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La Palabra es la semilla

La Palabra es la semilla

 

 

Lucas 8:11Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.” 1 Corintios 3:9Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.”

 

 

A estas alturas del cristianismo, mas de dos mil años, aun no se ha entendido bien que es lo que dice Jesús en  esta parábola: “La semilla es la palabra de Dios.” Y “labranza o edificio de Dios”.  Vamos a consultar el diccionario y ver algunos aspectos relacionados con la semilla para que podamos entender mejor.

 

Semilla: 1. Parte del fruto de las fanerógamas, que contiene el embrión de una futura planta, protegido por una testa, derivada de los tegumentos del primordio seminal.

2. f. Grano que en diversas formas produce las plantas y que al caer o ser sembrado produce nuevas plantas de la misma especie.

3. f. Fragmento de vegetal provisto de yemas, como tubérculos, bulbos, etc.

4. f. Cosa que es causa u origen de que proceden otras.

5. f. pl. Granos que se siembran, exceptuados el trigo y la cebada.

 

Sementera. (De simiente).

1. f. Acción y efecto de sembrar.

2. f. Tierra sembrada.

3. f. Cosa sembrada.

4. f. Tiempo a propósito para sembrar.

5. f. Origen o principio del que nacen o se propagan algunas cosas.

 

Simiente: (Del lat. sementis).

1. f. semilla.

2. f. semen.

 

Semen: (Del lat. semen).

1. m. Conjunto de espermatozoides y sustancias fluidas que se producen en el aparato genital masculino de los animales y de la especie humana.

2. m. Bot. Semilla de los vegetales.

 

Labranza: (De labrar).

1. f. Cultivo de los campos.

2. f. sementera ( tierra sembrada).

3. f. Hacienda de campo o tierras de labor.

4. f. Labor o trabajo de cualquier arte u oficio.

 

Edificio:  (Del lat. aedificĭum).

1. m. Construcción fija, hecha con materiales resistentes, para habitación humana o para otros usos.

 

Aparentemente hay algo de confusión al tratar en el mismo tema el asunto de la semilla y del edificio, pero ya vamos a ver que no y que se trata de lo mismo.

 

Jesús dijo lo siguiente: Mateo 13:37El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.” Mateo 13:23Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.” Creo que requerimos una explicación de lo que significa el fruto: (Del lat. fructus).

1. m. Bot. Producto del desarrollo del ovario de una flor después de la fecundación. En él quedan contenidas las semillas. Con frecuencia cooperan a la formación del fruto tanto el cáliz como el receptáculo floral y otros órganos.

2. m. Producto de las plantas, que, aparte de la utilidad que puede tener, sirve para desarrollar y proteger la semilla.

3. m. Hijo, con relación a un matrimonio, y, especialmente, con relación a la mujer.

4. m. Producción del ingenio o del trabajo humano.

5. m. Producto o resultado obtenido.

6. m. pl. Producciones de la tierra con que se hace cosecha.

 Bien, ya tenemos claro que la Palabra de Dios es la semilla que es sembrada por Jesucristo quien es el Hijo del Hombre, la semilla es puesta en la tierra, mas claramente en la buena tierra que es aquel que oye y entiende las palabras del evangelio. El final de la siembra es la cosecha o sea le producir frutos y vemos que se trata de un hijo o varios hijos. Este cuadro lo mantendremos en la mente porque vamos a irnos al edificio y tratar de enlazarlo con la semilla.  En el edificio, se considera la tierra, se siembran las piedras que son  las bases y comienza a crecer en la medida que lo vamos alimentando con mas piedras hasta verlo completo. Hay un gran parecido entre comenzar a construir un edificio y comenzar a sembrar una planta, siempre hay una tierra y siempre hay un obrero, en la medida que crece la planta, el edificio sube, ambos suben o crecen. El final es que la planta de frutos y el edificio sirve de morada, aquí quizá tengamos un poco de dificultad pero vamos a considerar su significado mas adelante. Si usted toma en sus manos un fruto y lo abre, se dará cuenta que adentro hay una semilla, si usted abre la puerta del edificio y la abre se dará cuenta que adentro hay alguien morando, esa semilla que esta dentro del fruto es igual a quien está dentro del edificio, ambos son semilla y ocupante a la vez. El fruto es una morada de la semilla mientras que el edificio es morada de alguien y en este caso es el Espíritu Santo quien mora en  la tierra que somos nosotros:

 

Cuando Jesús dijo: Marcos 16:15Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Nos estaba dando autoridad a todos sus discípulos, que saliéramos y habláramos las palabras de Dios ante Edmundo para que se produjera ese misterio de sembrar la palabra o edificar el edificio. Nosotros al igual que Pablo, somos colaboradores de Dios, pero el proceso del crecimiento espiritual lo da Dios, 1 Corintios 3:6Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.” Toda persona que escucha el evangelio y que es buena tierra, forzosamente se convierte en ese campo de labranza o edificio de Dios y el espíritu nacerá en ella para dar inicio a una carrera de crecimiento o edificación del espíritu. El apóstol Pablo nos habla bastante acerca de ese  crecimiento y nos explica cual es la razón de crecer como lo hace un árbol o un edificio: Efesios 4:13hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;” o sea en otras palabras, todos los que creemos, debemos estar en unidad o en uniformidad del conocimiento de Cristo y en esa forma iremos creciendo juntos hasta lograr la estatura de Cristo, Porque Cristo es cabeza de la iglesia y es necesario que nuestro cuerpo esté unido a la cabeza:  helecho de no estar de acuerdo unos con otros, o sea que hayan diversas religiones, diversos grupos o denominaciones, Pablo llama a eso, ser niños en Cristo, como lo dice en 1 Corintios 3:1-3 “ De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.  Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,  porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? “

 

Ya hemos visto con bastante claridad como es eso de sembrar y crecer hasta dar frutos. Pero aun nos queda pendiente explicar como es que la semilla es la palabra de Dios, porque lo de la semilla y del edificio es fácil entenderlo pero asociado a lo espiritual, como es que la palabra es la semilla, veamos: Jesús dijo: Marcos 4:31Es como el grano de mostaza, que cuando se siembra en tierra, es la más pequeña de todas las semillas que hay en la tierra;  pero después de sembrado, crece, y se hace la mayor de todas las hortalizas, y echa grandes ramas, de tal manera que las aves del cielo pueden morar bajo su sombra.” Aquí tenemos el ejemplo de la semilla en cuanto a su tamaño para que vayamos viendo lo espiritual. Vimos arriba que la semilla se  traslada de una planta a otra por medio del viento. La semilla  o sementera o semen es un conjunto de infinitas células casi invisibles que son movidas por el aire y depositadas en la flor de otra planta donde se produce una fecundación y comienza a nacer un fruto con semilla, pues según dijo Jesús, esas pequeñas partículas o como se les llama polen, también existen en la palabra de Dios y son invisibles porque el espíritu no se ve. El espíritu nace y crece como una planta o como un niño.

 

Jesús se refirió al crecimiento espiritual de la congregación conocida como iglesia y dijo: Mateo 16:18Y yo también te digo, que tú eres Pedro, y sobre esta roca edificaré mi iglesia; y las puertas del Hades no prevalecerán contra ella.” La iglesia es la asamblea de los hijos de Dios, y es el Cuerpo de Cristo, esa iglesia debe crecer sobre el fundamento que es Jesucristo, ya lo dijo Pablo en 1 Corintios 3:11 “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” Efesios 2:20 “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,” todo aquel que ha nacido en el espíritu es miembro del Cuerpo de Cristo. 1 Corintios 15:44Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.” Juan 3:6-8 “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.  No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.  El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.”

 

El misterio de la siembra de la semilla espiritual de la Palabra de Dios, es también cierto cuando quien habla no es Dios sino el diablo, Jesús se refirió a ello al decir: Mateo 13:  24-30 “Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo;  pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue.  Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña?  El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos?  El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo.  Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.”  Y continúa diciendo: (v.v. 36-43) “Entonces, despedida la gente, entró Jesús en la casa; y acercándose a él sus discípulos, le dijeron: Explícanos la parábola de la cizaña del campo.  Respondiendo él, les dijo: El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre.  El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.  El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles.  De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.  Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad,  y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.  Entonces los justos resplandecerán como el sol en el reino de su Padre. El que tiene oídos para oír, oiga.”

 

Voy a explicar algo mas acerca de la cizaña porque habrán muchos que no hayan entendido bien esta parábola.  El evangelio de la salvación es la palabra de Dios expresada por Jesús esas palabras no solo son semilla espiritual sino que contienen vida y espíritu como lo dice: Juan 6:63El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” Las palabras que no son de Dios, son de Satanás y son mentira, lo que Dios dice es la verdad y lo que el diablo diga es mentira.  Y basado en lo siguiente, vamos a decretar que todo lo que los hombres digan y que no provenga de Dios es como dicho por Satanás, veamos este verso en Mateo 16:23Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” Basado en este principio, diremos que todo lo que el hombre diga es mentira versus lo que Dios diga que es verdad apoyados en esto otro: Romanos 3:4De ninguna manera; antes bien sea Dios veraz, y todo hombre mentiroso;” pues, las palabras del evangelio son la verdad y cualquier otra palabra es considerada como cizaña, como venida del diablo. Si un hombre agrega alguna  palabra a las dichas por Dios, eso es cizaña y es del diablo. Luego el poder de la palabra puede ser para salvación o para condenación. Romanos 10:10 “Porque con el corazón se cree para justicia, pero con la boca se confiesa para salvación.” Santiago 3:10De una misma boca proceden bendición y maldición. Hermanos míos, esto no debe ser así.”

 

Nuestro compromiso con Dios es primero convertirnos a Cristo abandonando el mundo pecador, después estudiar y escuchar la Palabra de Dios para crecimiento o edificación y posteriormente evangelizar o enseñar acerca de Cristo a otros. Esto es lo que Jesús llamó dar frutos. No dar frutos a Dios representa nuestra perdición:    Juan 15: 5 -6 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.  El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.”

 

Por Victor Manuel Castro Chinchilla, junio de 2008.

 

   

 

   

 

   

 

 

junio 6, 2008 - Posted by | Estudios

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