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Alguien me ha tocado

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Alguien me ha tocado

“Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí.”
(Lucas 8:46)

Este es un pasaje muy conocido por todo cristiano y solo con el fin de darle una explicación espiritual, lo vamos a incluir a continuación: Lucas 8: 43-48 “Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado? Y negando todos, dijo Pedro y los que con él estaban: Maestro, la multitud te aprieta y oprime, y dices: ¿Quién es el que me ha tocado? Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí. Entonces, cuando la mujer vio que no había quedado oculta, vino temblando, y postrándose a sus pies, le declaró delante de todo el pueblo por qué causa le había tocado, y cómo al instante había sido sanada. Y él le dijo: Hija, tu fe te ha salvado; ve en paz. “

Todo mundo entiende perfectamente que la fe de aquella mujer ocasionó su sanidad y muchos escritores de temas bíblicos lo confirman hasta la saciedad usándolo inclusive como un mensaje o sermón para reforzar la fe que debemos tener en Jesucristo. Eso está bien y así debe ser, pero nuestra intención no es la de predicar o de brindar un sermón a nuestros amados hermanos, sino la de entender las cosas que Jesús decía y hacía, porque en la Biblia todo tiene una explicación perfectamente entendible y nada se debe quedar en el misterio o en lo oculto, todo debe salir a la luz, son palabras de Dios que dijo: Lucas 8:17 “Porque nada hay oculto, que no haya de ser manifestado; ni escondido, que no haya de ser conocido, y de salir a luz.” En materia bíblica no hay nada oculto y todo lo que antes fue un misterio ahora ha salido a la luz, y debe ser explicado a la gente. Jesús nos ha dicho: Mateo 5:14 “Vosotros sois la luz del mundo; una ciudad asentada sobre un monte no se puede esconder.” Mateo 13:35 “para que se cumpliese lo dicho por el profeta, cuando dijo: Abriré en parábolas mi boca; Declararé cosas escondidas desde la fundación del mundo.” Toda persona que ha progresado en el estudio de la Palabra de Dios está en la suprema obligación de dar a conocer y de explicar sencillamente todo misterio o palabra que haya permanecido oculta.

Jesús dijo: “Alguien me ha tocado”, y agregó: “porque yo he conocido que ha salido poder de mí.” Quiero que entendamos espiritualmente lo que significa “poder”, no el poder que nosotros recibimos por escrito parar firmar un documento sino el poder real como del rayo, del sol, como de una planta eléctrica que provee luz y energía a las humanidad. Cristo es el poder de Dios, así lo dice Pablo en 1 Corintios 1:24 “mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.”

Vamos a detenernos un poco para considerar con mas énfasis, cual es el poder de Jesucristo otorgado por Dios. En la Biblia, encontramos una declaración bastante clara que dice: Mateo 24:30 “Entonces aparecerá la señal del Hijo del Hombre en el cielo; y entonces lamentarán todas las tribus de la tierra, y verán al Hijo del Hombre viniendo sobre las nubes del cielo, con poder y gran gloria.” No creo tener suficientes palabras para expresar lo que significa el poder de Cristo. Y voy a usar con el perdón de todos ustedes, una comparación que no viene al caso, opero que nos asistirá en dar una explicación, posiblemente todos estén familiarizados con Superman, Batman, Spiderman y se les haga fácil ver un hombrecito de papel volar en el cielo sin ningún problema y vencer a los enemigos de un puñetazo, bueno, esa figura que no ha pasado de ser un dibujo animado y en todo caso una película en movimiento electrónico, eso, no es ni la sombra de lo que significa Jesucristo. Jesucristo es un hombre de carne y hueso que está vivo y vivo eternamente, viviendo en el reino de Dios y gobernando desde su Trono celestial, delante de quien todos vamos a estar un día presentados para juicio como lo dice en 2 Corintios 5:10 “Porque es necesario que todos nosotros comparezcamos ante el tribunal de Cristo, para que cada uno reciba según lo que haya hecho mientras estaba en el cuerpo, sea bueno o sea malo.”

Jesucristo es un hombre poderoso, el hombre mas poderoso en el cielo y en la tierra, no hay nadie, ni todos juntos, que puedan superar su fuerza y poder. Jesucristo no es aquel clavado en una cruz y colgado en una pared, tampoco es aquella estatua acostada dentro de un ataúd de cristal o aquel niñito en los brazos de su madre, no, totalmente no, Jesucristo es el hombre Hijo de Dios que está en el Trono del Rey, lleno del poder mas grande de todos los tiempos tanto en el cielo como en la tierra. No se que imagen tiene usted de Jesucristo, yo le voy a compartir la imagen que tenemos de él. Cuando aquellos discípulos le vieron ascender al cielo, y que podemos leer en Hechos 1:9-11 “Y habiendo dicho estas cosas, viéndolo ellos, fue alzado, y le recibió una nube que le ocultó de sus ojos. Y estando ellos con los ojos puestos en el cielo, entre tanto que él se iba, he aquí se pusieron junto a ellos dos varones con vestiduras blancas, los cuales también les dijeron: Varones galileos, ¿por qué estáis mirando al cielo? Este mismo Jesús, que ha sido tomado de vosotros al cielo, así vendrá como le habéis visto ir al cielo.” La escritura registra el hecho y no los detalles, posiblemente usted le imagina subiendo lenta y suavemente parado en una nube y despidiéndose desde lo alto, pero no es exactamente así, hay detalles en otra parte de la Biblia que nos dan señales de que las cosas son mas maravillosas que lo que usualmente imaginamos, la imagen que personalmente tengo de Jesucristo es viéndolo subir como un rayo, volando a altísima velocidad y potencia como esas naves espaciales que son lanzadas y con gran estruendo suben al espacio, dejando una estela de nube blanca detrás, asi lo veo yo, y no tengo lamedor duda que asi es. Solo piense en la venida del Espíritu Santo, quien es el enviado de Jesucristo, el prometido de Dios, leamos en Juan 15:26 “Pero cuando venga el Consolador, a quien yo os enviaré del Padre, el Espíritu de verdad, el cual procede del Padre, él dará testimonio acerca de mí.” Juan 16:7 “Pero yo os digo la verdad: Os conviene que yo me vaya; porque si no me fuera, el Consolador no vendría a vosotros; mas si me fuere, os lo enviaré.” Hechos 2:2-4  “Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados; y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos. Y fueron todos llenos del Espíritu Santo,” ese viento recio que soplaba, hoy nosotros podríamos usar nuestro lenguaje actual diciendo un viento huracanado de gran fuerza, pues Jesús cuando fue alzado, subió al cielo con estruendo, no hay otra manera para decirlo, como una nave espacial que ha sido lanzada al espacio exterior. Yo quiero que leamos lo que Moisés escribió cuando Dios vino a ellos en el desierto, Éxodo 19:15-17  “Y dijo al pueblo: Estad preparados para el tercer día; no toquéis mujer. Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento. Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte.” No es mi intención poder a Jesucristo como uno de esos personajes del cine o de los dibujos animados, sino como el poderoso hombre Hijo de Dios lleno de poder y gracia para que cambiemos nuestra mente y dejemos de verlo como aquel pobre y sufrido en la cruz digno de lastima. Traigo estas escrituras con el objeto de que veamos a Jesucristo como lo que realmente es, el Poder y Sabiduría de Dios. Juan 1:3 “Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho.” Mire la manera como Pablo se expresa del poder de Jesús, Efesios 3:6-8 “que los gentiles son coherederos y miembros del mismo cuerpo, y copartícipes de la promesa en Cristo Jesús por medio del evangelio, del cual yo fui hecho ministro por el don de la gracia de Dios que me ha sido dado según la operación de su poder. A mí, que soy menos que el más pequeño de todos los santos, me fue dada esta gracia de anunciar entre los gentiles el evangelio de las inescrutables riquezas de Cristo, “

Cuando Jesús expresó aquella palabra diciendo: “alguien me ha tocado, porque sentí que poder salió de mi”,realmente está diciendo que el poder de sanidad que está dentro de él, se movió fuera de él hacia una mujer enferma que requería sanidad. Este detalle, es algo muy importante que entendamos, ese poder de Cristo que sanó a aquella mujer, no es sino el poder de Dios de la sanidad que es en Cristo. Si ustedes se han fijado, cada vez que Jesús sanó un enfermo, hizo dos cosas, primero dijo; tu fe te ha salvado y lo otro fue que puso sus manos encima del enfermo. Traigamos algunos ejemplos de esto: Mateo 8:3 “Jesús extendió la mano y le tocó, diciendo: Quiero; sé limpio. Y al instante su lepra desapareció.” Mateo 8:15 “Y tocó su mano, y la fiebre la dejó; y ella se levantó, y les servía.” Mateo 9:20 “Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto;” Mateo 9:29 “Entonces les tocó los ojos, diciendo: Conforme a vuestra fe os sea hecho.” Mateo 17:7 “Entonces Jesús se acercó y los tocó, y dijo: Levantaos, y no temáis.” Mateo 20:34
”Entonces Jesús, compadecido, les tocó los ojos, y en seguida recibieron la vista; y le siguieron.” ¿Qué creen ustedes que sucedía cundo Jesús tocaba a un enfermo? La respuesta lógica será: Eran sanados, pero no es eso lo que andamos buscando porque eso es lo que dice la Biblia y es cierto pero lo que debemos explicar es que Jesús les daba el Espíritu Santo al tocarlos. En el cristianismo hay una doctrina que se conoce como “la imposición de las manos”, no se si la conocen pero voy a darles algunas citas, Hechos 8:18 “Cuando vio Simón que por la imposición de las manos de los apóstoles se daba el Espíritu Santo, les ofreció dinero,” 1 Timoteo 4:14 “No descuides el don que hay en ti, que te fue dado mediante profecía con la imposición de las manos del presbiterio.” 2 Timoteo 1:6 “Por lo cual te aconsejo que avives el fuego del don de Dios que está en ti por la imposición de mis manos.” La imposición de las manos es una doctrina básica del cristianismo, la cual debe ser dejada atrás como otras para proseguir en el conocimiento del Hijo de Dios, Hebreos 6:1-3 “ Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.”

Mi intención es que cambiemos la imagen del sufrido y débil Jesús que nos han enseñado desde la infancia, por una del poderoso Hijo de Dios, lleno de toda la potencia capaz de dar vida a los muertos que es lo que nos interesa al final de cuentas. Juan 5:24 “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” Juan 8:51 “De cierto, de cierto os digo, que el que guarda mi palabra, nunca verá muerte.” Romanos 5:21 “para que así como el pecado reinó para muerte, así también la gracia reine por la justicia para vida eterna mediante Jesucristo, Señor nuestro.” Romanos 6:9 “sabiendo que Cristo, habiendo resucitado de los muertos, ya no muere; la muerte no se enseñorea más de él.” Romanos 8:2 “Porque la ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús me ha librado de la ley del pecado y de la muerte.”


El poder de Dios en Jesús es algo que se siente, no solo por quien recibe la sanidad sino por el mismo Jesús quien es el que la entrega, y eso queda probado cuando el dijo: Alguien me ha tocado porque yo he conocido que ha salido poder de mí. Piensen en un contador de energía eléctrica de esos que instalan en todas las casas de habitación, cuando alguien conecta una estufa o una secadora, y ve el medidor, notará que se mueve a toda velocidad porque de allí ha salido energía a la estufa o calentador, pues eso no es sino un ejemplo para que entendamos como sintió Jesús que el poder de sanidad de Dios en él había salida hacia el cuerpo de aquella mujer enferma.

Jesús es el poder y la sabiduría de Dios, y Jesús otorgó ese mismo poder a sus discípulos, veamos esta cita en Lucas 9:1 “Habiendo reunido a sus doce discípulos, les dio poder y autoridad sobre todos los demonios, y para sanar enfermedades.” Y les dijo: Mateo 10:8 “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” Así como Dios le dio poder a Jesús, el lo dio a sus discípulos. Juan 20:21
”Entonces Jesús les dijo otra vez: Paz a vosotros. Como me envió el Padre, así también yo os envío.”. Jesús ya había hablado de dar ese poder cuando dijo: Hechos 1:8 “pero recibiréis poder, cuando haya venido sobre vosotros el Espíritu Santo, y me seréis testigos en Jerusalén, en toda Judea, en Samaria, y hasta lo último de la tierra.”

No hay duda que el poder de Dios dado por medio de Jesucristo y por los apóstoles, es un poder real que está en la plenitud del Espíritu Santo, o sea que sin haber recibido el Espíritu Santo no podemos recibir ese poder de Dios. Para poder sanar enfermos hay que tener el Espíritu Santo en nosotros, igualmente para poder echar fuera demonios, necesitamos el poder de Dios con nosotros en el Espíritu Santo. Bien dijo Jesús, Mateo 12:28 ”Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.” Igualmente para poder evangelizar, hay que haber recibido el Espíritu porque es Espíritu el que vamos a entregar, por lo dicho por Jesús en Juan 6:63 “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” Y específicamente cuando explicó como funcionaba espiritualmente la siembra de la semilla, Lucas 8:11 “Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.” Mateo 13:23 “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.” El soplo de nuestro hablar en el Espíritu es el mismo de Jesús cuando dijo: Juan 20:22 “Y habiendo dicho esto, sopló, y les dijo: Recibid el Espíritu Santo.”

Por Victor Manuel Castro Chinchilla, Junio 2008.

junio 20, 2008 - Posted by | Estudios

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