La tentacion

La tentacion

 

Nuestra oración diaria termina con esta frase: “No nos dejes caer en la tentacion más líbranos del mal, amen.”

Hablemos de la tentacion.

De acuerdo con el diccionario, la palabra tentacion derivada del verbo “tentar”, significa: Examinar y reconocer por medio del sentido del tacto lo que no se puede ver. También, Ejercitar el sentido del tacto, palpando o tocando algo o a alguien.

El sentir general de la población creyente y no creyente es que tentacion significa caer en pecado de robar, matar o fornicar. Pero esta creencia es un total error. Veamos por que.

En primer lugar la oración incluye la palabra “caer” que significa bajar de nivel o tocar suelo. Caer en tentacion significa caer en la tentacion o sea caer en el momento de ser incitado a tocar. Entendiendo tocar como palpar lo que no se ve, como el ciego que camina tocando paredes, muebles, bastón, etc

La oración “no nos dejes caer en la tentacion” es un pedido que se hace a Dios para que sea Dios quien nos mantenga en el nivel de arriba (espiritual) y no hacer caso a las invitaciones o incitaciones de tocar algo.

Veamos ejemplos en la biblia.

Éxodo 17:7 Y llamó el nombre de aquel lugar Masah y Meriba, por la rencilla de los hijos de Israel, y porque tentaron a Jehová, diciendo: ¿Está, pues, Jehová entre nosotros, ¿o no?

En este verso podemos entender que el pueblo dudada de la presencia de Dios por lo que allí sucedía y le obligaban o como decimos, le torcían el brazo para obligarle a que demostrara su presencia. Hoy en dia y no muy frecuente, hay gente que increpa a Dios diciéndole o preguntándole porque sucedió algo inconveniente. Palabra muy frecuente ¿por que Dios?

Otro ejemplo. Salmos 78:18 Pues tentaron a Dios en su corazón, Pidiendo comida a su gusto.

Ojo con esto: pedirle algo a Dios a nuestro gusto es tentar a Dios.

Por lo que vemos, caer en la tentacion no significa ser incitado por el diablo a cometer este o aquel pecado, sino que significa que no obliguemos a Dios que nos de señales, como en este caso: Mateo 4:7 Jesús le dijo: Escrito está también: No tentarás al Señor tu Dios. ¿Por que esta palabra?  Mateo 4:6 “y le dijo: Si eres Hijo de Dios, échate abajo. El diablo lo esta provocando a “caer” esto es lo mismo que “échate abajo” lo mismo que “no nos dejes caer en la tentacion”

La tentacion no está dirigida a los gentiles, a la gente del mundo sino a los hijos de Dios, puesto que la oración comienza con un “Padre nuestro que estas en los cielos”

Son los hijos de Dios los que sean tentados por el diablo, puesto que los gentiles, los que n o conocen a Dios no tienen ningún interés que caigan puesto que ya están caídos. Es a los hijos de Dios que va la tentacion.

Resumiendo: Tentar significa incitar a alguien a que toque algo, y en el caso de tentar a Dios significa exigirle pruebas, señales o milagros.

Muchos hacen la tentacion a Dios sin darse cuenta, cuando le dar órdenes a Dios para que haga algo, como quita esto, pon lo otro, haz esto haz lo otro, eso es tentar a Dios y no someterse a su voluntad, porque hijos de Dios solo son aquellos que hacen la voluntad de Dios.

Por  Victor Manuel Castro Chinchilla

 

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Acerca de Dios

Acerca de Dios

“Dios” es la palabra más mencionada en el mundo por toda la historia, Jesús es el hombre más famoso de todos los tiempos y el Espíritu Santo es el misterio más grande de la humanidad.

En las religiones existen grandes divisiones no solo del tipo doctrinal sino del tipo interpretativo de la palabra de Dios. No solo difieren en entender los nombres, sino los versos, las expresiones y aun los tiempos.

Para comprender más la palabra de Dios es preciso haberla estudiado muy ampliamente y profundamente, no basta un año ni dos ni diez, quizás 40 o 60 años para lograr una comprensión adecuada, pero no solamente leyéndola ni estudiándola sino enseñándola porque la mejor manera de aprender es enseñar. Pero sobre todo poder comprenderla bajo la inspiración del Espíritu Santo. Humanamente es imposible tener una idea clara de lo que Dios dice, solo por medio del Espíritu.

El primer gran tema de confusión y de división es la comprensión del termino DIOS. Hay tantas explicaciones acerca de lo que significa Dios, que se producen grupos, religiones y en creencias populares. Para el hombre ilustrado no basta el conocimiento de lo que la Biblia dice acerca de Dios, sino que se extiende hacia la filosofía y por las ciencias tratando de entender la amplitud, la altura y la profundidad del término DIOS.

En este trabajo, trataremos de llevar luz al entendimiento utilizando como arma inspiradora únicamente la Biblia como la “Palabra de Dios”.

Aun cuando la Biblia no nos dice que Dios es una trinidad, podemos ver muy claro a lo largo de la misma que existen tres manifestaciones del mismo Dios, que se conocen como el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. La existencia de este “triuno” Dios es eterna, ha existido antes en la eternidad pasada, existe actualmente y existirá en el futuro eterno.

Desde el comienzo de la Biblia ya podemos contemplar la presencia de varias entidades creando el universo. Dijo el Dios triuno: “Hagamos al hombre”, “hagámoslo a nuestra imagen y semejanza”. Estas expresiones ponen en claro que Dios no es una deidad solitaria sino compuesta u orgánica de tres formas distintas: el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo.

La Triunidad de Dios no es significativa de tres dioses o de tres personas, sino de tres manifestaciones distintas del mismo Dios. Las tres “identidades” de la deidad, han sido eternas y seguirán siendo eternas. Muchos pensaran que el Hijo tiene origen al alumbramiento de su madre Maria la virgen, mas esto es un error, el Hijo ha existido siempre, lo que podemos dar como iniciado en el alumbramiento es el nacimiento del Hijo como hombre, sin que esto represente que hasta entonces esta comenzando la presencia del Hijo. Esto se corrobora cuando leemos en  Juan 17:5 “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese”. El Hijo ha existido siempre junto al Padre y al Espíritu Santo.

 

En la eternidad pasada, antes de la creación del mundo, el Hijo aun no se había manifestado en carne y se conocía como el “verbo”, lo dice claramente Juan 1 1 (El Verbo hecho carne) En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. 2 Este era en el principio con Dios. 3 Todas las cosas por él fueron hechas, y sin él nada de lo que ha sido hecho, fue hecho. 4 En él estaba la vida, y la vida era la luz de los hombres. 5 La luz en las tinieblas resplandece, y las tinieblas no prevalecieron contra ella. Note esta expresión “el verbo era Dios” que nos indica que primero era verbo, luego fue carne.  Juan 1:14 nos dice: “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”

El Hijo vino del cielo, Jesús lo declara diciendo: ”Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.” (Juan 6:51) el Hijo descendió del cielo, lo cual nos explica que su naturaleza es espiritual y no humano y que fue el Espíritu Santo quien le engendro en el vientre de Maria su madre.

Este Hijo, el Unigénito se encarna en el cuerpo de Jesus el primogénito, quien al morir y resucitar, asciende nuevamente al cielo, así lo podemos leer en Juan 16:28 Salí del Padre, y he venido al mundo; otra vez dejo el mundo, y voy al Padre.

Jesús (el Hijo del Hombre) como Hijo de Dios fue engendrado por medio del Espíritu Santo en el vientre de Maria su madre según se nos dice en Mateo 1: 18 “El nacimiento de Jesucristo fue así: Estando desposada María su madre con José, antes que se juntasen, se halló que había concebido del Espíritu Santo. 19 José su marido, como era justo, y no quería infamarla, quiso dejarla secretamente. 20 Y pensando él en esto, he aquí un ángel del Señor le apareció en sueños y le dijo: José, hijo de David, no temas recibir a María tu mujer, porque lo que en ella es engendrado, del Espíritu Santo es. 21 Y dará a luz un hijo, y llamarás su nombre JESÚS, porque él salvará a su pueblo de sus pecados. 22 Todo esto aconteció para que se cumpliese lo dicho por el Señor por medio del profeta, cuando dijo:     23 He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo,     Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros”.

Jesús, el Cristo, como Hijo de Dios se mantuvo como humano durante 33 años hasta el día que fue levantado al cielo. Durante todo el tiempo que Jesús estuvo con nosotros en la tierra, siempre se dirigió al Padre, dándonos un gran ejemplo de su unidad con el y de su obediencia a sus mandatos. Jesús siempre se dirigió al Padre como Mi Padre y se comunico con El en oración permanentemente manteniendo una relación tan intima que nos pone de manifiesto que entre ambos no existe ninguna diferencia ni distancia sino una unidad perfecta. De sus propias palabras el Señor Jesús dijo en Juan 10:30 “Yo y el Padre uno somos.” Dándonos a entender de su íntima unidad.

Algunos maestros bíblicos mantienen difieren conceptos entre ellos y algunos opinan que Cristo es el Padre por el solo hecho que El dijo “Yo y el Padre uno somos” sin embargo no podemos apartar una gran verdad que nos obliga a pensar Jesus y Dios son dos entidades distintas, al momento de morir Jesús en la cruz del Calvario y expresar con gran dolor “Dios mío, Dios mío, ¿porque me has desamparado? Mateo 27:46. La muerte de Jesús en la cruz es la explicación mas clara de que el Padre y Jesús son dos, pues de aceptar que es el mismo tendríamos que aceptar que el Padre murió en la cruz, lo cual no es verdad bajo ningún punto de vista porque Dios es inmortal. Las distintas comunicaciones entre el Hijo y el Padre nos refuerzan en creer que El Padre, el Hijo y el Espíritu Santo operan por aparte siendo unidos perfectamente. Hay un momento en la Biblia cuando los tres se hacen presentes en las riveras del rio Jordán habiendo sido bautizado Jesús en agua por Juan Bautista, dice la Biblia en Mateo 3: 16 “Y Jesús, después que fue bautizado, subió luego del agua; y he aquí los cielos le fueron abiertos, y vio al Espíritu de Dios que descendía como paloma, y venía sobre él.17 Y he aquí una voz de los cielos que decía: Este es mi Hijo amado, en el cual tengo contentamiento.” Presentes aquí, El Padre hablando, Jesús siendo bautizado y el Espíritu posando sobre El.

Los milagros que Jesús hizo como hombre, los hizo por el hecho de tener el poder del Espíritu Santo con El. Jesús siempre opero como el Hijo del Hombre para enfatizar el poder del Espíritu Santo en la humanidad. Su doble naturaleza humano-espiritual es para resaltar que el hombre con solo su naturaleza humana es incapaz de ser aceptado por Dios el Padre, sino que tiene que ser lleno del Espíritu Santo y para eso vino Jesús a la tierra para ser el “primogénito de toda la creación”. Jesús no solo es la incorporación visible de Dios sino que es un hombre de carne y hueso cuya madre es una mujer cien por ciento humana, hija de dos seres humanos normales. El valor inapreciable de Jesús es que siendo humano pudo subir al cielo siendo resucitado por Dios de entre los muertos.  Jesús vino a la tierra para mostrarnos el camino a seguir para llegar al Padre, el mismo nos enseña que “Nadie viene al Padre sino por mi”.

Y los milagros que Jesús hizo, los puede hacer otra persona que sea llena eficazmente del Espíritu Santo, Jesus lo dijo en Juan 14:12 De cierto, de cierto os digo: El que en mí cree, las obras que yo hago, él las hará también; y aun mayores hará, porque yo voy al Padre.

El deseo de Dios es que todos prosigamos la carrera de aceptar a Cristo para que imitándole a El, lleguemos a la estatura de su Hijo Jesús y así podamos ser aceptados para entrar al reino de Dios como sus hijos amados al igual que Jesús.

Esto es una breve síntesis de lo que podemos explicar acerca de Dios, pero no se limita a ello, Dios es tan grande y tan poderoso que no cabrían en todo el mundo los libros escritos acerca de Dios y tampoco alcanzaría la vida de los humanos para poder escribir y leer todo lo que de Dios hay que conocer.

Lo que de Dios conocemos es que esta integrado por el Padre, el Hijo y el Espíritu Santo. Dios no es el Padre únicamente, tampoco es el Hijo únicamente o el Espíritu únicamente, Dios es Padre, Hijo y Espíritu Santo. No podemos adjudicarle el nombre de Dios solo a Jesús el Hijo. No podemos decir que Jesús es Dios, tenemos que incluir a los tres, si decimos que Jesús es Dios negamos al Padre y si negamos al Padre también negamos al Hijo y por ende al Espíritu Santo.

Es muy importante darle honra al Hijo de Dios, así nos dice la Biblia en Juan 5:23 “Para que todos honren al Hijo como honran al Padre. El que no honra al Hijo, no honra al Padre que le envió.”

Al estudiar mas detenidamente la Biblia podremos llegar a la estatura necesaria de comprender esta triunidad de Dios y hablar mas acertadamente cuando nos dirigimos al Padre sin menoscabar al Hijo y al Espíritu Santo.

Por  Victor Manuel Castro Chinchilla

 

 

 

 

 

 

Hambre y sed

Hambre y sed

Mateo 5:6 Bienaventurados los que tienen hambre y sed de justicia, porque ellos serán saciados.

Esta es una expresión poco entendida por los lectores bíblicos, es fácil que entiendan lo de hambre y sed, pero no si se trata de justicia, generalmente la gente solo acepta lo primero, hambre y sed. Asi es como entienden que es un deber cristiano dar comida y bebida a los necesitados. Pero el señor está hablando de otra cosa, es una alta necesidad de ingerir alimentos espirituales, o sea ingerir o comer la palabra de Dios. De allí viene que en el juicio final esto sea uno de los delitos más graves, el no haber dado comida ni bebida al necesitado, veamos el verso en Mateo 25:35 Porque tuve hambre, y me disteis de comer; tuve sed, y me disteis de beber…

Para los lectores bíblicos, es conocido que Jesucristo está hablando del juicio de las naciones, cuando separen dos grupos, las ovejas que van al reino de Dios y las cabras que van al infierno junto al diablo. Las ovejas dieron de comer y beber, no asi las cabras.

Pero el señor no está hablando de comida física que va al estómago, sino que habla de comida espiritual, tal como vemos en Juan 6:54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero. por supuesto, no esta hablando de comida que va al estómago, sino de comida que es vida como en:

Mateo 4:4 El respondió y dijo: Escrito está: No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.

Es fácil entender, Dios es  un Espíritu, sus palabras son Espíritu y su intención es que nosotros nos volvamos Espíritu también, porque eso es el reino de los cielos. Juan 6:63 El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

Pues, bienaventurado aquel que sufre de hambre y sed de justicia, o sea que necesita oir la palara de Dios. Y la promesa de Dios es que serán saciados, o sea recibirán la palabra y la entenderán que es lo mas importante.

Las palabras son Espíritu y son vida, y ese es la manera que Dios nos ha regalado para que lleguemos a la altura de ser considerados hijos de Dios.

El hambre y la sed de justicia, o sea de la palabra de Dios, es un asunto que compete solo a adultos, o sea a maduros en la fe. Ningún principiante o infante espiritual, será saciado, es necesario que coma y beba suficiente para entender a Dios.

Esto es similar a sembrar una semilla en el patio, se hace necesario cuidarla y regarla con agua para que crezca y en su tiempo nos dara frutos, asi es el Espíritu, Dios quiere frutos espirituales.

Juan 15:5 Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.

Busquemos el alimento espiritual, solo Cristo nos puede dar esa comida, ningún otro en la historia ni en el presente ni en el futuro podrá hacerlo, solamente las palabras de Cristo nos darán Espíritu y vida.

Busquemos ser saciados para dar frutos a Dios y ser sus hijos.

Por  Victor Manuel Castro Chinchilla

La buena tierra

La Buena Tierra

Mateo 13:23 Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

La palabra clave aquí es “el que oye y entiende la palabra”

Queremos introducir este tema diciendo que la palabra de Dios no es ningún misterio, no es algo que nosotros no entendamos, no, nada de eso, Dios ha hablado al hombre para que entienda, Dios habla a los humanos, a los hombres y pecadores y todos debemos entender. Su hablar no es para los ángeles ni querubines, sino para los hombres, los humanos como usted y yo.

La palabra buena tierra aplicada aqui es lo mismo que: una mente que entiende. Muy claro lo dice:  éste es el que oye y entiende la palabra. Y cuando dice “sembrado en buena tierra” se refiere a introducir su palabra en nuestra mente, no hay otra explicación, asi que el mensaje es claro y debemos entenderlo.

Cristo considera dos tipos de tierra o mente humana: la buena tierra y la otra, entendiendo que la buena tierra es una mente limpia que entiende lo que Dios está hablando. Tal como lo dice ene este verso: Bienaventurados los de limpio corazón, pues ellos verán a Dios. Porque a la mente también se le llama “corazón”. La otra es una mente llena de conocimientos inservibles o también que es muy cerrada y no percibe nada.

En otras palabras, tenemos dos campos, uno, la mente limpia que oye y entiende a Dios y la otra es una mente llena de conocimientos inútiles. Hay una figura en el Antiguo Testamento donde podemos entender estos dos extremos: Adán y Eva se llenaron de conocimiento y no comieron del árbol de vida, ellos conocieron el bien y el mal, pero no comieron vida.

Génesis 3:22 Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.

La palabra “comer” aquí significa meterlo en la mente, ellos se metieron en la mente el conocimiento del bien y del mal pero no se metieron la vida, que es lo más importante.

Pues, en la misma manera que comemos y entendemos la palabra de Dios, esto nos lleva a un nuevo estado,

Juan 6:54 El que come mi carne y bebe mi sangre, tiene vida eterna; y yo le resucitaré en el día postrero.

El que come las palabras de Dios, automáticamente da frutos, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.

Esto de y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno. Significa que el producto o fruto que damos los humanos no es igual, al menos en cantidad, unos dan el cien por ciento, otros el sesenta y otros el treinta por ciento.

Muchas veces me he preguntado que significa eso y he llegado a la conclusión que Dios tiene una medida para verlos resultados de nuestra acción, Dios se alegra cuando multiplicamos lo que recibimos, pero se enfurece cuando no lo hacemos.

¿Que cosa es lo que debemos hacer? Todo depende de lo que Dios nos ha dado. Dios nos da habilidades para que produzcamos frutos, a cada uno Dios le ha dado alguna o varias habilidades, en la biblia tenemos una parábola que nos da ese mensaje. Mateo 25:21 Y su señor le dijo: Bien, buen siervo y fiel; sobre poco has sido fiel, sobre mucho te pondré; entra en el gozo de tu señor.

Si no damos frutos, nos quitara las habilidades. Mateo 25: 28 Quitadle, pues, el talento, y dadlo al que tiene diez talentos.29 Porque al que tiene, le será dado, y tendrá más; y al que no tiene, aun lo que tiene le será quitado

 

Por  Victor Manuel Castro Chinchilla

El Gran Maestro

El gran Maestro

Para mucha gente, no es extraño que a Jesus le llamen “Maestro” puesto que es muy conocido en la Biblia ese detalle, como

Mateo 19:16 Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna? Mateo 22:36Maestro, ¿cuál es el gran mandamiento en la ley?

Y bien es cierto, Jesus era el maestro no solo para sus discípulos (alumnos) sino para muchos otros como Mateo 12:38  Entonces respondieron algunos de los escribas y de los fariseos, diciendo: Maestro, deseamos ver de ti señal.

El asunto de la maestría del Señor no obedece a un reconocimiento por su conocimiento, sino, lo mas importante, es la acción de enseñar, de formar, de convertir, de transformar a los humanos especialmente a los pecadores. Mateo 9:13 …Porque no he venido a llamar a justos, sino a pecadores, al arrepentimiento.

Y hay mas que eso, la maestria de Jesus el Cristo va mas alla, es el método o modo que Dios creo para que el hombre (pecador) sea santificado y aceptado como hijo de Dios. Para proveer de vida y de Espíritu al hombre. Juan 6:63 …las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.

Jesus no solo fue el maestro para sus doce discípulos, Jesus el Cristo es el Maestro de Dios para la humanidad y la eternidad. No hay ningún ser creado o no creado que sea superior a Cristo. Juan 8:58 Jesús les dijo: De cierto, de cierto os digo: Antes que Abraham fuese, yo soy.

Hebreos 3:3 Porque de tanto mayor gloria que Moisés es estimado digno éste, cuanto tiene mayor honra que la casa el que la hizo.

Y para corroborar esta grandiosidad, el mismo Dios lo ordeno a los principales tanto del Antiguo Testamento como del Nuevo Testamento, veamos sus palabras: Mateo 17:5…Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia; a él oíd. Palabras de Dios dadas a los principales personajes reunidos tanto en cuerpo como en Espíritu, veamos esto en: Mateo 17 Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;  y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz. Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.

Como vemos, reunidos, Juan, Pedro y Jacobo con el aparecimiento de Moisés y Elias conformando el grupo de alumnos mas importantes de todos los tiempos, a todos ellos, Dios les notifico que al único que deben escuchar y atender es a su Hijo amado, Jesus el Cristo.

Todo lo cual pone fuera las palabras de todos los grandes escritores bíblicos que siempre hemos escuchado.

Moisés por su lado, no logro entrar a la tierra prometida, Deuteronomio 34: 4 Y le dijo Jehová: Esta es la tierra de que juré a Abraham, a Isaac y a Jacob, diciendo: A tu descendencia la daré. Te he permitido verla con tus ojos, mas no pasarás allá.

Elias por su lado, regreso a la tierra en el cuerpo de Juan Bautista, pero este fue decapitado y además no representa nada en el reino de los cielos.

Mateo 17:12 Mas os digo que Elías ya vino, y no le conocieron, sino que hicieron con él todo lo que quisieron; así también el Hijo del Hombre padecerá de ellos. Mateo 11:11 De cierto os digo: Entre los que nacen de mujer no se ha levantado otro mayor que Juan el Bautista; pero el más pequeño en el reino de los cielos, mayor es que él.

Por su lado, Pedro, fue retirado de la presencia de Jesus el Cristo por no obedecer al Padre que esta en los cielos,

Mateo 16:23 Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.

Y juan, el amado de Jesus, fue retirado a una isla y murió viejo lleno de alucinaciones. Apocalipsis 1:9 Yo Juan, vuestro hermano, y copartícipe vuestro en la tribulación, en el reino y en la paciencia de Jesucristo, estaba en la isla llamada Patmos, por causa de la palabra de Dios y el testimonio de Jesucristo.

Jesus el Cristo, es el gran Maestro, identificado el mismo al decir:

Juan 10:14 Yo soy el buen pastor; y conozco mis ovejas, y las mías me conocen, Juan 10:11 Yo soy el buen pastor; el buen pastor su vida da por las ovejas.

No hay otro, solamente Jesus el Cristo es nuestro guía para alcanzar los mas altos destinos del hombre.

Juan 14:6 Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.

Quedamos advertidos,

Mateo 16:12 Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos.

Hechos 23:6 Entonces Pablo, notando que una parte era de saduceos y otra de fariseos, alzó la voz en el concilio: Varones hermanos, yo soy fariseo, hijo de fariseos.

Por  Victor Manuel Castro Chinchilla

Cristo en el seno del Padre

Cristo en el seno del Padre

Juan 1:18 A Dios nadie le vio jamás; el unigénito Hijo, que está en el seno del Padre, él le ha dado a conocer.

La palabra “seno” según nuestro diccionario es “pecho”, usualmente es aplicable como los pechos de la mujer, pero también se aplica al hombre. En este caso a Dios, Juan 1:18 está en el seno del Padre.

Cristo está en el seno de Dios. Cristo esta en el pecho de  Dios. Si asociamos este otro versículo 1  En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios.  Nos vamos a dar cuenta que el Verbo está en el pecho de Dios, o sea ese verbo no es sino la Palabra de Dios que está en su pecho, en otras palabras, está en su corazón.

La gente confunde generalmente a Jesus con Cristo y por eso no logran entender que el Verbo esta en el seno del Padre, pues desconocen que el Cristo es el Verbo.

Las palabras “verbo” y “Jesus” logran conformar lo que conocemos como Jesucristo, o sea Jesus y Cristo. Jesus claramente establece esta distinción cuando dice Mateo 16:20 Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo. Las primeras biblias hacen la distinción como la Vulgata latina que traduce ese mismo verso asi: Tunc praecepit discipulis suis ut nemini dicerent quia ipse esset Jesus Christus.

El Unigénito hijo de Dios es Cristo opuesto al primogénito que es Jesus, ambos están íntimamente ligados conformando Jesucristo, la unión del primogénito con el Unigénito.

Jesucristo tiene en su seno al padre y el Padre tiene en el seno a Hijo. Ambos conforman uno solo que es Dios. Esto es un misterio de palabras, Jesus el Cristo esta en el seno del Padre y el Padre en el seno de Jesucristo. Eso es el significado de Juan 10:38 Mas si las hago, aunque no me creáis a mí, creed a las obras, para que conozcáis y creáis que el Padre está en mí, y yo en el Padre.

Concretando, asi mismo como Jesus y Cristo conforman a Jesucristo, igualmente la unidad de Jesucristo con el Padre conforma a Dios. Juan 10:30 Yo y el Padre uno somos.

Dios es un Espíritu, Cristo es un Espíritu y Jesus es el Hombre Hijo de Dios, conformando la trinidad de Padre, Hijo y Espíritu Santo.

Por  Victor Manuel Castro Chinchilla

 

Quienes van al infierno

Quienes van al infierno

Habiendo leído muchos escritos cubriendo este tema, me doy cuenta de los cientos de diferentes opiniones que se tiene alrededor del infierno, algunas religiones incluyen dentro de sus principios de fe que Jesucristo visito el infierno. Para dejar claro este punto, Jesucristo no entro al infierno porque no había razón para ello, el infierno es el último lugar o condición de los mortales que han sido apartados por seguir al diablo.

No tenemos una descripción clara de cómo es el infierno, sabemos que la biblia lo menciona en muchas ocasiones, pero en términos generales únicamente, asi como “quedará expuesto al infierno de fuego.” “y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.” “destruir el alma y el cuerpo en el infierno.” “ser echado en el infierno de fuego”, ” hijo del infierno” “condenación del infierno?” etc.

Si hemos anotado bien, sabremos que no se trata de ningún lugar sino de un fuego y que destruye el cuerpo y el alma, asi como es llamado “una condenación”

Al leer las palabras del Evangelio del Reino, predicado por Jesucristo, nos damos cuenta que ningún ser humano conoce la verdad, nadie vivo ni nadie que haya muerto, nos ha revelado tal misterio, excepto Jesucristo, el Hijo de Dios que conoce la verdad fielmente.

El evangelio del reino hace varias referencias a lo que sucede en el reino de Dios. Y nos damos cuenta como serán aquellos últimos días, cuando se lleve a cabo el verdadero y único juicio a la humanidad.

Dice el evangelio que Dios separara a la humanidad en dos agrupaciones: los que siguen y obedecen a Cristo y los otros que no lo hacen, a los seguidores de Dios (Cristo) van al reino mientras que sus contrarios van al infierno, asi de sencillo.

La biblia no habla específicamente de quienes o cuales pecadores iran al cielo, nos aclara que los que siguen a Cristo si van al cielo, mientras que los que no lo siguen o siguen al diablo, iran al infierno, esto en términos generales. Algunos escritores bíblicos hacen listados de gente que ira al infierno, pero no es asi, basta seguir o no a Cristo. Juan 3:18 El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

La única condición de salvarse dela condenación es creer en el Unigénito hijo de Dios, y la única condición de ir al infierno es no creer en el hijo Unigénito. No hay más.

Muchos alegan diciendo que creen en Jesucristo, pero lo que quieren decir es que reconocen que existe y que tiene poder, pero la condición no es esa, es obedecer a sus palabras, eso es conocer o creer.

Por Victor Manuel Castro Chinchilla