para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,” Repito, Cristo habita en nuestro corazón. ¿Dónde está el cielo? El cielo es el trono de Dios, y Cristo está sentado a la diestra del trono, Colosenses 3:1Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.” ¿Cómo es que hemos resultado estar en el cielo si aun tenemos los pies en la tierra? Efesios 2:5-7 “ aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),  y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,  para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. “ ¿Qué fue lo que hicimos para resultar en el cielo? Juan 1:12Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.  Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. “

He hecho algunas encuestas personales con cristianos y les he preguntado: ¿Cree usted que estamos en el cielo?, la respuesta ha sido contundente: NO y no podemos hacer otra cosa que traer esta palabra de Dios que dice en Juan 3:18El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” Usted posiblemente no desea ser condenado y aquí están las buenas nuevas de Dios, 1 Timoteo 2:3-5  “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,  el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.  Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,” Jesús dijo: Juan 14:6Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 3:16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:36El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. “Juan 5:24De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” Juan 6:47De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.” Juan 10:27-29  “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,  y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.  Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. “

 

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla  Agosto 2008.

 

 

 

 

 

 

 

 

agosto 7, 2008 - Posted by | Estudios

1 comentario »

  1. Como hacerse pequeño para entrar al reino
    El más pequeño en el reino de los cielos es Juan el bautista, Mateo 11:11 “De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.” No puedo encontrar en la Biblia un verso tan explicativo diciendo que tan pequeño es Juan bautista en el reino, el más pequeño es mayor que él, que grandiosa explicación, más clara no se puede exponer. Jesús nos advierte que tenemos que hacernos pequeños para entrar al reino, Mateo 18:3 “y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.” Refiriéndose que un niño es una creatura pequeña que se moviliza y se puede introducir en lugares pequeños por entradas pequeñas, ese es el sentido que tiene este otro verso que dice: Mateo 19:24 “Otra vez os digo, que es más fácil pasar un camello por el ojo de una aguja, que entrar un rico en el reino de Dios.” La palabra camello debe entenderse como un depósito de agua dentro de un cuadrúpedo que no puede entrar por una puerta angosta, Lucas 13:24 “Esforzaos a entrar por la puerta angosta; porque os digo que muchos procurarán entrar, y no podrán.” La forma más adecuada para entrar al reino es haciéndose pequeño como un niño, Y esa es la condición en que debemos estar para recibir el reino: Marcos 10:15 “De cierto os digo, que el que no reciba el reino de Dios como un niño, no entrará en él.”
    Nuestro titulo de hoy es una pregunta: ¿Cómo hacerse pequeño para entrar? Y sobre ello vamos a platicar en este mensaje. Ya hemos visto que entrar al reino no es cosa fácil, y se hace necesario hacerse pequeño como un niño para poder entrar, Jesús nos explica este asunto en el siguiente verso: Mateo 23:12 “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.” La palabra humillarse viene de la raíz humilis que significa pequeño y hacerse pequeño es igual que humillarse o hacerse pequeño como un niño, son palabras similares pero la idea es que solamente si somos rebajados en nuestro yo es que podemos entrar al reino, a esta palabra el Señor Jesús le llama negarse a si mismo, como lo dice en Lucas 9:23 “Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.” En otras palabras, el volverse como niño o hacerse pequeño o humillarse está incluido en negarse a si mismo.
    El humillarse o negarse a si mismo es una acción que necesita un deseo muy intimo, no es una demostración exterior, Dios sabe reconocer esto, no se puede hacerse humilde exteriormente, tiene que ser interiormente. La ley que dice “Porque el que se enaltece será humillado, y el que se humilla será enaltecido.” No incluye al que es humillado, tiene que ser exclusivamente una humillación voluntaria o espontanea y no un castigo por haberse enaltecido, la humillación es volverse nada, negarse uno mismo y sentirse menos que los demás, el apóstol lo dice así: Filipenses 2:3 “Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo;” mismo principio que se aplica al verso en Romanos 13:1 “Sométase toda persona a las autoridades superiores; porque no hay autoridad sino de parte de Dios, y las que hay, por Dios han sido establecidas.” Lucas 6:40 “El discípulo no es superior a su maestro; mas todo el que fuere perfeccionado, será como su maestro.” El punto es que no tenemos otro camino que sentirnos inferiores, humillados y negados a si mismo, el plan de Dios es que nuestro cuerpo debe estar habitado por el Espíritu Santo como dice en 1 Corintios 6:19 “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” y esa es la única manera de entrar al reino de Dios.
    Los religiosos (anteriormente conocidos como escribas y fariseos), pretenden entrar y así invitan a sus seguidores engañándolos con ritos y mandamientos de hombres, pero a Dios no lo pueden engañar, Mateo 23:13 “Mas !!ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.” Para entrar al reino no es necesario morir primero como muchos así lo entienden, el reino de los cielos, es el reino celestial, es la iglesia o sea es la comunidad espiritual de los que han aceptado a Cristo.
    El reino de los cielos no es un club, no es una asociación o congregación religiosa, es simplemente y llanamente la iglesia, llámese a la asamblea de los hijos de Dios, que es el cuerpo o ejército de Cristo donde el comandante es Jesucristo conocido como cabeza de la iglesia. En el Antiguo Testamento se llama Jehová de los ejércitos, 1 Samuel 17:45 “Entonces dijo David al filisteo: Tú vienes a mí con espada y lanza y jabalina; mas yo vengo a ti en el nombre de Jehová de los ejércitos, el Dios de los escuadrones de Israel, a quien tú has provocado.” En el Nuevo Testamento se llama Iglesia, como esposa de Jesucristo o cuerpo de Cristo. La figura aplicada aquí es el matrimonio Efesios 5:23-25 “porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,” entrar al reino de los cielos, es lo mismo que decir ser agregado a la iglesia o sea a los que van a ser salvos, Hechos 2:47 “alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”
    Entrar al reino, no es pues, subir al cielo, sino agregarse a la iglesia donde están los que serán salvos, esta es la figura del Arca de Noé cuando entraron Noé y sus hijos con sus esposas y toda la fauna, el Arca es una figura de la iglesia y entrar al arca es similar a entrar al reino, en el Arca el rey era Noé, en la Iglesia el Rey es Jesucristo. El diluvio donde murieron todos los seres humanos y animales es una figura del bautismo donde mueren todos los malos espíritus al ser bautizado y entramos a la figura del reino de los cielos, Pablo lo dice así: Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Colosenses 2:12 “sepultados con él en el bautismo, en el cual fuisteis también resucitados con él, mediante la fe en el poder de Dios que le levantó de los muertos.”
    Mucho error hay en la religión acerca del reino de los cielos donde se cree existen espíritus de hombres santos y vírgenes, no el reino de los cielos es aquí en la tierra y corresponde a la asamblea de los nacidos de nuevo, de los hijos de Dios, porque no todos somos hijos de Dios, aun hay hijos del diablo como lo dice en 1 Juan 3:10 “En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.”
    Para entrar al reino o sea a la iglesia o asamblea de los hijos de Dios, hay que nacer de nuevo en el Espíritu porque no es una asamblea carnal sino espiritual y corresponde a esta vida no a la otra, Pablo nos habla en esta forma: Efesios 1:3 “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,” Efesios 1:20 “la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,” Efesios 2:6 “y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,” como ven, no se trata de subir al cielo sino de vivir en la iglesia con Cristo porque Cristo mora en nuestros corazones, Romanos 8:9 “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” ¿Y cómo recibimos a Cristo? Juan 1:12 “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;” recibir a Cristo no es declararlo con los labios, porque Jesús ya lo advierte en Mateo 7:21 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” Ni tan siquiera como lo dice Pablo en Romanos 10:9-11” que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo. Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación. Pues la Escritura dice: Todo aquel que en él creyere, no será avergonzado.” No así, sino como lo dice Jesús en Juan 6:56 “El que come mi carne y bebe mi sangre, en mí permanece, y yo en él.” Juan 1:14 “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.” Es el verbo o palabra de Dios la que comemos para tener vida como lo dice en Mateo 4:4 “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Para recibir a Cristo, debemos comer su palabra y para ello es necesario que alguien predique el evangelio, porque el evangelio es Cristo mismo, si creemos en el evangelio, estamos recibiendo a Cristo que es su palabra, su pan y su carne. Romanos 1:16 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” Efesios 1:13 “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,”
    Para entrar al reino, o sea a la iglesia, debemos haber nacido de nuevo en el Espíritu y habernos negado a nosotros mismos dejando al Espíritu Santo morar y dirigir nuestra vida. Romanos 8:14 “Porque todos los que son guiados por el Espíritu de Dios, éstos son hijos de Dios. “Gálatas 5:18 “Pero si sois guiados por el Espíritu, no estáis bajo la ley.” Quedemos en claro que la iglesia es la asamblea de Cristo o de Dios, la asamblea de los hijos de Dios en el Espíritu. La iglesia no tiene apellido como regularmente le llamamos, iglesia católica, iglesia evangélica, iglesia adventista, iglesia mormona, etc, la iglesia es el cuerpo de los hijos de Dios, es la esposa de Cristo, es el cuerpo de Cristo, o sea el ejército de Dios. El evangelio es todo lo que Jesús ha hablado, no hay otro evangelio, si Jesús lo dijo es palabra de vida y es una novedad de vida, si es palara humana no es evangelio, Gálatas 1: 6-9 “Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo. Mas si aun nosotros, o un ángel del cielo, os anunciare otro evangelio diferente del que os hemos anunciado, sea anatema. Como antes hemos dicho, también ahora lo repito: Si alguno os predica diferente evangelio del que habéis recibido, sea anatema.”
    Entremos al reino, acerquémonos confiadamente como lo dice Pablo en Hebreos 4:16 “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”
    Por Víctor Manuel Castro Chinchilla

    Comentario por victorcastro | mayo 28, 2011 | Responder


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