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Leche y vianda

Leche y vianda 

1 Corintios 3:2Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,”

 (v 1) “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.” (vv 3 y 4) “porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?    Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? “  (vv 5 y 6)  ¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor.  Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.”El apóstol nos está hablando acerca de nuestro crecimiento espiritual que en otra parte se le denomina edificio o labranza de Dios. Nosotros los cristianos, necesitamos crecer espiritualmente y eso significa que la iglesia crece también, lo cual es más que necesario en nuestra vida en Cristo.Teniendo como base estas palabras dadas en Juan 15, vemos que no podemos permanecer en la iglesia sin dar frutos a Dios y esto significa ser maestro porque la palabra debe ser enseñada y el pueblo debe ingerir ese alimento y si no lo damos, nada estamos haciendo en la iglesia. El alimento en la iglesia lo damos todos a la vez para edificación o crecimiento colectivo, veamos esto en 1 Corintios 11:18Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.” Efesios 5:18-20  “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu,  hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones;  dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” 1 Corintios 14:26¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.” Si hay alguien que asiste como iglesia pero no participa es niño recibiendo el biberón, la iglesia del Señor está diseñada para enseñar, para crecer y para unidad en la fe. Hagamos como lo hacían los primeros cristianos que nos narra en Hechos 2:44-47 “Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón,  alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” Esa repartición del pan es lo que arriba vimos como “cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación.” Todos se dan de comer pan espiritual entre si y todos crecen espiritualmente. Eso es el edificio de Dios que menciona Pablo cuando dijo: 1 Corintios 3:9Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.”

El cristianismo no es una asociación de personas que tienen las mismas creencias, sino que es el pueblo de Dios, convertido del pecado a Cristo, no se trata de uno de los tantos grupos existentes conocidos como religiones, sino que es la iglesia de Jesucristo, los redimidos por su preciosa sangre y los hijos de Dios, herederos de su reino espiritual.

No se nace siendo cristiano, se puede nacer dentro de un ambiente cristiano pero a cada uno le llega su hora de conversión. Ya hemos estudiado como se siembra la palabra de Dios en la tierra de los hombres, ahora vamos a estudiar lo que tiene que ver con el crecimiento del espíritu en nosotros.

El apóstol nos habla de alimento espiritual como “la leche” y “las viandas”, el alimento espiritual en forma general es la Palabra de Dios, como está escrito en  Mateo 4:4No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Definiendo como el pan, la comida sólida diaria. El cuerpo necesita alimento sólido y el espíritu también. Cuando somos niños no comemos sólido sino leche y esa es la misma condición en nuestra infancia espiritual en Cristo, necesitamos la leche, pero no una leche adulterada como lo dice la Palabra en 1 Pedro 2:1-3  “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones,  desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación,  si es que habéis gustado la benignidad del Señor.”

Cuando somos niños tanto en estatura como en espíritu, nuestro alimento es la leche, y hablando espiritualmente la leche consiste en lo básico del conocimiento de Cristo como son las doctrinas del  arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios,  de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno como lo dice en Hebreos 6:1-3  “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios,  de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno.  Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.”  Esas doctrinas son enseñadas a los niños, a los infantiles en Cristo, pero una vez crecidos, necesitamos comida sólida, vianda.

Los rudimentos de la doctrina de Cristo son necesarios como la leche mientras somos niños, pero habiendo crecido ya no bebemos leche sino comemos lo sólido en Cristo estro es, dejamos de ser enseñados y nos convertimos en maestros enseñando a los nuevos, a los niños en Cristo. Los maestros son parte de los ministerios de la iglesia que son los mencionados en Efesios 4:11Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,”  1 Corintios 12:28Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.” Jesucristo era un maestro, y nosotros tenemos que haber crecido espiritualmente hasta llegar a ser maestros y no permanecer en la condición de niños por años y años como está sucediendo en la actual estructura espiritual de la iglesia moderna, la mayoría de la gente aun sigue asistiendo a los templos a escuchar solamente y eso significa ser aun niños, mientras estemos sentados estaremos tomando el biberón, es necesario que nos levantemos y comencemos a enseñar nosotros como maestros. Pablo fue constituido no solo apóstol sino también predicador y maestro como lo dice en 1 Timoteo 2:7 “Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad.” 2 Timoteo 1:11del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles.”  En la actual iglesia, donde la mayoría de los asistentes aun permanecen sentados, el apóstol les dirige este duro mensaje. Hebreos 5:12Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.”

Ya hemos visto en mensajes anteriores cuando hablábamos de sembrar la palabra de Dios que la semilla comenzó a brotar y le fue necesario regarla  y cuidarla por algún tiempo hasta que creciera y fuera un árbol, como lo dijo en Mateo 13:31-32 “Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo;  el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.” By eso es de lo que estamos hablando espiritualmente, comenzando siendo semillas, vamos creciendo hasta convertirnos en un árbol, porque el fin nuestro es darle frutos a Dios, lo dijimos en Juan 15 Jesús, la vid verdadera (v 1 y 2)  “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador.  Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.” (vv  4-6) “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí.  Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.”

 

Esta bien comenzar siendo niños, pero no permanezcamos allí por mucho tiempo, eso indica que no estamos asimilando la palabra de Dios o que nuestra mente está llena de espinos como lo dice en forma figurada el Señor cuando dijo: Lucas 8:7Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron.” O en esta otra parte: Mateo 13:24-26  “Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.” O la levadura en Mateo 16:12Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos. “ Hay muchas formas de no crecer espiritualmente a consecuencia de no consumir el adecuado pan espiritual, porque la palabra de Dios debe ser comida sin levadura o sea sin doctrinas o mandamientos de hombres. Jesús contó una historia de lo que significa construir sobre la arena para darnos a entender que las bases de nuestro edificio deben ser Jesucristo, como lo dijo Pablo en 1 Corintios 3: 9-11 “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.  Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica.  Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” Pues Jesús nos contó la siguiente historia en la que nos muestra como existen hombres que pretenden crecer con un fundamento que no es la sólida roca de Cristo, veamos esto en  Mateo 7: 26-27 “Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena;  y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.”

Nuestro crecimiento espiritual debe ser en base a la Palabra de Dios limpia sin levaduras, sin mandamientos de hombres, y comiendo la palabra mañana tarde y noche de todos los días de la vida, porque el espíritu al igual que el cuerpo requiere alimento para subsistir.

 Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Noviembre 2007.

noviembre 28, 2007 - Posted by | Estudios

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