La vida y el mundo
La vida y el mundo
Juan 12:25 “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.”
Vemos dos escenarios delante de Dios y son: el mundo y Cristo. En ambos hay vida pero una cosa es la vida en el mundo y otra cosa es la vida en Cristo. Todos los seres humanos tenemos por nacimiento la vida del mundo pero no todos tienen la vida en Cristo. La vida del mundo es la que nos trae a este planeta y proviene de Adán, mientras que la vida en Cristo no es de este mundo, y proviene de Dios. Cuando Dios hizo los cielos y la tierra, hizo estos dos escenarios, vivir en el cielo y vivir en la tierra, de aquí se desprenden los dos términos: lo celestial y lo terrenal.
La vida en el mundo que corresponde a lo terrenal, es una vida limitada al máximo de 120 años como fue decretada por Dios cuando dijo: Génesis 6:3 “Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.” Y es que el hombre originalmente fue creado en el Eden, el paraíso de Dios, el reino de Dios, Adán nació con los atributos para recibir la vida eterna en obediencia a Dios pero lamentablemente el y su mujer Eva decidieron por la otra vía, por la mentira y la desobediencia alcanzando la destitución del reino de Dios y enviándolos al plano carnal por ello sus palabras diciendo: “No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne” Dios había destronado al hombre de su punto original, ¿Cuál era? Génesis 1:26 “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.” La palabra señoree indica que era Señor de la creación. Pues ese titulo le fue quitado, y con él a todos nosotros, Pablo lo dice asi: Romanos 3:23 “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,” con la nueva imagen, Adán y Eva perdieron el original estado de ser hechos “a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza (de Dios)” para convertirse en simples seres mortales limitados a vivir como máximo 120 años.
Partiendo de Adán, el hombre es un ser carnal, pecador y mortal, lo cual le acarrea la muerte eterna por aquello de que la paga del pecado es la muerte. Nada ni nadie puede alterar esta ley de Dios, la cual sigue vigente hasta estos días, todos somos mortales. El Hijo de Dios, se hizo hombre carnal y murió en la cruz. Solamente Dios tiene vida permanente y él tiene por su propio designio, dar vida al que él quiere, eso sucedió con su Hijo y Jesús persiste en otorgarle la vida al que él quiere. Juan 5:21 “Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.” ¿Cuál es esa vida que da Dios? Es su propia vida, Juan 5:26 “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;” 1 Juan 5:11 “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.”
Jesús, el Hijo de Dios, el enviado por Dios, el Mesías, el salvador, es el autor de la vida y viene a este mundo de muerte a traernos vida, la buena vida, la vida de Dios, la que no tiene límite de años sino que es eterna. Jesús nos dio no solo el regalo de ofrecernos vida eterna, sino que hizo el ensayo de mostrarnos el camino al Padre, que significa el camino a la vida eterna. Jesús nos trajo, además la resurrección, el dijo: Juan 11:25 “Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” Indicándonos que esa vida eterna está basada en creer en él solamente. Y sus palabras acerca de ello son estas: Juan 3:18 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” Este regalo de la vida de Dios es en contraposición al pecado del hombre, Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Y es gratuita de parte de Dios, Efesios 2:5 “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),”
Efesios 2:8 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;”
La salvación está dada, Jesús Hijo de Dios, vino a este mundo de pecado a salvarnos de la muerte eterna. Su misión es de rescate de los pecadores, Lucas 5:32
“No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. Romanos 5:19 “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.” Este asunto se resuelve por la vía de la fe, es decir por el simple creer en Jesucristo que incluye no solo reconocerlo a él como el Hijo de Dios sino captar su vida, muerte y resurrección (evangelio). Jesús murió en la cruz por todos nuestros pecados, y dejó abierto el camino para nuestra subida al Padre. Ya no tenemos mas que hacer sino solo creer, Tito 3:5 “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,”
La vida del mundo es cambiada por la vida en Cristo por el solo conocimiento de la verdad, por la fe en Jesucristo. El recibir la palabra de Dios en nuestro corazón nos ocasiona que seamos nacidos de nuevo en el espíritu tal como Jesús lo expresó cuando dijo: Juan 3:7 “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.” Todo el que nace de nuevo en el espíritu es hijo de Dios, Juan 1:13 “los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” La antigua vida de pecado en la carne es sustituida por la nueva vida de Dios, Pablo lo expresa asi: Efesios 2:1-3 “(Salvos por gracia) Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados, en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.” Ahora después de haber conocido a Jesús el Cristo, nos encontramos en una nueva vida, Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Efesios 4: 17-18 “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente, teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; “ ahora nuestra vida será tal como Dios la concibió a su imagen y semejanza, de manera que podemos ser imitadores de Cristo, 1 Corintios 11:1 “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.”
Jesús dijo: Juan 8:23 “Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.” Eso lo dijo a los que aun quedan abajo, los que no quieren entender ni ver el camino, porque por el otro lado Pablo le dice a la iglesia: Efesios 2:5-7 “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. “
Somos salvos por la gracia de Dios y no porque hayamos hecho alguna cosa buena porque de hecho todos somos pecadores y solo Dios es considerado como bueno, Marcos 10: 18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.” Y Pablo dice: Romanos 3:23 “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,” el salmista lo expresa así: Salmos 14:3 “Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” Salmos 53:3 “Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno.” De modo que nadie debe decir que es bueno y que ha ganado su salvación por ser bueno, Dios nos ha regalado la salvación a buenos y malos, la salvación es para todo aquel que cree en Jesucristo. Pero está disponible para todos, solo que no serán salvos los que rechacen a Jesucristo.
Dios no quiere que vivamos en la carne, el quiere que vivamos en el espíritu. Jesús lo dice asi: Juan 12:24 “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” El apóstol Pablo lo dice en esta manera: Romanos 8:13 “porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.” Dios quiere que dejemos la carne, que muramos en la carne y que vivamos en el espíritu. Juan 12:25 “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.” Dios es espíritu y nos quiere ver como hijos en el espíritu no en la carne.
Por Víctor Manuel Castro Chinchilla. Septiembre 2008.
Disentir
El disentir
Mateo 10:35-37 “Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; “
Posiblemente esta declaración de Jesús no haya caído muy bien aun entre los cristianos que tanto anhelan una familia pacifica y amorosa. Jesús está diciendo que habrá discordia y pleito entre hermanos y entre padres e hijos a causa de él. Y advierte que en materia de preferencias, Jesús es primero antes que cualquier miembro de la familia inmediata.
¿Por qué Jesús advierte de esta división? Hay un versículo clave que nos abre el entendimiento cuando dice: Juan 8:23 “Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.” Y agrega: Mateo 10:38 “y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.” La verdad es que la gente que está en el mundo, es considerada por Dios como estando abajo, mientras que la gente que ya conoce a Cristo, es de arriba como lo corrobora Pablo en Efesios 2:5-7 “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.” Y si adicionalmente agregamos este otro verso: Gálatas 5:17 “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”
Todo lo anterior nos ayuda a entender que Cristo está enn el cielo y que el mundo está abajo en la tierra, tal como lo comprobamos en Hechos 7:49 “El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo?” luego podemos entender la razón de Jesús al decir que los enemigos del hombre serán los de su casa porque por un lado todo aquel que haya recibido el Espíritu de Jesucristo ha adquirido la ciudadanía celestial o sea que deja de pertecener al mundo y pasa al reino de los cielos a convivir con Jesús el Hijo de Dios. Pablo lo confirma en Filipenses 3:20 “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;”
¿Y por qué habrá disensión entre los miembros de la misma familia si son de la misma sangre? La palabra disentir (Del lat. dissentīre).significa No ajustarse al sentir o parecer de alguien. Y esto en otras palabras significa discusión, separación y hasta divorcio entre parientes. Tiene toda la lógica reconocer que una persona que ha sido instruida en el conocimiento de Dios no puede llevarse bien ni tener la misma opinión que los que están en el mundo, entendiéndose como tal a los que no conocen a Dios. Cuando Jesús dice que él es de arriba y los fariseos de abajo, les está calificando en la misma forma que lo hizo con uno de los apóstoles que fue sancionado por su Maestro al decirle: Marcos 8:33 “Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: !!Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” En otras palabras le dijo, tu miras para abajo y no para arriba donde esta Dios. Mientras en la familia hayan personas conectadas con el mundo, sostendrán malas relaciones con los que están en Cristo porque su pensar será siempre diferente y no habrá entre ellos ningún lazo que los una. Jesús pronunció palabras alusivas a este asunto cuando dijo: Juan 3:19 “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” Por otro lado el apóstol escribe Hechos 26:18 “para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.” Y confirma lo siguiente: 2 Corintios 6:14 “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”
La palabra de Dios no puede ser burlada, en una familia por muy cultos que sean y por mucha escuela que hayan tenido si no han llegado a Cristo todos, seguro que vivirán en discordia, en pleitos y en enemistades, es mas, aun cuando comiencen a conocer a Cristo, aun serán como niños agrupándose según sus creencias, unos serán siervos de uno y otros de otro, como bien lo retrata Pablo cuando dice: 1 Corintios 3:1-3 “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo. Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía, porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” Este problema de la división persistirá en tanto no haya crecimiento espiritual en la familia o en la iglesia que es lo mismo. Si Cristo no es la cabeza, habrá división, el apóstol Pablo habla así: 1 Corintios 3:10 “Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.”
El crecimiento espiritual es el que nos llevará a la unidad, ninguna otra cosa y ninguna otra doctrina. Si no crecemos permaneceremos en pleitos y disensiones, y si crecemos poco también, pero si crecemos lo suficiente, seremos entonces lo que Dios ha preparado para sus hijos, seremos el Cuerpo de Cristo. Efesios 4:13
“hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;”
Santiago 3:2 “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.” La única manera de llevarnos bien, de ser amigos, hermanos y compañeros es estando en Cristo, no existe otra forma, la permanencia en Cristo nos lleva al Padre y a la vida eterna, cualquier arreglo humano sin Dios nos llevará a la perdición, Santiago 4:4 “!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” Este problema de la división se presentará aun entre esposos por la misma razón, si uno de ellos no es convertido a Cristo, existirá pleito y disensión y en este caso lo único que podemos entender es que existe adulterio. Dios dice que la unión del hombre y la mujer delante de Dios no puede ser separada por el hombre, excepto por causa de fornicación, y no por fornicaciones entre humanos sino con dioses ajenos porque ya hemos visto en otros mensajes que todo sale del corazón, Mateo 15:19 “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” Si un cristiano creyente está teniendo problemas con su mujer incrédula y él ha hablado diariamente la palabra de Dios delante de ella y aun se mantiene como pecadora incrédula, no sigan insistiendo, llámense a silencio y dejen a Dios que obre en ella. Hay un verso que nos acuerpa en esto: Mateo 5: 32 “Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.” Tome nota: a no ser por causa de fornicación, y recuerde que el adulterio no requiere haberse consumado, basta haberlo deseado como está dicho en Mateo 5:28 “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” Y no piensen que es solo para varones que aplica esta ley de Dios, también las mujeres si desean a otro hombre ya han cometido adulterio. Si vieron antes, el apóstol dijo: almas adulteras que hacen amistad con el mundo refiriéndose a ambos, hombres y mujeres.
Pienso en muchas iglesias que invierten esfuerzos, tiempo y dinero en promover ministerios de la familia y de la juventud, enseñándoles como se debe convivir y gastan y gastan tiempo sin lograr resultados, yo me pregunto: ¿Por qué no entienden que la palabra de Dios dice que el enemigo del hombre está en su casa? Y porque no entienden que no es en base a razonamientos que se logra la unidad sino en el crecimiento espiritual como un resultado de haber conocido a Jesús como el Hijo de Dios y a su evangelio de salvación. Yo no invertiría esfuerzos en tratar de unificar a la familia, yo enfoco todas mis energías en la evangelización y en el conocimiento del Hijo de Dios y el resultado es la conversión que produce no buenos familiares carnales sino una real y efectiva familia divina que es la que nos debe interesar. Dios aspira tener una familia en el cielo y no en la tierra. Jesús dijo: Mateo 12:50 “Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.”
Por Víctor Manuel Castro Chinchilla, septiembre 2008.
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