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¿Tienes un padre en el cielo?

¿Tienes un Padre en el cielo?

Mateo 6: 5-8 “Y cuando ores, no seas como los hipócritas; porque ellos aman el orar en pie en las sinagogas y en las esquinas de las calles, para ser vistos de los hombres; de cierto os digo que ya tienen su recompensa.  Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.  Y orando, no uséis vanas repeticiones, como los gentiles, que piensan que por su palabrería serán oídos. No os hagáis, pues, semejantes a ellos; porque vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.”

Esta es la oración mas conocida en el mundo, la cual es utilizada por los creyentes en el cristianismo a diario. El Señor dice que nos dirijamos al Padre en oración y en secreto, sin embargo se practican otros tipos de oración, unos personales que salen de la boca de los creyentes y otros que únicamente repiten lo que conocemos como el Padre nuestro.

El tema de hoy es derivado de una pregunta: ¿Tienes un Padre en el cielo? Hago esta pregunta porque se que algunos oran a Dios pero no al Padre, he escuchado a muchos cristianos orar sin mencionar siquiera al Padre, le dicen Dios, Cristo, Señor, Jesús, Rey de reyes, etc, pero lo de Padre queda a un lado o en el olvido porque si no reconsidera al Padre que está en los cielos, tampoco se le puede mencionar. Y es lógico que para sentirse hijo debemos tener un padre y si no  hay un padre tampoco hay un hijo, eso lo dice Jesús mas o menos en estas palabras: 1 Juan 2:22¿Quién es el mentiroso, sino el que niega que Jesús es el Cristo? Este es anticristo, el que niega al Padre y al Hijo.” 1 Juan 2:23Todo aquel que niega al Hijo, tampoco tiene al Padre. El que confiesa al Hijo, tiene también al Padre.” En otras palabras, Jesús nos está diciendo que antes de tener al Padre celestial debemos tener al Hijo, a Jesucristo. Porque no es uno como pecador el que es adoptado como hijo de Dios sino aquel que es obediente al Padre y para ello es requerido un nuevo nacimiento en el espíritu, un nacimiento donde haya nacido Cristo en nuestro corazón.

Esto por un lado, pero por otro lado vayamos a la dependencia que debería existir en nuestra mente y corazón con un Padre y en este caso al Dios Padre. Observe usted y platique con sus amistades y notará que son pocos los que ponen sus esperanzas en su Padre celestial. Muy a menudo y en forma general la gente se afana por su trabajo, por su salud y por su bienestar, pero como digo, muy pocos recurren al Padre que está en los cielos. Si actuaran como hijos de Dios harían las cosas que Jesús hizo y dijo, pero no es así en la realidad. Escuche usted las peticiones en su grupo de oración y escuchará que cada quien pide para si, cada quien quiere resolver sus problemas y los de su familia pero pocos piden para iglesia, para los hijos del Eterno. Es más, demasiados pocos le dicen al Padre de todo corazón que se ”haga su voluntad”, generalmente están pidiendo conforme sus necesidades y deseos. Repito lo que antes escribí de parte del Señor: “vuestro Padre sabe de qué cosas tenéis necesidad, antes que vosotros le pidáis.” Si así es ¿Por qué oramos pidiendo a Dios por nuestras necesidades? ¿No sería mejor confirmarle y prometerle el cumplimiento de nuestra parte de aceptar que se haga su voluntad y no la nuestra, de orar por los enemigos, de pedir perdón y a la vez perdonar a quienes nos han ofendido?, Diciéndole: Padre perdóname mis pecados y te ruego que hagas tu voluntad y no la mía. Porque si es la voluntad de Dios como Padre el darnos todo lo que nos hace falta, ¿para que le pedimos como si él no lo supiera? Acaso la Palabra de Dios no nos ha dicho en Filipenses 4:19Mi Dios, pues, suplirá todo lo que os falta conforme a sus riquezas en gloria en Cristo Jesús.” Y acaso David no cantó a Dios diciéndole: Salmos 23:1Jehová es mi pastor; nada me faltará.” ¿Creemos en esto?

Hay una gran diferencia en tener y no tener un Padre, lo digo con respecto a los huérfanos del mundo. Generalmente un niño sin padre es un niño abandonado no solo físicamente sino psicológicamente y su actuación no es la misma que del niño que ha crecido bajo el calor de sus padres. Un niño huérfano adolece de la dirección amorosa y hasta dolorosa de su padre imponiéndole sus reglas, un huérfano si es disciplinado por su padre adoptivo lo considera una agresión, en cambio a su propio padre le agradece la corrección. Igualmente Dios a sus hijos los disciplina con todo rigor para que sean rectos como su Padre, lo dice su palabra en Hebreos 12:6Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo.”   El apóstol nos habla en estos términos: Efesios 6:4Y vosotros, padres, no provoquéis a ira a vuestros hijos, sino criadlos en disciplina y amonestación del Señor.” O sea denles un trato de hijo y no de esclavo. Hebreos 12:5
”y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él;” Si aceptamos nuestra corrección con temor y amor a nuestro Padre celestial, entonces si somos sus hijos, pero si reclamamos un mejor trato y exigimos una vida sin castigo, no somos sus hijos sino bastardos. Hebreos 12:6-8  “Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?  Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.”

Nosotros, si en verdad somos hijos de Dios, deberíamos actuar como hijos y no como huérfanos, porque nuestro Padre sabe que tenemos necesidad y sabe darnos oportuno socorro cuando es necesario. Hebreos 4:16Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.”Si realmente nos sentimos como hijos suyos esperaríamos confiados en su otorgamiento como lo dice en Mateo 7:8
”Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá.”  Y no le pediríamos para nuestro provecho como lo hacemos con frecuencia, según lo dice en  Santiago 4:3Pedís, y no recibís, porque pedís mal, para gastar en vuestros deleites.” No seamos como los gentiles que desconocen que tenemos un Padre en los cielos, Mateo 6:31-33  “No os afanéis, pues, diciendo: ¿Qué comeremos, o qué beberemos, o qué vestiremos? Porque los gentiles buscan todas estas cosas; pero vuestro Padre celestial sabe que tenéis necesidad de todas estas cosas.  Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”

Si realmente usted está conciente de que tiene un Padre en el cielo, actúe como tal y no se afane buscando sus necesidades, mas al contrario, deje que su Padre le otorgue lo que usted necesite, si no lo otorga no había necesidad de ello.

El asunto que me mueve este día es que para tener un Padre debemos sentirnos hijos de él, de lo contrario no es Padre sino una figura neutral. Un hijo acude a su Padre en todo momento, no solo para pedirle sino para amarle, para obedecerle, para recordarle y para considerarlo como tal. El cristiano que tiene al Padre en los cielos, no solo lo va a recordar en sus oraciones sino que en su vida cotidiana y en todo momento, lo va a mencionar en sus conversaciones y se va a referir a él asociado con todo lo que hace y piensa. Un verdadero hijo de Dios tiene que actuar como Jesús su primogénito Hijo. Veamos a continuación algunos conceptos que ponen de manifiesto la forma como Jesús considera al Padre que está en los cielos: Juan 2:15-16 “Y haciendo un azote de cuerdas, echó fuera del templo a todos, y las ovejas y los bueyes; y esparció las monedas de los cambistas, y volcó las mesas;  y dijo a los que vendían palomas: Quitad de aquí esto, y no hagáis de la casa de mi Padre casa de mercado.” Juan 5:19 “De cierto, de cierto os digo: No puede el Hijo hacer nada por sí mismo, sino lo que ve hacer al Padre; porque todo lo que el Padre hace, también lo hace el Hijo igualmente.” (vv 22-23) “Porque el Padre a nadie juzga, sino que todo el juicio dio al Hijo,  para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.” (v 30) “No puedo yo hacer nada por mí mismo; según oigo, así juzgo; y mi juicio es justo, porque no busco mi voluntad, sino la voluntad del que me envió, la del Padre.” Juan 6:37  “Todo lo que el Padre me da, vendrá a mí; y al que a mí viene, no le echo fuera.”  (v  39) “Y esta es la voluntad del Padre, el que me envió: Que de todo lo que me diere, no pierda yo nada, sino que lo resucite en el día postrero.” (vv  44-46) “Ninguno puede venir a mí, si el Padre que me envió no le trajere; y yo le resucitaré en el día postrero. Escrito está en los profetas: Y serán todos enseñados por Dios. Así que, todo aquel que oyó al Padre, y aprendió de él, viene a mí.  No que alguno haya visto al Padre, sino aquel que vino de Dios; éste ha visto al Padre”. (v   57) “Como me envió el Padre viviente, y yo vivo por el Padre, asimismo el que me come, él también vivirá por mí. “ etc.etc.

Jesús es el modelo de la obediencia, y él es el primogénito Hijo, nosotros también somos sus hijos y debemos ser obedientes al Padre. Luego para obedecerle tiene que existir el Padre. Todos nuestros movimientos y nuestras palabras y nuestros pensamientos y deseos tienen que estar conectados al Padre, no podemos separarnos de quien nos mantiene vivos. El mandamiento que tenemos acerca del Padre es: Deuteronomio 6:5Y amarás a Jehová tu Dios de todo tu corazón, y de toda tu alma, y con todas tus fuerzas.”  Deuteronomio 11:1Amarás, pues, a Jehová tu Dios, y guardarás sus ordenanzas, sus estatutos, sus decretos y sus mandamientos, todos los días.” Mateo 22:37 Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente.” Eso se llama una total y absoluta dependencia al Dios Padre.

Revisemos nuestra vida, nuestra actitud y nuestro pensamiento para comprobar que realmente estamos disfrutando del Padre celestial, porque el amar a Dios no es una obligación sino un disfrute. Mateo 6:33Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.”

 

Bendiciones del Altísimo

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla, septiembre de 2007.  

 

 

septiembre 11, 2007 - Posted by | Estudios

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