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El Edificio de Dios

El edificio de Dios 

1 Corintios 3:9Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois  edificio de Dios.”
2 Corintios 5:1Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.” 1 Corintios 3:16¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”

Hechos 17:24El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,”

 El pueblo hebreo se dispuso hacer un edificio que llegara hasta el cielo sin haber consultado a Dios acerca de ello, el pueblo estaba humanamente preparado como un solo cuerpo pues tenían el mismo hablar y el mismo sentir, pero Cristo estaba ausente,  Génesis 11:1Era entonces toda la tierra de una lengua y unas mismas palabras.” .ellos tomaron su propia decisión, (v 3) “Y dijeron los unos á los otros: Vaya, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les fue el ladrillo en lugar de piedra, y el betún en lugar de mezcla.” Desconociendo el plan de Dios al respecto pues el edificio de Dios no está siendo hecho de ladrillos del polvo de la tierra (hombres carnales) sino de piedras preciosas, hijos de Dios, los cuales somos nosotros los convertidos a Cristo. 1 Corintios 3:11-13  “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.  Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,  la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.” Pues ellos, los hebreos o judíos se pusieron de acuerdo y (v  4) “Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo;”  la cual fue obstaculizada por Dios.  Génesis 11:5-9 “Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un lenguaje: y han comenzado á obrar, y nada les retraerá ahora de lo que han pensando hacer. Ahora pues, descendamos, y confundamos allí sus lenguas, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.”Podemos apreciar aquí un mensaje de Dios en el cual claramente nos advierte que separados de él nada podemos hacer como lo dijo Jesús en Juan 15:5porque separados de mí nada podéis hacer.”

Realmente en la mente de Dios y desde los comienzos de la creación existe ese plan el cual está en ejecución, de edificar una ciudad, no una torre como los hebreos sino un edificio que se conoce como Tabernáculo celestial, mismo que se le mostró a Moisés cuando subió al Monte Sinaí, Éxodo 25:8-10  “Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos.  Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.” Éxodo 26:30Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte.” Esto difiere mucho del plan de los judíos de levantar una torre en Babel con ladrillos de barro.

El tabernáculo hecho por Moisés obedecía a las instrucciones y al modelo mostrado por Dios en el cielo, mismo que más tarde se convirtió por mandato de Dios en el Templo de Jerusalén, del cual Jesús habló diciendo: Mateo 12:6Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí.” Juan 2:19-21  “Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás?  Mas él hablaba del templo de su cuerpo.”

A este punto quería llevarles, el edificio de Dios del cual habla Pablo cuando dice: 1 Corintios 3:9Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois  edificio de Dios.”  Ese edificio es el templo de Juan 2:21  “Mas él hablaba del templo de su cuerpo.”Mismo que leemos en  1 Corintios 3:16¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”  Ese tabernáculo en el desierto y ese templo de Jerusalén no eran otra cosa que el cuerpo de Cristo, y para ponerlo más claro, noten como en el momento de su muerte, en la cruz, el velo del templo se rasgó en dos. Mateo 27:50-52  “Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron;  y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;“  Efesios 2:20-22  “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo,  en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor;  en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” y lo confirma la siguiente escritura en Hebreos 9: 23-28 “Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios;  y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena.  De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado.  Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio,  así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.”

 

Este edificio conocido en el desierto como Tabernáculo y en la Tierra prometida como Templo de Jerusalén o Templo de Salomón, no es sino una figura del verdadero templo que se llama la Jerusalén celestial o también como la nueva Jerusalén, como está escrito en  Isaías 65:17Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.”  2 Pedro 3:13Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.” Apocalipsis 3:12Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.” Apocalipsis 21:2Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.” Apocalipsis 21:9Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.”

 Por eso Pablo dice: 1 Corintios 3:16¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”  Nosotros somos ese Templo conocido también como la esposa de Cristo, la Iglesia,  Efesios 5:21-33 “Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor;  porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.  Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo.  Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella,  para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,  a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha.  Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama.  Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos.  Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia.  Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.”

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Diciembre 2007.

          

diciembre 2, 2007 - Posted by | Estudios

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