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Confusion general cristiana

Leyendo textos de distintas religiones, uno se da cuenta que todas excepto el cristianismo, estan claros en sus conceptos. El cristianismo por el contrario, está lleno de confusiones y todo se debe a la multitud de escritores de las sagradas escrituras (La Biblia).

Las divisiones dentro del cristianismo son incontables porque cada una de las denominaciones o religiones, tienen un concepto diferente de algo, es mas, aun dentro del cristianismo hay grupos seguidores de Moisés, otros son catolicos que siguen una mezcla de Biblia y Tradicion, o sea Dios por un lado y los hombres por otro lado, y asi, aun dentro de una misma iglesia encontramos distintas apreciaciones de la Palabra.

¿Porque hay tanta división? ¿Por que el cristianismo no se centra en Cristo?

En mis ultimos años, he aprendido una cosa y esto por la obediencia que existe en mi relativo a la Palabra de Dios. En cierta ocasion, Dios habló a los hombres de este mundo y del paraiso y dijo: Este es mi Hijo Amado, a El oid. Cita que encontramos en Mateo 17:5. Partiendo de alli, entendí que solamente a Jesus debo seguir. y ¿Quienes estaban alli presentes? En primer lugar Jesus, Moises y Elias, y en otro plano:Pedro,  Jacobo y  Juan. Si Dios les está diciendo a todos ellos que solo escuchen a Jesus, con mas logica, nosotros solo debemos escuchar a Jesus.

Escuchar a Jesus no significa seguir a Moises, ni a los profetas, ni a Pablo ni a Juan ni a Elias, escuchar a Jesus significa escuchar a Mateo, el primer libro del Nuevo Testamento que fue un discipulo que estuvo con él pernamentemente. No dijo Dios que escucharamos a Pablo a a Pedro o a algun discipulo, no, solo que escucharamos a Jesus. Las palabras de Jesus oidas de alguien que estuvo con el en todo momento, es leer a Mateo. Los otros evangelistas, no llenan este requisito, aun cuando los tengamos en la Biblia, Marcos era ayudante de los apostoles, Lucas era un compañero de Pablo, ni siquiera estuvo cerca de Jesus, mientras que el libro de Juan, tiene las dudas de haber sido escrito realmente por el apostol, ya que su presentacion difiere bastante a la de Mateo que es fiel seguidor de Jesus, de modo que el mejor metodo de seguir a Jesus es leyendo a Mateo.

Y porque Dios escogio a su Hijo y no a Moises ni a los profetas? Por una sencilla razon, Jesus es el Ungido de Dios que fue enviado a la tierra a salvar a la humanidad que estaba perdida, y el metodo de la salvacion consiste en resucitar muertos, muertos espiritualmente por el pecado de Adan, Dios quiere tener a su pueblo con el en su reino, pero los quiere espiritualmente. Diois es Espiritu y busca adoradores en Espiritu y verdad.La manera de salvar a la humanidad es introducirles el Espiritu de Jesucristo el Hijoo Amado de Dios, en esta manera Dios no estará viendo el pecado carnal sino el Espiritu vivificante de Cristo. La formula para salvar a los pecadores es darles el espiritu de Cristo y de alli, aquel verso que dice:Juan 3:16

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”
Victor Manuel Castro Chinchilla
Mayo 2013

mayo 25, 2013 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario

Estaba ausente

Hermanos: Mi password se habia extraviado y no podia entrar, ahora ya lo tengo de nuevo y pienso seguir escribiendoles. Bendiciones desde lo alto.

Victor Manuel Castro Chinchilla

mayo 25, 2013 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario

Como aceptar a Cristo

Como aceptar a Cristo

Dentro de la fe evangélica, porque no me gusta aplicara la palabra iglesia cuando se trata de una religión o denominación, ya que la iglesia es el cuerpo de Cristo, y prefiero decir únicamente fe o creencia o simplemente religión, pero dentro de los evangélicos,  hay una doctrina sobre la salvación, que se llama “aceptar a Cristo”. Esta doctrina no la he visto dentro del catolicismo, porque ellos consideran que todo el que fallece se va al cielo.

La doctrina de la aceptación de Cristo tiene como base un verso bíblico que reza así: Juan 1:12 “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;” lo cual ellos consideran como único instrumento para que la persona sea salva y tenga vida eterna. También se basan en esto otro: Romanos 10:9 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”

La doctrina es correcta porque tiene bases bíblicas, pero no es suficiente para lograr la vida eterna. Si así fuera, el Nuevo Testamento estaría compuesto solo de esos dos versos y serian suficientes para el propósito de Dios de salvar a la humanidad de la ley del pecado y de la muerte.

Analicemos con detalle estos dos versos que soportan toda una doctrina evangelista, en primer lugar la religión evangélica, no existe como tal, lo que si existe es el evangelio de Cristo que está contenido en los libros de Mateo, Lucas, Marcos y Juan. La expresión iglesia evangélica no debe existir, porque iglesia es el cuerpo de Cristo y no esta dividida.

El primer verso contiene una palabra clave “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”y es recibir a Cristo que es apoyada con una declaración que generalmente dice así: Yo te recibo como mi Señor y Salvador. Lo cual no es bíblico. Pero vamos a la palabra “recibir” y aquí creo yo que está el error de esta doctrina, los evangélicos aseguran que basta que el creyente exprese con su boca que recibe a Jesús como Señor y salvador. Pero veamos que dice la biblia acerca de ello: Mateo 7:21 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” Y Mateo 15:8 “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.” Resumiendo ambos, la doctrina de declarar con su boca que Jesús es el Señor no es suficiente porque se cae en esto otro: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos,” y  “Este pueblo de labios me honra;” por eso digo que no es suficiente. El evangelio de Cristo que está contenido en cuatro libros es más que esos dos versos, Jesucristo y el apóstol Pablo hacen referencia a la salvación por el evangelio y dicen: Marcos 8:35 “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.”

Romanos 1:16 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. “Efesios 1:13 “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,” 2 Timoteo 1:10 “pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,” y lo que menos se menciona en este caso es declarar con su boca que Jesús es el Señor. Porque no basta eso, es más, no es necesario, lo que Pablo está hablando cuando dice Romanos 10:9 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” No está hablando de la vida eterna sino de otro tipo de salvación como: Números 10:9 “Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados por Jehová vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos.” Deuteronomio 33:29 “Bienaventurado tú, oh Israel. ¿Quién como tú, Pueblo salvo por Jehová, Escudo de tu socorro, Y espada de tu triunfo? Así que tus enemigos serán humillados, Y tú hollarás sobre sus alturas.” 1 Samuel 24:19 “Porque ¿quién hallará a su enemigo, y lo dejará ir sano y salvo? Jehová te pague con bien por lo que en este día has hecho conmigo.” 2 Samuel 22:4 ““Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.” Salmos 18:3 “Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.” Salmos 59:1 “Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; Ponme a salvo de los que se levantan contra mí.” Ese es el sentido de la palabra salvo, ser salvo de los enemigos y no propiamente como sustituto de vida eterna, lo cual no es correcto.

Por el otro lado, la palabra recibir a Cristo, que por cierto no es de labios que se hace sino de corazón por lo que dijo en Mateo 15:8 “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.” Y si han leído el evangelio, que también aprovecho para decir que no son cuatro evangelios sino uno, el de Cristo, que haya sido escrito por cuatro apóstoles no quiere decir que sean cuatro sino que es la misma versión dada desde cuatro ángulos, pero es el mismo evangelio. Honrar a Dios de labios no cuenta para nada, Dios es Espíritu y nuestra adoración debe ser en Espíritu, si hablamos con la boca, Dios no nos escucha, el escucha si sale del corazón únicamente, Jesús se refirió a ello diciendo Mateo 6:6 “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” Ven, no es con la boca, es en Espíritu y en secreto, y es más, Juan 4:23 “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.”

Los engaños dentro de las religiones, son abundantes y no es que ellos tengan malas intenciones, no, no es eso, lo que sucede es que se dejan llevar por la tradición, es decir por lo que otros han dicho y especialmente cuando se trata de enseñanzas, que hay muchos que no conocen la palabra de Dios, la pueden recitar perfectamente pero no la entienden, vean esto: 1 Corintios 2:14 “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” Mateo 24:11 “Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;” 1 Timoteo 1:3 “Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina,”

Para enseñar el evangelio, es necesario haberlo estudiado primero y haber sido enseñado por un sabio en la materia, no es por cuenta propia, 2 Pedro 1:19-21 “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”

Cuando Jesús dio su mandato de ir a evangelizar, se lo dio a los apóstoles, pero no es un mandato general para todos los cristianos, el evangelio es un asunto de salvar almas y solamente habiendo creído en Cristo se puede ser salvo, dentro del cristianismo hay mucha confusión de ideas porque hay mucha interpretación privada y no se ha dejado que sea el Espíritu Santo quien hable, como lo dice en 1 Corintios 12:3 “… y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.” Hechos 11:15 “Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio.” Hechos 10:44 “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.” Hechos 4:31 “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.” Juan 3:34 “Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida.” 1 Corintios 2:13 “lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.” 1 Corintios 2:6 “Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.” Marcos 13:11 “Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.”

Hay mucho engaño, mucho error y mucho fracaso porque los hombres aun los escogidos, continúan obedeciendo y creyendo en las tradiciones de los hombres y no de Dios. Mucha gente no conoce a Cristo porque el evangelio a ellos enseñado no es el verdadero evangelio, 2 Corintios 11:4 “Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis;” Gálatas 1: 6-7 “ Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.” Tenemos que recapacitar, conocer verdaderamente a Cristo y así enseñar a los demás, pues no se trata de verter su propia opinión, sino de salvar vidas.

Nuestra pregunta de Cómo acepar a Cristo no es asunto de decirlo con la boca, sino de recibirle en el corazón, Jesús expone este tema con una parábola y dice: Lucas 8:8 “Y otra parte cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno. Hablando estas cosas, decía a gran voz: El que tiene oídos para oír, oiga.” Estaba hablando de sembrar la palabra de Dios, Lucas 8:11 “Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.” Mateo 13:23 “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.”

Les ruego a aquellos que enseñan y que bautizan que no obedezcan las tradiciones sino que obren conforme la palabra de Dios, piensen que están salvando o condenando almas. Para aceptar a Cristo hay que seguir todo un proceso, no es de la noche a la mañana, sino como Jesús lo explica: Mateo 13: 31-32 “Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.” O sea que estamos hablando de sembrar y crecer para dar frutos, no es tan rápido como el rayo.

La verdadera aceptación en Juan 1:12 “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;” es que Cristo debe ser sembrado como semilla en nuestro corazón y regarlo para que crezca. Gálatas 4:18-20 “Bueno es mostrar celo en lo bueno siempre, y no solamente cuando estoy presente con vosotros. Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros, quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros”

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla

 

junio 4, 2011 Posted by | Estudios | Deja un comentario

Viviendo bajo la ley

Viviendo bajo la ley

Ya  lo hemos dicho antes que el cristianismo actual es una serie de denominaciones religiosas distintas, que no tienen la misma fe y que no se entienden entre ellos, lo cual no corresponde a lo establecido por Cristo y los apóstoles, basta leer lo relacionado con la iglesia primitiva, la cual es el reflejo exacto de las instrucciones de Cristo y compararlo con lo que actualmente tenemos como cristianismo. Sabemos que la palabra cristiano fue aplicada la primera vez a los discípulos de Jesús, de manera que si esa es la referencia, los cristianos actuales no son discípulos de Jesús el Cristo. Hechos 11:26 “Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.”  Esta es la clave, ser discípulo, si no es discípulo, no es cristiano, y que significa discípulo: Jesús dejo un mandato que dice: Mateo 28:19 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;” noten que no dice que bauticemos a todo mundo, sino que hagamos discípulos y les bauticemos, que es diferente, lo que vemos en la actualidad por un lado es que se bautiza a niños pequeños y por otro lado que se bautiza al hombre por el solo hecho de haberse allegado a una congregación religiosa, muy pocos he visto que dan un ligero entrenamiento acerca del bautismo antes de hacerlo, pero la verdad es que primero debe hacerse discípulo, pero veamos el significado de esta palabra: Persona que aprende una doctrina, ciencia o arte bajo la dirección de un maestro. Persona que sigue la opinión de una escuela, aun cuando viva en tiempos muy posteriores a los maestros que la establecieron. O sea que primero tenemos que proceder a adoctrinar a los futuros bautizantes y tenemos que obtener como resultado que los alumnos que reciben la doctrina sepan quién es Jesús y que es el evangelio, no por el solo hecho de conocer su definición sino un estudio no somero sino suficiente como para que la persona se encuentre con Cristo y le acepte en su corazón. El apóstol Pablo dice que él no ha venido a bautizar sino a predicar y esto si tiene que ver con eso de hacer discípulos, veamos sus palabras en 1 Corintios 1:17 “Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio;”

Eso para empezar, pues los miembros de las iglesias, en su mayoría no conocen suficiente de Cristo y lo que saben lo han aprendido de sus hogares o de su escuela con maestros no calificados, porque como vimos en la definición, hacer discípulos es un trabajo de maestros, y quien es el maestro? El apóstol Pablo nos ha dejado una referencia de los elementos que deben integrar la iglesia, y son: Efesios 4:11 “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,”  ¿Quién los constituyó? Veamos el verso anterior, (10) “El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.” Esto es Cristo, o sea que Cristo es quien constituye a los apóstoles; a los profetas; a los evangelistas y a los pastores y maestros. Creo que debemos hablar un poquito de esto, y entender cómo es que Cristo constituye estos elementos en la iglesia, 2 Corintios 3:3 “siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.” Dios pondrá en el corazón del cristiano, un deseo vehemente de hacer esto o aquello, si es para apostolado, profeta, evangelista, pastor o maestro, ningún ser humano podrá de su propia cuenta tomar estas obligaciones si Dios no se las ha implantado en su corazón. No se trata pues de un nombramiento de alguien superior sino de Cristo únicamente, así lo dice la palabra, “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,”

Por otro lado, vemos la manera de vivir de los cristianos actuales, domingueros de asistir al templo, al cual se le ha asignado la palabra iglesia, ignorando que iglesia es el cuerpo de Cristo o asamblea de los hijos de Dios, pero veamos cómo vivían los cristianos originales: Hechos 2: 44-47 “Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”

Que hacemos hoy en dia? Vamos al templo a escuchar un sermón o un mensaje como quiera llamarlo, sentados casi petrificados, con la mente puesta en otra cosa menos en el mensaje y rápido, una hora o media hora y todos de regreso a sus casas, ¿Qué hacían los cristianos? “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo” ahora se va al templo un dia a la semana, hay algunos que van a diario, pero lo de reunirse a partir el pan en sus casas, nada de eso, y por otro lado veamos esta diferencia, dice el apóstol Pablo: 1 Corintios 14:26 “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.” Noten estas dos cosas, “cada uno” y “edificación”, el hecho es que cada uno de los cristianos debe traer salmo, doctrina, lengua, revelación, interpretación y todos producirán la edificación espiritual de la iglesia. ¿Qué se hace hoy? Un pastor o un sacerdote da un mensaje o una lectura como sea, ¿Dónde está la edificación?

La falta de crecimiento o edificación, produce un infantilismo espiritual o sea no crece la membrecía no en cantidad sino en Espíritu, se quedan como niños, como infantes que necesitan alimento suave como doctrina básica y no temas profundos y serios como debería corresponder,  el aposto hace referencia a este problema y dice: 1 Corintios 3:1 “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.  Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” y eso es lo que está pasando ahora también, la gente va al templo a oir solamente y muy poca intervención hay en el culto o misa, solamente el pastor o el sacerdote hablan, los demás permanecen mudos, no hay crecimiento, no hay edificación. Y ¿Cómo sería si lo hubiera?  Efesios 4:12-14 “ a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,” y este es el origen de tanta división en la iglesia, hay cientos de religiones y miles de denominaciones, no es posible que continuemos así después de más de dos mil años de haber estado Cristo aquí con nosotros en la tierra.

Pero esto no es el tema que quiero llevarles, porque hemos titulado nuestro mensaje de hoy como viviendo bajo la ley y eso es altamente importante por cuanto Dios desea que nadie se pierda y que todos seamos salvos. El apóstol Pablo resume en muy pocas palabras mi mensaje y dice: Gálatas 5:4 “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.”  ¿Qué quiere decir esto? Veamos, Juan 1:17 “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.” Tomen nota cuidadosamente de esto, no estamos bajo la ley sino bajo la gracia, Romanos 6: 14 “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Y el asunto no solo es que estemos bajo la gracia o sea bajo el perdón gratuito de Dios sino que además tenemos que haber nacido de nuevo como hijos de Dios, 1 Juan 3:9 “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.” Juan 1:13 “los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

En la mayoría de los templos, porque no me gusta decir iglesias, pues la iglesia de Jesucristo es otra cosa, digo que en la mayoría de los templos, no se enseña que estemos bajo la gracia sino que seguimos enseñando la ley de Moisés, desconociendo que son dos cosas distintas, la ley y la gracia, la ley es para muerte y la gracia es para vida. Muchos aun están enseñando en sus templos que debemos cumplir las leyes, para el caso el diezmo, es una ley dada por Moisés, veamos la cita en Levítico 27:30 “Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová.” Hoy no se pide diezmo de la tierra, sino diezmo de dinero, pero es lo mismo, el diezmo es una ley de Moisés, no es gracia de Jesucristo, porque la gracia es habernos dado vida gratuitamente por medio de la fe, veamos Efesios 2:1-3 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”

La diferencia de estar bajo la ley y estar bajo la gracia es que bajo la ley vivimos en la carne porque la ley se hizo para castigo, Romanos 3:20 “ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.” Y vean esto que hermoso: Romanos 5:20 “Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia;” o sea que aun siendo pecadores, el pecado no es mayor que la gracia, la gracia es un reflejo del poder de Dios en Cristo  Jesús, es  más poderoso Cristo que el pecado, para ello vino Jesucristo quien dijo: Juan 11:25 “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” ¿Quién es más poderoso? Cristo o el pecado? El apóstol hace mofa del pecado y de la muerte diciendo: 1 Corintios 15:55 “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” ya n o estamos bajo la ley, no, ahora estamos bajo la gracia, y vean que aun cuando éramos pecadores, Cristo nos dio vida, “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,” ¿No es eso poder? Quienes aun están bajo la ley, desconocen el poder de la resurrección que es en Cristo Jesús, por eso el apóstol dice Gálatas 5:4 “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.”  Y ¿qué es estar separado de Cristo? Casi nada, veamos lo que el mismo Jesús dice: Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.”  Y ¿qué esperan los que están separados de Cristo? (v 6) “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.” Ese fuego en otras palabras se llama infierno, o sea, el que no está en Cristo sino separado de él, va al infierno, así de claro.

Me da mucha pena por los que aun predican acerca de la ley y exigen el cumplimiento de la ley, esto es viven enseñando que hay que separarse de Cristo, por eso es que Jesús en cierta ocasión dijo: Mateo 7:21-23” No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” esta gente, no hay duda que hicieron todo eso estando en los templos como buenos religiosos, pero estaban separados de Cristo por no haber hecho la voluntad de Dios, quien dijo: “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.” Podrá Jesús aceptar a este tipo de gente que no son obedientes a Dios? No, no los acepta y más bien los rechaza,

Recuerden, los hijos de Dios, no pecan porque llevan la simiente de Dios, así de sencillo y no pueden pecar, esto es viven en el Espíritu y no en la carne: Romanos 8:9 “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” Puede rechazar Cristo a quienes tienen su Espíritu? No los rechaza, a quienes rechaza? A los que no tienen su Espíritu.

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla

 

junio 4, 2011 Posted by | Estudios | Deja un comentario

Viviendo en la carne

Viviendo en la carne

Vivir en la carne es vivir sin la intervención del Espíritu, los animales tienen esa característica, ellos actúan conforme lo establecido por el creador sin tener que pensar o dirigir sus acciones y movimientos, el hombre tiene las dos opciones, o vivir automáticamente siendo manejado por la carne o vivir siendo manejado por su mente y su corazón. La carne no tiene vida de por sí, sino que es el espíritu quien le da la vida. En los animales, el término de vida es limitado mientras que en el espíritu la vida es de carácter eterno, cuando la carne es separada del espíritu del vivo, este muere al instante, pero la vida espiritual nunca termina, sino que permanece para siempre.

La Biblia dice que ocuparse del vivir en la carne es un asunto de muerte pero que vivir por el espíritu es vida, o sea que si nos quedamos viviendo en la carne nuestro futuro es muerte eterna pero si decidimos vivir por el espíritu, lo eterno será la vida. Y también aclara que desde la carne es imposible agradar a Dios, porque Dios es un Espíritu y no hay manera que la carne se pueda comunicar con el Espíritu. Igualmente aclara que es necesario que le adoremos en espíritu y en verdad. Por otro lado  enseña que el hombre es cuerpo, alma y espíritu, por lo que el apóstol Pablo nos pide que abandonemos la carne para que vivamos en el espíritu. Es más, el apóstol dice que todos hemos nacido en la carne y por lo tanto hemos nacido muertos espiritualmente, debido a que por herencia, somos pecadores desde Adán y Eva. Sin embargo nos habla de una nueva generación, de una nueva herencia o descendencia, a partir de Abraham a quien Dios le otorgó el merito de aceptarlo como un hombre justo o sea creyente en Dios.

Si no hay posibilidades de agradar a Dios desde el cuerpo carnal, si las hay y todas de agradarle desde nuestro cuerpo espiritual, porque tenemos esos dos cuerpos, el carnal y el espiritual. Pero nosotros nacemos y vivimos en el cuerpo de carne, por eso es que estamos condenados a la muerte, pero Dios que es grande en amor y misericordia, envió a su Hijo Jesucristo a traernos la vida como un regalo, un regalo que no merecemos porque no hacemos nada para lograrlo simplemente recibirlo.

Jesucristo se auto nomina como el alimento espiritual que bajó del cielo, y nos pide que le comamos a él como alimento para el espíritu, ese comer nos permite en primer lugar nacer espiritualmente y en segundo lugar un crecimiento al igual que sucede con las plantas que se siembran y crecen al regarlas. Jesús nos habla de un proceso de sembrar y cultivar el espíritu al punto de dar frutos o sea de producir el espíritu. el comer a Jesucristo es una figura para entender que algo entrará a nuestro interior y nos alimentará, ese algo se llama el Verbo de Dios o la Palabra de Dios, a la vez que el alimento natural nos sirve para alimentar la carne, tenemos el alimento espiritual que es la Palabra de Dios.

El apóstol Pablo, hablando de alimentar espiritualmente a la gente, habla de un procedimiento ideado por Dios que es la predicación del evangelio, pues en el evangelio tenemos las palabras de Dios que son las que nos dan vida, aparte del evangelio no hay vida en las escrituras, de modo que es por el evangelio que obtenemos la salvación  porque como dijimos, desde la carne imposible agradar a Dios y solo en el Espíritu podemos adorarle y vivir. Ese pan espiritual que es Cristo o sea las palabras de vida de Dios, son proveídos por medio de la predicación del evangelio, a eso Pablo le llama la locura de la predicación.

El hombre trae por naturaleza el deseo de buscar a Dios, el hombre es atraído por las fuerzas divinas de Dios y termina siendo capturado, este proceso lo lleva a cabo Jesús por mandato de Dios el Padre celestial, en otras palabras, el hombre habiendo nacido en la carne y siendo pecador, termina siendo convertido a un ser espiritual y ser entregado a Dios, la transformación del hombre carnal y su conversión a espiritual se logra por el nuevo nacimiento a través de haber escuchado y creído en Jesucristo tal como se le llama al evangelio. El evangelio pues, le provee al hombre de vida eterna por medio de Jesucristo.

Todos los hombres que van siendo capturados en el Espíritu, se van agregando a la iglesia que es el cuerpo de Cristo o ejército de Dios,  y que serán en un futuro, salvos de la condenación carnal. Dios ha organizado ese cuerpo llamado iglesia en donde existe un ordenamiento vertical, que está sujeto a la obediencia y es Dios, Jesucristo, el hombre y la mujer, en ese orden se imparten los mandatos que a la vez son obedecidos y ejecutados.

La carne está condenada a morir, pero el Espíritu está diseñado para vivir y vivir eternamente, de modo que si hemos nacido de nuevo, sea que vivamos o muramos del Señor somos. Si morimos es por bendición que morimos porque la vida en la carne es desagradable a Dios, y si vivimos es por el Espíritu que vivimos y en ambos casos somos del Señor.

De seguir viviendo en la carne, nuestro futuro será la muerte eterna es decir nunca podremos volver a vivir pero si nos tornamos al Espíritu, nuestro destino será la vida eterna en Cristo. El tornarse de la carne al Espíritu no es un problema que podamos resolver a nuestro criterio o por nuestras propias fuerzas, no, eso solo se logra si el Espíritu de Dios es puesto en nuestro corazón y permitimos que crezca hasta dar frutos.

Nuestro futuro es terminar con este cuerpo carnal pecador, y a partir de allí, o permanecemos esperando la resurrección para vida o nos viene la condenación eterna en el infierno de fuego. Todo depende si hemos obtenido la inserción del Espíritu de Dios en nuestro corazón, lo que se llama nacer de nuevo, no de padres carnales sino de Dios que es Espíritu.

Jesucristo antes de ser elevado al cielo, nos dejó sus palabras que contienen vida y Espíritu, esto se conoce como el evangelio y es por medio del evangelio que conseguimos que Dios habite en nosotros por medio de su palabra. Una vez recibido Cristo, nuestro cuerpo se vuelve un Templo para el Espíritu Santo y de allí comienza a dirigir nuestro cuerpo de carne hasta llevarlo a la vida eterna por la resurrección de los justos.

El hombre nace con una sed y un hambre de Dios, por más pecador que sea y por más ateo que sea, esa necesidad de Dios permanece obrando en él, de esa misma necesidad el hombre carnal comienza adorando dioses falsos como estatuas, retratos, pinturas, estampas, etc y toda esa mentira será retocada por Dios al recibir el evangelio y resulte en una conversión y en vez de seguir adorando dioses muertos, se tornará en un adorador espiritual del Dios vivo.

La religiosidad del hombre carnal desaparecerá y será sustituida por un carácter de un nuevo hombre renovado y justo obediente a Dios por medio del Espíritu. La religiosidad del hombre carnal, debe ser guiada hasta encontrar a Cristo el salvador, si permanece adorando ídolos muertos, lo que conseguirá es la ira de Dios y será remitido como en un retroceso para que se produzcan en el acontecimientos malos hasta su destrucción total.

Solamente por medio de las palabras de Jesús que son las mismas del Padre, es que podemos trasladarnos de ser hombres de carne y hueso a hijos de Dios en el Espíritu. La asamblea de los nacidos de nuevo, de los hijos de Dios, se llama iglesia y es el ejercito de Dios o sea el cuerpo de Cristo.

Si usted está metido en una congregación religiosa, dedique su tiempo a escudriñar las escrituras, no deje que su Espíritu siga los preceptos humanos, busque a Cristo y encontrará el camino al Padre que está en los cielos. Ninguna religión le llevará a Dios, todas son buenas al principio porque le inculcarán nuevas modas de vida espiritual pero tenga el cuidado de no quedarse allí, busque a Cristo por su propia cuenta y lo encontrará entonces usted podrá entrar al reino de los cielos en forma espiritual y ningún mal le asechará o dañará. Solamente habiendo abandonado la vida en la carne o sea del mundo, se puede encontrar el camino a los lugares celestiales en Cristo Jesús.

No se deje engañar, Jesucristo no vino a organizar o a fundar religiones, ninguna cosa de esa, Jesucristo lo que vino a hacer es a buscar y encontrarse con los hombres pecadores y hacerlos espirituales por medio de la palabra (Evangelio) para llevarlos al Padre en la resurrección. Nadie sube al cielo al morir, no, primero es el dia final del juicio cuando Jesucristo venga de nuevo a juzgar y solo entonces recogerá a los buenos, los malos serán remitidos al infierno. Es por las obras buenas que hagamos con la fe en Jesucristo que logramos la vida eterna, ninguna religión nos llevará al Padre que está en los cielos.

Si usted pertenece a una religión y no acepta ningún cambio, es asunto suyo, Jesucristo le quiere salvar de la condenación eterna y solamente por medio del nacer de nuevo en el Espíritu por el Evangelio es que el Espíritu de Dios podrá entrar a su cuerpo carnal y obtener salvación.

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla

 

 

junio 2, 2011 Posted by | Estudios | Deja un comentario

Invocar el nombre de Jesus

Invocar el nombre de Jesús

2 Samuel 22:4 “Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.” Salmos 18:3 “Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.” Joel 2:32 “Y todo aquel que invocare el nombre de Jehová será salvo; porque en el monte de Sion y en Jerusalén habrá salvación, como ha dicho Jehová, y entre el remanente al cual él habrá llamado.” Hechos 2:21 “Y todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Romanos 10:13 “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.”

¿Qué es invocar? La palabra significa: Llamar o dirigirse a un ser superior: como invocar un Espíritu. También es Acogerse a una ley o costumbre, exponerla, alegarla: como invocar el derecho de asilo. También Mencionar algo o a alguien que nos favorezca. Se trata, pues, de llamar a alguien y en este caso llamar a Jesús, quien tiene autoridad en la tierra y en el cielo y que está a favor nuestro siempre defendiéndonos de las acusaciones del diablo.

Como hemos visto, aquí podemos confirmar que Jehová en el Antiguo Testamento es Jesús en el Nuevo Testamento. ¿Por qué invocar a Jesús? La misma Biblia nos da las respuestas y dice en  Hechos 4:12 “Y en ningún otro hay salvación; porque no hay otro nombre bajo el cielo, dado a los hombres, en que podamos ser salvos.” Y no es tan fácil, pero nuestra insistencia obtendrá frutos, Mateo 10:22 “Y seréis aborrecidos de todos por causa de mi nombre; mas el que persevere hasta el fin, éste será salvo.”

Antiguamente, los cristianos invocaban el nombre de Jesús. Sus enemigos, como  el fariseo  Saulo de Tarso, que les perseguía para encarcelarles y darles muerte, buscaban a todo aquel que invocaba su nombre, esa era la señal de identificación de los cristianos. Hechos 9:21 “Y todos los que le oían estaban atónitos, y decían: ¿No es éste el que asolaba en Jerusalén a los que invocaban este nombre, y a eso vino acá, para llevarlos presos ante los principales sacerdotes?”

Hoy en día,  solo los cristianos genuinos invocan el nombre del Señor, muchos que se autodenominan cristianos, no lo invocan porque no le conocen, aunque ellos digan que le conocen pero los hechos son los que hablan, si no lo invocan es porque no le conocen y no pueden llamar a alguien que es desconocido.

Ya vimos que cosa es invocar, y el principal objetivo de la invocación es la salvación, no estamos hablando de ser salvos de la condenación eterna sino ser salvos de los enemigos, ya lo hemos citado arriba en  Salmos 18:3 “Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.” Invocar a Jesús es con el objeto de que él nos proteja y controle una situación desventajosa en contra nuestra y sea él quien nos salve de los enemigos, estos enemigos pueden ser humanos o acontecimientos naturales como inundaciones, incendios, catástrofes, etc. Lo importante es que seamos salvos del peligro que nos acecha. Cuando oramos al Padre y le decimos, venga a nosotros tu reino y no nos dejes caer en la tentación, más líbranos del mal, eso es algo que tiene que ver con el invocar su nombre. Cuando le invocamos, estamos logrando dos cosas, primero somos llevados al Espíritu y segundo obtenemos su respuesta haciendo que los espíritus malignos se enfrenten con él (Jesús) y no nosotros, es como haría un niño que se siente agredido, el llama a su papá y su papá viene en auxilio de inmediato, en el caso de Jesús, siendo Espíritu, su Espíritu se apersona de inmediato a nosotros y nos salva de cualquier agresión o amenaza. Y no es que subamos al cielo donde mora Dios sino que el cielo desciende donde nosotros estamos, esto es lo que significa la prédica de Jesús cuando dice: Mateo 4:17 “Desde entonces comenzó Jesús a predicar, y a decir: Arrepentíos, porque el reino de los cielos se ha acercado.” En otras palabras Jesús está diciendo, salgan de su cuerpo carnal y vengan al Espíritu, aquí estarán salvos de cualquier situación maligna, no es que subamos al cielo pero si es que el cielo baja a  nosotros, y lo que oramos cuando decimos “no nos dejes caer en la tentación” se refiere a que estando arriba en el Espíritu no queremos descender a la carne. Son términos eminentemente espirituales.

Jesús mora en nuestro cuerpo como el Espíritu Santo, eso nos convierte en templo del Espíritu Santo, y si le invocamos, el espíritu maligno que nos está amenazando es alejado de inmediato. La invocación nos eleva espiritualmente a las moradas espirituales o celestiales donde Cristo mora, no le vemos pero somos elevados, no le sentimos pero somos protegidos, ya lo dice su palabra en Lucas 4:18 “El Espíritu del Señor está sobre mí, Por cuanto me ha ungido para dar buenas nuevas a los pobres; Me ha enviado a sanar a los quebrantados de corazón; A pregonar libertad a los cautivos, Y vista a los ciegos; A poner en libertad a los oprimidos;”

El invocar a Jesús significa que le reconocemos como nuestro salvador, si buscamos ayuda por otro lado y no a Jesús, no somos hijos de Dios, porque para eso Dios ha enviado a su Hijo para darnos protección y auxilio. Salmos 46:1” Dios es nuestro amparo y fortaleza, Nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.”  Jesús hace un reporte a Juan el Bautista y dice: Lucas 7:22 “Y respondiendo Jesús, les dijo: Id, haced saber a Juan lo que habéis visto y oído: los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;”

Cuando usted se encuentre en una tribulación, no se preocupe, invoque el nombre de Jesús y será salvo, su palabra es fiel y se cumple, Romanos 10:13 “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Hágalo, no dude, Jesús es nuestro salvador personal, invoque su nombre en todo momento, no haga nada sin invocarle, Pablo nos aconseja y dice: Colosenses 3:17 “Y todo lo que hacéis, sea de palabra o de hecho, hacedlo todo en el nombre del Señor Jesús, dando gracias a Dios Padre por medio de él.” No olvidéis que es un nombre con poder, Dios le otorgó a Jesús ese poder tanto en el cielo como en la tierra, 1 Corintios 15:24 “Luego el fin, cuando entregue el reino al Dios y Padre, cuando haya suprimido todo dominio, toda autoridad y potencia.”

Todo ha sido puesto bajo los pies de Jesús, de modo que nada podrá ser mayor que él, ni el pecado ni la muerte podrán superar el poder de Cristo. El apóstol hace mofa de ambos diciendo: 1 Corintios 15:55 “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” porque Jesús ya lo ha declarado, Juan 11:25 “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” Ese es el poder de Cristo, ni la muerte ni la vida están por encima de él, el apóstol lo expresa diciendo: Romanos 14:8 “Pues si vivimos, para el Señor vivimos; y si morimos, para el Señor morimos. Así pues, sea que vivamos, o que muramos, del Señor somos.” Efesios 1:22“y sometió todas las cosas bajo sus pies, y lo dio por cabeza sobre todas las cosas a la iglesia,” Hebreos 2:8 “Todo lo sujetaste bajo sus pies. m Porque en cuanto le sujetó todas las cosas, nada dejó que no sea sujeto a él; pero todavía no vemos que todas las cosas le sean sujetas.”

Invocando el nombre del Señor, logramos ser salvos de nuestros enemigos. no temáis y acudid a él. Buscadle y le hallaras, Mateo 7:7-9 “Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. ¿Qué hombre hay de vosotros, que si su hijo le pide pan, le dará una piedra?”

Recuerden que ser salvo no significa la salvación eterna, sino ser salvo de los enemigos, es la presencia del Espíritu Santo quien nos cubre y aleja todo poder maligno que nos aseche. Ser salvo, pues, es estar libre del peligro, del mal, “líbranos del mal” decimos a diario en nuestra oración,

La salvación se produce a nuestro cuerpo que es amenazado o atacado, pero solo se logra si nos tornamos al Espíritu, el apóstol nos habla de ello con estas palabras: Romanos 8:9 “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” Lo básico pues, es lograr obtener el Espíritu de Jesucristo y eso solo por la via del evangelio, pues sus palabras son el Espíritu y la vida: Juan 6:63 “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” Las palabras de Cristo están contenidas en el evangelio, mismo que puede leerse en Mateo, Marcos, Lucas y Juan, no hay otro. Efesios 1:13 “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,”

No pierdan su tiempo en ritos religiosos, solamente crean en las palabras de Jesús y serán salvos en todo momento, Hechos 16:31 “Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa.” Juan 3:18 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” Creer en Jesucristo no es creer que existe o existió, sino creer en sus palabras, Juan 12:48 “El que me rechaza, y no recibe mis palabras, tiene quien le juzgue; la palabra que he hablado, ella le juzgará en el día postrero.” 1 Corintios 1:18 “Porque la palabra de la cruz es locura a los que se pierden; pero a los que se salvan, esto es, a nosotros, es poder de Dios.”1 Corintios 1:24 “mas para los llamados, así judíos como griegos, Cristo poder de Dios, y sabiduría de Dios.”

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla

junio 2, 2011 Posted by | Cristo, Estudios, Fe, iglesia, Jesús | Deja un comentario

La vida y el mundo

La vida y el mundo

 

Juan 12:25 “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.”

 

Vemos dos escenarios delante de Dios y son: el mundo y Cristo. En ambos hay vida pero una cosa es la vida en el mundo y otra cosa es la vida en Cristo.  Todos los seres humanos tenemos por nacimiento la vida del mundo pero no todos tienen la vida en Cristo. La vida del mundo es la que nos trae a este planeta y proviene de Adán, mientras que la vida en Cristo no es de este mundo, y proviene de Dios. Cuando Dios hizo los cielos y la tierra, hizo estos dos escenarios, vivir en el cielo y vivir en la tierra, de aquí se desprenden los dos términos: lo celestial y lo terrenal.

 

La vida en el mundo que corresponde a lo terrenal, es una vida limitada al máximo de 120 años como fue decretada por Dios cuando dijo: Génesis 6:3 “Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.” Y es que el hombre originalmente fue creado en el Eden, el paraíso de Dios, el reino de Dios, Adán nació con los atributos para recibir la vida eterna en obediencia a Dios pero lamentablemente el y su mujer Eva decidieron por la otra vía, por la mentira y la desobediencia alcanzando la destitución del reino de Dios y enviándolos al plano carnal por ello sus palabras diciendo: “No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne” Dios había destronado al hombre de su punto original, ¿Cuál era? Génesis 1:26 “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.” La palabra señoree indica que era Señor de la creación. Pues ese titulo le fue quitado, y con él a todos nosotros, Pablo lo dice asi: Romanos 3:23 “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,” con la nueva imagen, Adán y Eva perdieron el original estado de ser hechos “a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza (de Dios)” para convertirse en simples seres mortales limitados a vivir como máximo 120 años.

 

Partiendo de Adán, el hombre es un ser carnal, pecador y mortal, lo cual le acarrea la muerte eterna por aquello de que la paga del pecado es la muerte. Nada ni nadie puede alterar esta ley de Dios, la cual sigue vigente hasta estos días, todos somos mortales. El Hijo de Dios, se hizo hombre carnal y murió en la cruz. Solamente Dios tiene vida permanente y él tiene por su propio designio, dar vida al que él quiere, eso sucedió con su Hijo y Jesús persiste en otorgarle la vida al que él quiere.  Juan 5:21 “Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.” ¿Cuál es esa vida que da Dios? Es su propia vida, Juan 5:26 “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;” 1 Juan 5:11 “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.”

 

Jesús, el Hijo de Dios, el enviado por Dios, el Mesías, el salvador, es el autor de la vida y viene a este mundo de muerte a traernos vida, la buena vida, la vida de Dios, la que no tiene límite de años sino que es eterna. Jesús nos dio no solo el regalo de ofrecernos vida eterna, sino que hizo el ensayo de mostrarnos el camino al Padre, que significa el camino a la vida eterna. Jesús nos trajo, además la resurrección, el dijo: Juan 11:25  Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” Indicándonos que esa vida eterna está basada en creer en él solamente. Y sus palabras acerca de ello son estas: Juan 3:18 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” Este regalo de la vida de Dios es en contraposición al pecado del hombre, Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Y es gratuita de parte de Dios, Efesios 2:5 “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),”
 Efesios 2:8 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;”

La salvación está dada, Jesús Hijo de Dios, vino a este mundo de pecado a salvarnos de la muerte eterna. Su misión es de rescate de los pecadores, Lucas 5:32
“No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. Romanos 5:19 “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.” Este asunto se resuelve por la vía de la fe, es decir por el simple creer en Jesucristo que incluye no solo reconocerlo a él como el Hijo de Dios sino captar su vida, muerte y resurrección (evangelio). Jesús murió en la cruz por todos nuestros pecados, y dejó abierto el camino para nuestra subida al Padre. Ya no tenemos mas que hacer sino solo creer, Tito 3:5 “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,”

La vida del mundo es cambiada por la vida en Cristo por el solo conocimiento de la verdad, por la fe en Jesucristo. El recibir la palabra de Dios en nuestro corazón nos ocasiona que seamos nacidos de nuevo en el espíritu tal como Jesús lo expresó cuando dijo: Juan 3:7 “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.” Todo el que nace de nuevo en el espíritu es hijo de Dios, Juan 1:13 “los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” La antigua vida de pecado en la carne es sustituida por la nueva vida de Dios, Pablo lo expresa asi:  Efesios 2:1-3 “(Salvos por gracia)  Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,  en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.” Ahora después de haber conocido a Jesús el Cristo, nos encontramos en una nueva vida, Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Efesios 4: 17-18 “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,  teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; “ ahora nuestra vida será tal como Dios la concibió a su imagen y semejanza, de manera que podemos ser imitadores de Cristo, 1 Corintios 11:1 “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.”

 

Jesús dijo: Juan 8:23 “Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.” Eso lo dijo a los que aun quedan abajo, los que no quieren entender ni ver el camino, porque por el otro lado Pablo le dice a la iglesia: Efesios 2:5-7  “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),  y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,  para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. “

 

Somos salvos por la gracia de Dios y no porque hayamos hecho alguna cosa buena porque de hecho todos somos pecadores y solo Dios es considerado como bueno, Marcos 10: 18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.” Y Pablo dice: Romanos 3:23 “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,” el salmista lo expresa así: Salmos 14:3 “Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” Salmos 53:3 “Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno.” De modo que nadie debe decir que es bueno y que ha ganado su salvación por ser bueno, Dios nos ha regalado la salvación a buenos y malos, la salvación es para todo aquel que cree en Jesucristo. Pero está disponible para todos, solo que no serán salvos los que rechacen a Jesucristo.

Dios no quiere que vivamos en la carne, el quiere que vivamos en el espíritu. Jesús lo dice asi: Juan 12:24 “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” El apóstol Pablo lo dice en esta manera: Romanos 8:13 “porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.” Dios quiere que dejemos la carne, que muramos en la carne y que vivamos en el espíritu. Juan 12:25 “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.” Dios es espíritu y nos quiere ver como hijos en el espíritu no en la carne.

 

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla. Septiembre 2008.

 

 

 

 

 

 

 

septiembre 18, 2008 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario

Disentir

El disentir

 

Mateo 10:35-37 “Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; “

Posiblemente esta declaración de Jesús no haya caído muy bien aun entre los cristianos que tanto anhelan una familia pacifica y amorosa. Jesús está diciendo que habrá discordia y pleito entre hermanos y entre padres e hijos a causa de él. Y advierte que en materia de preferencias, Jesús es primero antes que cualquier miembro de la familia inmediata.

¿Por qué Jesús advierte de esta división? Hay un versículo clave que nos abre el entendimiento cuando dice: Juan 8:23 “Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.”  Y agrega: Mateo 10:38 “y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.” La verdad es que la gente que está en el mundo, es considerada por Dios como estando abajo, mientras que la gente que ya conoce a Cristo, es de arriba como lo corrobora Pablo en Efesios 2:5-7  “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),  y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,  para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.”  Y si adicionalmente agregamos este otro verso:  Gálatas 5:17 “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”

 

Todo lo anterior nos ayuda a entender que Cristo está enn el cielo y que el mundo está abajo en la tierra, tal como lo comprobamos en Hechos 7:49 “El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo?” luego podemos entender la razón de Jesús al decir que los enemigos del hombre serán los de su casa porque por un lado todo aquel que haya recibido el Espíritu de Jesucristo ha adquirido la ciudadanía celestial o sea que deja de pertecener al mundo y pasa al reino de los cielos a convivir con Jesús el Hijo de Dios. Pablo lo confirma en Filipenses 3:20 “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;”

 

¿Y por qué habrá disensión entre los miembros de la misma familia si son de la misma sangre?  La palabra disentir  (Del lat. dissentīre).significa  No ajustarse al sentir o parecer de alguien. Y esto en otras palabras significa discusión, separación y hasta divorcio entre parientes. Tiene toda la lógica reconocer que una persona que ha sido instruida en el conocimiento de Dios no puede llevarse bien ni tener la misma opinión que los que están en el mundo, entendiéndose como tal a los que no conocen a Dios. Cuando Jesús dice que él es de arriba y los fariseos de abajo, les está calificando en la misma forma que lo hizo con uno de los apóstoles que fue sancionado por su Maestro al decirle: Marcos 8:33 “Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: !!Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” En otras palabras le dijo, tu miras para abajo y no para arriba donde esta Dios. Mientras en la familia hayan personas conectadas con el mundo, sostendrán malas relaciones con los que están en Cristo porque su pensar será siempre diferente y no habrá entre ellos ningún lazo que los una. Jesús pronunció palabras alusivas a este asunto cuando dijo: Juan 3:19 “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” Por otro lado el apóstol escribe Hechos 26:18 “para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.” Y confirma lo siguiente: 2 Corintios 6:14 “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”

 

La palabra de Dios no puede ser burlada, en una familia por muy cultos que sean y por mucha escuela que hayan tenido si no han llegado a Cristo todos, seguro que vivirán en discordia, en pleitos y en enemistades, es mas, aun cuando comiencen a conocer a Cristo, aun serán como niños agrupándose según sus creencias, unos serán siervos de uno y otros de otro, como bien lo retrata Pablo cuando dice: 1 Corintios 3:1-3 “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.  Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,  porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” Este problema de la división persistirá en tanto no haya crecimiento espiritual en la familia o en la iglesia que es lo mismo. Si Cristo no es la cabeza, habrá división, el apóstol Pablo habla así: 1 Corintios 3:10 “Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.”

 

El crecimiento espiritual es el que nos llevará a la unidad, ninguna otra cosa y ninguna otra doctrina. Si no crecemos permaneceremos en pleitos y disensiones, y si crecemos poco también, pero si crecemos lo suficiente, seremos entonces lo que Dios ha preparado para sus hijos, seremos el Cuerpo de Cristo. Efesios 4:13
“hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;”
 Santiago 3:2 “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.” La única manera de llevarnos bien, de ser amigos, hermanos y compañeros es estando en Cristo, no existe otra forma, la permanencia en Cristo nos lleva al Padre y a la vida eterna, cualquier arreglo humano sin Dios nos llevará a la perdición, Santiago 4:4 “!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” Este problema de la división se presentará aun entre esposos por la misma razón, si uno de ellos no es convertido a Cristo, existirá pleito y disensión y en este caso lo único que podemos entender es que existe adulterio.  Dios dice que la unión del hombre y la mujer delante de Dios no puede ser separada por el hombre, excepto por causa de fornicación, y no por fornicaciones entre humanos sino con dioses ajenos porque ya hemos visto en otros mensajes que todo sale del corazón, Mateo 15:19 “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” Si un cristiano creyente está teniendo problemas con su mujer incrédula y él ha hablado diariamente la palabra de Dios delante de ella y aun se mantiene como pecadora incrédula, no sigan insistiendo, llámense a silencio y dejen a Dios que obre en ella. Hay un verso que nos acuerpa en esto: Mateo 5: 32 “Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.” Tome nota: a no ser por causa de fornicación, y recuerde que el adulterio no requiere haberse consumado, basta haberlo deseado como está dicho en Mateo 5:28 “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” Y no piensen que es solo para varones que aplica esta ley de Dios, también las mujeres si desean a otro hombre ya han cometido adulterio. Si vieron antes, el apóstol dijo: almas adulteras que hacen amistad con el mundo refiriéndose a ambos, hombres y mujeres.

Pienso en muchas iglesias que invierten esfuerzos, tiempo y dinero en promover ministerios de la familia y de la juventud, enseñándoles como se debe convivir y gastan y gastan tiempo sin lograr resultados, yo me pregunto: ¿Por qué no entienden que la palabra de Dios dice que el enemigo del hombre está en su casa? Y porque no entienden que no es en base a razonamientos que se logra la unidad sino en el crecimiento espiritual como un resultado de haber conocido a Jesús como el Hijo de Dios y a su  evangelio de salvación. Yo no invertiría esfuerzos en tratar de unificar a la familia, yo enfoco todas mis energías en la evangelización y en el conocimiento del Hijo de Dios y el resultado es la conversión que produce no buenos familiares carnales sino una real y efectiva familia divina que es la que nos debe interesar. Dios aspira tener una familia en el cielo y no en la tierra. Jesús dijo: Mateo 12:50 “Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.”

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla, septiembre 2008.

 

 

 

 

 

   

septiembre 18, 2008 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario

Somos hijos del rey

¿Somos hijos del rey?

 

Con cierta frecuencia he escuchado esta expresión: “Yo soy hijo del rey” o “somos hijos del rey”, para indicar que se es cristiano y con propiedad. Analicemos este tema al calor de las escrituras.

 

Filipenses 2:5-7  “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;” Mateo 26:63 “Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios.”

Vamos a partir del punto en el cual Jesús siendo hijo de Dios no negó serlo pero si lo ocultó ante el mundo. La razón para mantenerse en secreto es por un lado para que no fuese descubierto por quienes pretendían encontrarlo y matarlo y segundo para que fuese el Padre celestial quien iluminara a los que debían reconocerlo como tal.

 

Jesús sondeó entre la multitud cual era la opinión que la gente tenía de él y se dio cuenta que las opiniones no pasaban mas allá de la apreciación humana, dándole a él la representación de ser un profeta como Elías o el mismo antecesor Juan Bautista. En el libro de Mateo podemos ver este tema, en Mateo 16:  13-17  “Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” (v20 )Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.

 

No había ningún interés en Jesús de darse a conocer como el Hijo de Dios, pues el plan de la salvación de Dios es alrededor de un enviado, el Mesías, no como Dios sino como hombre. Los hombres nunca han creído en Dios pero si en los hombres, de modo que la manera mas segura de salvarnos era enviando a un hombre, a Jesús hijo de David, hijo de Abraham. Si leemos la genealogía de Jesús en Mateo capitulo 1 veremos a Jesús como siendo hijo de David y de Abraham. Mateo 1:1 “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.” Y por otro lado en el libro de Lucas se nos muestra a Jesús como procediendo de Adán y este de Dios, Lucas 3:38 “hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.”

 

A Dios le place enviar a su Hijo Jesús como Hijo del Hombre a salvar al mundo, si hubiese pensado de otra manera, no hubiera sido necesario que Jesús naciera y muriera en la cruz, Dios habría hecho la salvación en otra forma, pero le plació hacerla por medio de la muerte de un hombre, Jesús. Y por su lado Jesús no procedió a efectuar la salvación utilizando los poderes de Dios como le corresponde a su Hijo amado, sino mas bien en cumplimiento de su palabra procedió a hacerlo “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;” luego nuestra salvación es dada por un hombre de carne y huesos como nosotros, el cual se humilló hasta la muerte. Filipenses 2:7-9 “sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;  y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.  Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,”

La pretensión de los cristianos en autollamarse “hijos de Dios” no es agradable a Dios definitivamente, pero si le agrada que seamos discípulos de su Hijo, Juan 15:8 “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.” Ningún hombre carnal va a agradar a Dios bajo ninguna circunstancia, Romanos 8:7-8 “7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.” Lo que si agrada a Dios es que vivamos en el espíritu de su Hijo Jesucristo,  (v.  9) “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” Los que aun viven en la carne y creen que son agradables a Dios, están siendo engañados, a Dios nadie le puede engañar, Lucas 16:15 “Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.”

No busquemos hacer alarde de nosotros mismos diciendo que somos hijos del rey, mas bien busquemos ser perfectos en la obediencia a los mandatos de Dios. Si alguien quiere seguir a Cristo, vean lo que debe hacer antes de otra cosa: Marcos 10:21 “Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.”  1 Corintios 11:1 “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” Santiago 4:16 “Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala;”

Quien desee agradar a Dios, tiene un camino, ser perfecto como está escrito en Mateo 5:48 “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”  Levítico 20:7 “Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.” 1 Pedro 1:22-24 “ Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.  Porque:  Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba.  La hierba se seca, y la flor se cae;”

Y por ultimo, quien desee ser agradable a Dios, que se enemiste con el mundo. Santiago 4:4 “!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.”

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla. Septiembre 2008.

 

 

septiembre 14, 2008 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario

¿Cuando pecamos?

¿Cuándo pecamos?

 

Hay mucha confusión y controversia entre cristianos y no cristianos y aun entre los incrédulos acerca de cuando es que entramos en pecado y cuando no estamos pecando. Es necesario que todos estemos muy bien informados acerca de lo que significa pecar.

La palabra de Dios dice que cuando pecamos morimos, estas son las palabras que nos dan apoyo en esa dirección: Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte,” Efesios 2:1 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,” Tenemos que examinar muy detalladamente lo que es morir en pecados.  En primer lugar tenemos que aclarar que la muerte a causa del pecado se refiere a la muerte espiritual y no a la muerte corporal. ¿Qué es morir espiritualmente? veamos este asunto en la siguiente forma:

 

Dios es espíritu y Dios busca que nosotros seamos espíritu también. Juan 4:24”Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” La manera que Dios ha establecido para que seamos espíritu como él es volviendo a nacer, Juan 3:6-8  “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.  No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.  El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.” Para nacer en el espíritu es necesario que lo hagamos teniendo a Dios como nuestro Padre. Al igual que sucedió con Jesús que nació de María, un ser humano, pero engendrado por Dios el Padre, asi sucede igual con nosotros que siendo humanos, Dios viene y nos engendra como hijos en nosotros, Juan 1:13 “los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

 

Una vez que el Espíritu Santo ha venido a nosotros y ha engendrado un nuevo ser espiritual, nos volvemos hijos de Dios, no antes. ¿Cómo viene el Espíritu a nosotros? El Espíritu Santo viene a nosotros en las palabras de Dios, Juan 6: 63 “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” Para que eso ocurriera, Dios estableció la predica del evangelio. La palabra “salvación” es aplicada para determinar que el Espíritu ha venido a nosotros. Somos salvos cuando hemos nacido de nuevo en el espíritu. Romanos 1:16 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” Efesios 1:13 “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,”

Jesús nos explica como es que sucede este proceso al predicar el evangelio, primero es necesario que alguien predique, Romanos 10:14 “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Romanos 10:13 “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Y la predica del evangelio es un mandamiento de Jesús cuando dijo: Marcos 16:15 “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Luego es necesario que se predique el evangelio, pero, veamos como explica Jesús el proceso de sembrar la palabra de Dios para que nazca el Espíritu, sin olvidar lo que antes dijimos: “las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” y la explicación de Jesús acerca de la semilla: Lucas 8:11 “Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.” antes de seguir con lo dicho por Jesús quiero que tomen en cuenta que todo lo que Dios ha creado tiene el mismo sello de distinción, como dice Pablo en Romanos 1:20 “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” Jesús explica que al predicar estamos sembrando la semilla y dice:  Mateo 13: 3 “Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.”  (v.v. 8-9) “Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.  El que tiene oídos para oír, oiga. “ (v 23) “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.”

El destino nuestro es darle frutos a Dios, predicando el evangelio, Jesús lo dice en: Juan 15:8 “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”  Esto está incluido en esta otra parábola, Juan 15: 2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.” (v.v.5-6) “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.  El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.”

Hemos planteado todo el proceso desde que nacemos en la carne como herederos de Adán en el pecado hasta el haber nacido de nuevo en Cristo y darle frutos a nuestro Padre celestial con la pena que si no le damos frutos seremos cortados de Cristo y quemados en el infierno. La cuestión planteada en nuestra salvación espiritual es que tengamos vida eterna, esa es la única y exclusiva razón de la muerte de Jesús, que tengamos vida eterna. Véalo aquí: Juan 3: 16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Mucha gente centra sus aspiraciones en ir al cielo y no en la vida eterna, tener la vida eterna es tener la vida de Dios y eso incluye vivir en el reino de Dios en la eternidad. Parece que es bueno que revisemos nuestras pretensiones, o buscamos el cielo o buscamos la vida, si recordamos aquella platica de Jesús con un joven rico notarán que él lo que anhelaba era la vida no el cielo, veamos en  Mateo 19:16 “Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?” y hablando del cielo, Pablo nos aclara que en Cristo estamos en el cielo. Efesios 1:20 “la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,  Efesios 2:6 “y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,”  Efesios 3:10 “para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,” de modo que los cristianos estamos sentados junto a Cristo en lugares celestiales y por lo tanto lo que anhelamos no es ir al cielo sino tener la vida eterna lo cual significa la salvación.

Tenemos expuestas dos situaciones, lo que es el hombre antes de nacer de nuevo y lo que es el hijo de Dios en Cristo, repito una cosa es ser hijo de hombre y otra cosa es ser hijo de Dios. En Cristo sucede algo a la inversa nuestra. Jesús siendo Hijo de Dios se hizo hombre para llevar a los hombres a ser hijos de Dios. Nosotros al ser hijos de Dios tenemos como obligación ir al mundo y predicar el evangelio para que los hombres sean convertidos a hijos de Dios.

Una vez explicado todo esto, podemos comenzar a hablar de nuestro tema de hoy el cual se titula ¿Cuándo pecamos? Y antes de continuar quiero insistir en poner ejemplos que nos confirmen que no es lo mismo una cosa que la otra. Supongamos que viene un orador a la plaza publica a dar un discurso dirigido a los corruptos del pueblo pero por error, a quienes tiene enfrente no es a los corruptos sino a la iglesia de Jesucristo. Si el comienza a hablarles como corruptos, ellos se sentirán fuera de contexto y no mirarán con buenos ojos nada de lo que el orador diga. Inversamente por error está en medio de corruptos y su mensaje es para la iglesia y les dice que hemos sido perdonados, que Cristo vive en nuestros corazones y que nos esperan las mayores bendiciones de Dios en el cielo y que tenemos asegurada la vida eterna, igualmente los pondrá fuera del contexto y se sentirán incómodos.

Los cristianos tenemos la obligación de ir al mundo a predicar el evangelio, pero, ¿Qué es el evangelio? La palabra evangelio significa: La vida, doctrina y obras maravillosas de nuestro Señor Jesucristo contenidas en los cuatro libros de los evangelistas, que realmente son el mismo evangelio. En la voz griega equivale a buena nueva la cual significa el haber enviado al Hijo de Dios a vivir en la carne y morir para redimir a la especie humana y abrirle las puertas al cielo. Todos estamos obligados a predicar el evangelio para colaborar con Dios en la salvación de las almas, quien desoiga este mandamiento se está declarando indiferente a las palabras de Dios y en vez de agradar, mas bien desagrada a Dios y le pone en un camino de desobediencia lo cual es castigado. En este caso, este cristiano está pecando, pero si a un pecador le decimos que vaya a predicar, no estamos de acuerdo con Dios porque lo que debemos es reconocer quien es quien, quien es cristiano y quien no lo es.

Pecar es en términos generales desobedecer a Dios, pero sin olvidar que Dios es espíritu y que nuestro espíritu debe estar en Cristo Jesús, que no vivimos según la carne sino según el Espíritu: asi lo dice en  Romanos 8:9 “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” Jesús nos aclaró lo siguiente: Mateo 12:32 “A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.” Antes de haber recibido a Cristo, estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, asi lo vimos en Efesios 2:1 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,” pero una vez conocido a Cristo la cosa es diferente y desde ese punto de vista no podemos ni debemos pecar porque si loásemos ya no tenemos una muerte de Cristo que nos salve, Hebreos 10:26-27 “ Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados,  sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.”

Si estamos en la carne sin Cristo, Dios nos ama y nos salva, Juan 3: 16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Pero si pecamos después de conocer a Cristo solo nos espera el juicio final cuando Jesús apartará los que van con el a la vida eterna y separará a los que van con el diablo al castigo eterno:  Mateo 25:46 “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.”

¿Cuándo es que pecamos? Cuando desobedecemos a Dios. Las leyes y mandamientos de Dios son espirituales no corporales, si usted ha tenido o tiene la intención de cometer una desobediencia a Dios, no necesita ni ponerla en practica, basta que lo haya concebido en su deseo o en su corazón. Vea estos dos ejemplos: Mateo 5:27-29 “ Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.  Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.”  Y este otro: Mateo 5: 21-22 “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.” Esto no sucede con la gente que está en el mundo porque Dios para salvarlos ha enviado a su Hijo a morir en la cruz Juan 3: 16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Tome en cuenta esta palabra: “para que todo aquel que en él cree” porque Juan 3:18 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”

 

Una vez mas, pecar estando en la carne no es pecado porque ya está muerto en sus delitos y pecados, pecar es morir y solo pueden morir los que están vivos y vivos son los que han recibido a Cristo, Juan 11:25 “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” La iglesia está viva, el mundo está muerto, si usted está en Cristo debe llevar vida al mundo que está muerto, Mateo 10:8 “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” Si usted no lleva vida a los que están muertos, o usted está muerto o es desobediente a Dios y en este caso la muerte está delante de usted y no es muerte corporal sino espiritual. Marcos 12:27 “Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.”

 

Para cerrar, pecamos, los cristianos cuando desobedecemos a Dios y en este caso viene la muerte espiritual y por ende no podemos entrar al reino de Dios ni obtener la vida eterna. Contrariamente si estamos en el mundo y pecamos no morimos porque ya estamos muertos pero si creemos en el evangelio y en Jesucristo entonces obtendremos la vida, la cual debemos cuidar para no caer en desobediencia y morir. Nuestra oración diaria dice: Nonos dejes caer en la tentación porque la tentación es la propuesta de Satanás de que le desobedezcamos a Dios y que nada nos pasará. Dios dijo: No comas de este árbol porque morirás, Satanás dijo; coman, no morirán. Romanos 5:19 “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.”

 

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla. Septiembre 2008.

 

 

septiembre 13, 2008 Posted by | Uncategorized | Deja un comentario