Como aceptar a Cristo
Como aceptar a Cristo
Dentro de la fe evangélica, porque no me gusta aplicara la palabra iglesia cuando se trata de una religión o denominación, ya que la iglesia es el cuerpo de Cristo, y prefiero decir únicamente fe o creencia o simplemente religión, pero dentro de los evangélicos, hay una doctrina sobre la salvación, que se llama “aceptar a Cristo”. Esta doctrina no la he visto dentro del catolicismo, porque ellos consideran que todo el que fallece se va al cielo.
La doctrina de la aceptación de Cristo tiene como base un verso bíblico que reza así: Juan 1:12 “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;” lo cual ellos consideran como único instrumento para que la persona sea salva y tenga vida eterna. También se basan en esto otro: Romanos 10:9 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.”
La doctrina es correcta porque tiene bases bíblicas, pero no es suficiente para lograr la vida eterna. Si así fuera, el Nuevo Testamento estaría compuesto solo de esos dos versos y serian suficientes para el propósito de Dios de salvar a la humanidad de la ley del pecado y de la muerte.
Analicemos con detalle estos dos versos que soportan toda una doctrina evangelista, en primer lugar la religión evangélica, no existe como tal, lo que si existe es el evangelio de Cristo que está contenido en los libros de Mateo, Lucas, Marcos y Juan. La expresión iglesia evangélica no debe existir, porque iglesia es el cuerpo de Cristo y no esta dividida.
El primer verso contiene una palabra clave “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;”y es recibir a Cristo que es apoyada con una declaración que generalmente dice así: Yo te recibo como mi Señor y Salvador. Lo cual no es bíblico. Pero vamos a la palabra “recibir” y aquí creo yo que está el error de esta doctrina, los evangélicos aseguran que basta que el creyente exprese con su boca que recibe a Jesús como Señor y salvador. Pero veamos que dice la biblia acerca de ello: Mateo 7:21 “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos.” Y Mateo 15:8 “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.” Resumiendo ambos, la doctrina de declarar con su boca que Jesús es el Señor no es suficiente porque se cae en esto otro: “No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos,” y “Este pueblo de labios me honra;” por eso digo que no es suficiente. El evangelio de Cristo que está contenido en cuatro libros es más que esos dos versos, Jesucristo y el apóstol Pablo hacen referencia a la salvación por el evangelio y dicen: Marcos 8:35 “Porque todo el que quiera salvar su vida, la perderá; y todo el que pierda su vida por causa de mí y del evangelio, la salvará.”
Romanos 1:16 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego. “Efesios 1:13 “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,” 2 Timoteo 1:10 “pero que ahora ha sido manifestada por la aparición de nuestro Salvador Jesucristo, el cual quitó la muerte y sacó a luz la vida y la inmortalidad por el evangelio,” y lo que menos se menciona en este caso es declarar con su boca que Jesús es el Señor. Porque no basta eso, es más, no es necesario, lo que Pablo está hablando cuando dice Romanos 10:9 “que si confesares con tu boca que Jesús es el Señor, y creyeres en tu corazón que Dios le levantó de los muertos, serás salvo.” No está hablando de la vida eterna sino de otro tipo de salvación como: Números 10:9 “Y cuando saliereis a la guerra en vuestra tierra contra el enemigo que os molestare, tocaréis alarma con las trompetas; y seréis recordados por Jehová vuestro Dios, y seréis salvos de vuestros enemigos.” Deuteronomio 33:29 “Bienaventurado tú, oh Israel. ¿Quién como tú, Pueblo salvo por Jehová, Escudo de tu socorro, Y espada de tu triunfo? Así que tus enemigos serán humillados, Y tú hollarás sobre sus alturas.” 1 Samuel 24:19 “Porque ¿quién hallará a su enemigo, y lo dejará ir sano y salvo? Jehová te pague con bien por lo que en este día has hecho conmigo.” 2 Samuel 22:4 ““Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.” Salmos 18:3 “Invocaré a Jehová, quien es digno de ser alabado, Y seré salvo de mis enemigos.” Salmos 59:1 “Líbrame de mis enemigos, oh Dios mío; Ponme a salvo de los que se levantan contra mí.” Ese es el sentido de la palabra salvo, ser salvo de los enemigos y no propiamente como sustituto de vida eterna, lo cual no es correcto.
Por el otro lado, la palabra recibir a Cristo, que por cierto no es de labios que se hace sino de corazón por lo que dijo en Mateo 15:8 “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.” Y si han leído el evangelio, que también aprovecho para decir que no son cuatro evangelios sino uno, el de Cristo, que haya sido escrito por cuatro apóstoles no quiere decir que sean cuatro sino que es la misma versión dada desde cuatro ángulos, pero es el mismo evangelio. Honrar a Dios de labios no cuenta para nada, Dios es Espíritu y nuestra adoración debe ser en Espíritu, si hablamos con la boca, Dios no nos escucha, el escucha si sale del corazón únicamente, Jesús se refirió a ello diciendo Mateo 6:6 “Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.” Ven, no es con la boca, es en Espíritu y en secreto, y es más, Juan 4:23 “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.”
Los engaños dentro de las religiones, son abundantes y no es que ellos tengan malas intenciones, no, no es eso, lo que sucede es que se dejan llevar por la tradición, es decir por lo que otros han dicho y especialmente cuando se trata de enseñanzas, que hay muchos que no conocen la palabra de Dios, la pueden recitar perfectamente pero no la entienden, vean esto: 1 Corintios 2:14 “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” Mateo 24:11 “Y muchos falsos profetas se levantarán, y engañarán a muchos;” 1 Timoteo 1:3 “Como te rogué que te quedases en Efeso, cuando fui a Macedonia, para que mandases a algunos que no enseñen diferente doctrina,”
Para enseñar el evangelio, es necesario haberlo estudiado primero y haber sido enseñado por un sabio en la materia, no es por cuenta propia, 2 Pedro 1:19-21 “Tenemos también la palabra profética más segura, a la cual hacéis bien en estar atentos como a una antorcha que alumbra en lugar oscuro, hasta que el día esclarezca y el lucero de la mañana salga en vuestros corazones; entendiendo primero esto, que ninguna profecía de la Escritura es de interpretación privada, porque nunca la profecía fue traída por voluntad humana, sino que los santos hombres de Dios hablaron siendo inspirados por el Espíritu Santo.”
Cuando Jesús dio su mandato de ir a evangelizar, se lo dio a los apóstoles, pero no es un mandato general para todos los cristianos, el evangelio es un asunto de salvar almas y solamente habiendo creído en Cristo se puede ser salvo, dentro del cristianismo hay mucha confusión de ideas porque hay mucha interpretación privada y no se ha dejado que sea el Espíritu Santo quien hable, como lo dice en 1 Corintios 12:3 “… y nadie puede llamar a Jesús Señor, sino por el Espíritu Santo.” Hechos 11:15 “Y cuando comencé a hablar, cayó el Espíritu Santo sobre ellos también, como sobre nosotros al principio.” Hechos 10:44 “Mientras aún hablaba Pedro estas palabras, el Espíritu Santo cayó sobre todos los que oían el discurso.” Hechos 4:31 “Cuando hubieron orado, el lugar en que estaban congregados tembló; y todos fueron llenos del Espíritu Santo, y hablaban con denuedo la palabra de Dios.” Juan 3:34 “Porque el que Dios envió, las palabras de Dios habla; pues Dios no da el Espíritu por medida.” 1 Corintios 2:13 “lo cual también hablamos, no con palabras enseñadas por sabiduría humana, sino con las que enseña el Espíritu, acomodando lo espiritual a lo espiritual.” 1 Corintios 2:6 “Sin embargo, hablamos sabiduría entre los que han alcanzado madurez; y sabiduría, no de este siglo, ni de los príncipes de este siglo, que perecen.” Marcos 13:11 “Pero cuando os trajeren para entregaros, no os preocupéis por lo que habéis de decir, ni lo penséis, sino lo que os fuere dado en aquella hora, eso hablad; porque no sois vosotros los que habláis, sino el Espíritu Santo.”
Hay mucho engaño, mucho error y mucho fracaso porque los hombres aun los escogidos, continúan obedeciendo y creyendo en las tradiciones de los hombres y no de Dios. Mucha gente no conoce a Cristo porque el evangelio a ellos enseñado no es el verdadero evangelio, 2 Corintios 11:4 “Porque si viene alguno predicando a otro Jesús que el que os hemos predicado, o si recibís otro espíritu que el que habéis recibido, u otro evangelio que el que habéis aceptado, bien lo toleráis;” Gálatas 1: 6-7 “ Estoy maravillado de que tan pronto os hayáis alejado del que os llamó por la gracia de Cristo, para seguir un evangelio diferente. No que haya otro, sino que hay algunos que os perturban y quieren pervertir el evangelio de Cristo.” Tenemos que recapacitar, conocer verdaderamente a Cristo y así enseñar a los demás, pues no se trata de verter su propia opinión, sino de salvar vidas.
Nuestra pregunta de Cómo acepar a Cristo no es asunto de decirlo con la boca, sino de recibirle en el corazón, Jesús expone este tema con una parábola y dice: Lucas 8:8 “Y otra parte cayó en buena tierra, y nació y llevó fruto a ciento por uno. Hablando estas cosas, decía a gran voz: El que tiene oídos para oír, oiga.” Estaba hablando de sembrar la palabra de Dios, Lucas 8:11 “Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.” Mateo 13:23 “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.”
Les ruego a aquellos que enseñan y que bautizan que no obedezcan las tradiciones sino que obren conforme la palabra de Dios, piensen que están salvando o condenando almas. Para aceptar a Cristo hay que seguir todo un proceso, no es de la noche a la mañana, sino como Jesús lo explica: Mateo 13: 31-32 “Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.” O sea que estamos hablando de sembrar y crecer para dar frutos, no es tan rápido como el rayo.
La verdadera aceptación en Juan 1:12 “Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios;” es que Cristo debe ser sembrado como semilla en nuestro corazón y regarlo para que crezca. Gálatas 4:18-20 “Bueno es mostrar celo en lo bueno siempre, y no solamente cuando estoy presente con vosotros. Hijitos míos, por quienes vuelvo a sufrir dolores de parto, hasta que Cristo sea formado en vosotros, quisiera estar con vosotros ahora mismo y cambiar de tono, pues estoy perplejo en cuanto a vosotros”
Por Víctor Manuel Castro Chinchilla
Viviendo bajo la ley
Viviendo bajo la ley
Ya lo hemos dicho antes que el cristianismo actual es una serie de denominaciones religiosas distintas, que no tienen la misma fe y que no se entienden entre ellos, lo cual no corresponde a lo establecido por Cristo y los apóstoles, basta leer lo relacionado con la iglesia primitiva, la cual es el reflejo exacto de las instrucciones de Cristo y compararlo con lo que actualmente tenemos como cristianismo. Sabemos que la palabra cristiano fue aplicada la primera vez a los discípulos de Jesús, de manera que si esa es la referencia, los cristianos actuales no son discípulos de Jesús el Cristo. Hechos 11:26 “Y se congregaron allí todo un año con la iglesia, y enseñaron a mucha gente; y a los discípulos se les llamó cristianos por primera vez en Antioquía.” Esta es la clave, ser discípulo, si no es discípulo, no es cristiano, y que significa discípulo: Jesús dejo un mandato que dice: Mateo 28:19 “Por tanto, id, y haced discípulos a todas las naciones, bautizándolos en el nombre del Padre, y del Hijo, y del Espíritu Santo;” noten que no dice que bauticemos a todo mundo, sino que hagamos discípulos y les bauticemos, que es diferente, lo que vemos en la actualidad por un lado es que se bautiza a niños pequeños y por otro lado que se bautiza al hombre por el solo hecho de haberse allegado a una congregación religiosa, muy pocos he visto que dan un ligero entrenamiento acerca del bautismo antes de hacerlo, pero la verdad es que primero debe hacerse discípulo, pero veamos el significado de esta palabra: Persona que aprende una doctrina, ciencia o arte bajo la dirección de un maestro. Persona que sigue la opinión de una escuela, aun cuando viva en tiempos muy posteriores a los maestros que la establecieron. O sea que primero tenemos que proceder a adoctrinar a los futuros bautizantes y tenemos que obtener como resultado que los alumnos que reciben la doctrina sepan quién es Jesús y que es el evangelio, no por el solo hecho de conocer su definición sino un estudio no somero sino suficiente como para que la persona se encuentre con Cristo y le acepte en su corazón. El apóstol Pablo dice que él no ha venido a bautizar sino a predicar y esto si tiene que ver con eso de hacer discípulos, veamos sus palabras en 1 Corintios 1:17 “Pues no me envió Cristo a bautizar, sino a predicar el evangelio;”
Eso para empezar, pues los miembros de las iglesias, en su mayoría no conocen suficiente de Cristo y lo que saben lo han aprendido de sus hogares o de su escuela con maestros no calificados, porque como vimos en la definición, hacer discípulos es un trabajo de maestros, y quien es el maestro? El apóstol Pablo nos ha dejado una referencia de los elementos que deben integrar la iglesia, y son: Efesios 4:11 “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,” ¿Quién los constituyó? Veamos el verso anterior, (10) “El que descendió, es el mismo que también subió por encima de todos los cielos para llenarlo todo.” Esto es Cristo, o sea que Cristo es quien constituye a los apóstoles; a los profetas; a los evangelistas y a los pastores y maestros. Creo que debemos hablar un poquito de esto, y entender cómo es que Cristo constituye estos elementos en la iglesia, 2 Corintios 3:3 “siendo manifiesto que sois carta de Cristo expedida por nosotros, escrita no con tinta, sino con el Espíritu del Dios vivo; no en tablas de piedra, sino en tablas de carne del corazón.” Dios pondrá en el corazón del cristiano, un deseo vehemente de hacer esto o aquello, si es para apostolado, profeta, evangelista, pastor o maestro, ningún ser humano podrá de su propia cuenta tomar estas obligaciones si Dios no se las ha implantado en su corazón. No se trata pues de un nombramiento de alguien superior sino de Cristo únicamente, así lo dice la palabra, “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,”
Por otro lado, vemos la manera de vivir de los cristianos actuales, domingueros de asistir al templo, al cual se le ha asignado la palabra iglesia, ignorando que iglesia es el cuerpo de Cristo o asamblea de los hijos de Dios, pero veamos cómo vivían los cristianos originales: Hechos 2: 44-47 “Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.”
Que hacemos hoy en dia? Vamos al templo a escuchar un sermón o un mensaje como quiera llamarlo, sentados casi petrificados, con la mente puesta en otra cosa menos en el mensaje y rápido, una hora o media hora y todos de regreso a sus casas, ¿Qué hacían los cristianos? “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo” ahora se va al templo un dia a la semana, hay algunos que van a diario, pero lo de reunirse a partir el pan en sus casas, nada de eso, y por otro lado veamos esta diferencia, dice el apóstol Pablo: 1 Corintios 14:26 “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.” Noten estas dos cosas, “cada uno” y “edificación”, el hecho es que cada uno de los cristianos debe traer salmo, doctrina, lengua, revelación, interpretación y todos producirán la edificación espiritual de la iglesia. ¿Qué se hace hoy? Un pastor o un sacerdote da un mensaje o una lectura como sea, ¿Dónde está la edificación?
La falta de crecimiento o edificación, produce un infantilismo espiritual o sea no crece la membrecía no en cantidad sino en Espíritu, se quedan como niños, como infantes que necesitan alimento suave como doctrina básica y no temas profundos y serios como debería corresponder, el aposto hace referencia a este problema y dice: 1 Corintios 3:1 “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” y eso es lo que está pasando ahora también, la gente va al templo a oir solamente y muy poca intervención hay en el culto o misa, solamente el pastor o el sacerdote hablan, los demás permanecen mudos, no hay crecimiento, no hay edificación. Y ¿Cómo sería si lo hubiera? Efesios 4:12-14 “ a fin de perfeccionar a los santos para la obra del ministerio, para la edificación del cuerpo de Cristo, hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo; para que ya no seamos niños fluctuantes, llevados por doquiera de todo viento de doctrina, por estratagema de hombres que para engañar emplean con astucia las artimañas del error,” y este es el origen de tanta división en la iglesia, hay cientos de religiones y miles de denominaciones, no es posible que continuemos así después de más de dos mil años de haber estado Cristo aquí con nosotros en la tierra.
Pero esto no es el tema que quiero llevarles, porque hemos titulado nuestro mensaje de hoy como viviendo bajo la ley y eso es altamente importante por cuanto Dios desea que nadie se pierda y que todos seamos salvos. El apóstol Pablo resume en muy pocas palabras mi mensaje y dice: Gálatas 5:4 “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.” ¿Qué quiere decir esto? Veamos, Juan 1:17 “Pues la ley por medio de Moisés fue dada, pero la gracia y la verdad vinieron por medio de Jesucristo.” Tomen nota cuidadosamente de esto, no estamos bajo la ley sino bajo la gracia, Romanos 6: 14 “Porque el pecado no se enseñoreará de vosotros; pues no estáis bajo la ley, sino bajo la gracia.” Y el asunto no solo es que estemos bajo la gracia o sea bajo el perdón gratuito de Dios sino que además tenemos que haber nacido de nuevo como hijos de Dios, 1 Juan 3:9 “Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.” Juan 1:13 “los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”
En la mayoría de los templos, porque no me gusta decir iglesias, pues la iglesia de Jesucristo es otra cosa, digo que en la mayoría de los templos, no se enseña que estemos bajo la gracia sino que seguimos enseñando la ley de Moisés, desconociendo que son dos cosas distintas, la ley y la gracia, la ley es para muerte y la gracia es para vida. Muchos aun están enseñando en sus templos que debemos cumplir las leyes, para el caso el diezmo, es una ley dada por Moisés, veamos la cita en Levítico 27:30 “Y el diezmo de la tierra, así de la simiente de la tierra como del fruto de los árboles, de Jehová es; es cosa dedicada a Jehová.” Hoy no se pide diezmo de la tierra, sino diezmo de dinero, pero es lo mismo, el diezmo es una ley de Moisés, no es gracia de Jesucristo, porque la gracia es habernos dado vida gratuitamente por medio de la fe, veamos Efesios 2:1-3 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.”
La diferencia de estar bajo la ley y estar bajo la gracia es que bajo la ley vivimos en la carne porque la ley se hizo para castigo, Romanos 3:20 “ya que por las obras de la ley ningún ser humano será justificado delante de él; porque por medio de la ley es el conocimiento del pecado.” Y vean esto que hermoso: Romanos 5:20 “Pero la ley se introdujo para que el pecado abundase; mas cuando el pecado abundó, sobreabundó la gracia;” o sea que aun siendo pecadores, el pecado no es mayor que la gracia, la gracia es un reflejo del poder de Dios en Cristo Jesús, es más poderoso Cristo que el pecado, para ello vino Jesucristo quien dijo: Juan 11:25 “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” ¿Quién es más poderoso? Cristo o el pecado? El apóstol hace mofa del pecado y de la muerte diciendo: 1 Corintios 15:55 “¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria?” ya n o estamos bajo la ley, no, ahora estamos bajo la gracia, y vean que aun cuando éramos pecadores, Cristo nos dio vida, “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,” ¿No es eso poder? Quienes aun están bajo la ley, desconocen el poder de la resurrección que es en Cristo Jesús, por eso el apóstol dice Gálatas 5:4 “De Cristo os desligasteis, los que por la ley os justificáis; de la gracia habéis caído.” Y ¿qué es estar separado de Cristo? Casi nada, veamos lo que el mismo Jesús dice: Juan 15:5 “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Y ¿qué esperan los que están separados de Cristo? (v 6) “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.” Ese fuego en otras palabras se llama infierno, o sea, el que no está en Cristo sino separado de él, va al infierno, así de claro.
Me da mucha pena por los que aun predican acerca de la ley y exigen el cumplimiento de la ley, esto es viven enseñando que hay que separarse de Cristo, por eso es que Jesús en cierta ocasión dijo: Mateo 7:21-23” No todo el que me dice: Señor, Señor, entrará en el reino de los cielos, sino el que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos. Muchos me dirán en aquel día: Señor, Señor, ¿no profetizamos en tu nombre, y en tu nombre echamos fuera demonios, y en tu nombre hicimos muchos milagros? Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad” esta gente, no hay duda que hicieron todo eso estando en los templos como buenos religiosos, pero estaban separados de Cristo por no haber hecho la voluntad de Dios, quien dijo: “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.” Podrá Jesús aceptar a este tipo de gente que no son obedientes a Dios? No, no los acepta y más bien los rechaza,
Recuerden, los hijos de Dios, no pecan porque llevan la simiente de Dios, así de sencillo y no pueden pecar, esto es viven en el Espíritu y no en la carne: Romanos 8:9 “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” Puede rechazar Cristo a quienes tienen su Espíritu? No los rechaza, a quienes rechaza? A los que no tienen su Espíritu.
Por Víctor Manuel Castro Chinchilla
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