Vino para salvar y para juzgar
Dos funciones distintas, el Hijo de Dios nuestro Salvador y el Hijo del Hombre nuestro Juez.
La doble naturaleza de Jesucristo, humana y divina, ha traído grandes controversias y opiniones, las cuales aun mantienen a la cristiandad sumidas en la confusión. Jesús por un lado es hombre y por otro lado es Hijo de Dios. Si usted lee cuidadosamente los siguientes versos notará esas dos funciones distintas en el mismo Jesús: (1).Juan 3:17-19 “Porque no envió Dios a su Hijo al mundo para condenar al mundo, sino para que el mundo sea salvo por él.” (2) Juan 5:27 “y también le dio autoridad de hacer juicio, por cuanto es el Hijo del Hombre. “
Si usted pone cuidado en estos dos versos notará una aparente contradicción: El Hijo de Dios no vino a condenar sino a salvar al mundo, mientras que el Hijo del Hombre vino a juzgar.” Conforme estos dos conceptos distintos: (1) Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.”. y (2) Mateo 25:31-33 “Cuando el Hijo del Hombre venga en su gloria, y todos los santos ángeles con él, entonces se sentará en su trono de gloria, y serán reunidas delante de él todas las naciones; y apartará los unos de los otros, como aparta el pastor las ovejas de los cabritos. Y pondrá las ovejas a su derecha, y los cabritos a su izquierda. Entonces el Rey dirá a los de su derecha: Venid, benditos de mi Padre, heredad el reino preparado para vosotros desde la fundación del mundo.“ (v 41) “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.”
Lo que Jesús como Hijo de Dios salva, luego lo separará como Hijo del Hombre para enviar unos a la vida eterna y otros a la condenación eterna. El reino de los cielos le corresponde al Hijo de Dios, mientras que el Hijo del Hombre es enviado al mundo a salvar lo que se había perdido y trasladarlo al cielo. Es el mismo Jesús quien hace esa doble misión pero bajo distinta naturaleza. Dios llega a los hombres del mundo por medio de su Hijo para producir en ellos un cambio del cual el Hijo del Hombre es el primero, cual es el nuevo nacimiento. El Hijo de Dios no muere en la cruz sino el Hijo del Hombre, o sea que en la misma persona de Jesús hay un cuerpo humano y un cuerpo espiritual, Dios es Espíritu y Jesús es Hijo de Dios en espíritu, mientras que Jesús es hijo de Hombre por haber nacido de María su madre.
Jesús es a la vez el Hijo de Dios y el Hijo del Hombre, por un lado su Padre es Dios y por el otro lado su Madre es mujer, esa doble condición de Jesús, le permite desarrollar un plan perfecto de salvación, porque por un lado siendo Hijo de Dios conoce el camino al Padre, mientras que como Hijo de Hombre conoce el pecado del hombre (sin ser pecador), la perfecta coordinación como para salvar plenamente a la humanidad.
Muchos cristianos confunden esta doble personalidad de Cristo, y a menudo entran en duda y contradicción acerca de la Palabra de Dios llegando incluso a ignorar por lo complicado que resulta el estudio de la Biblia tan necesario en nuestro crecimiento espiritual. Pero esta condición es el producto de la intelectualidad del hombre como lo dice la Palabra de Dios en 1 Corintios 2:14 “Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” Los hijos de Dios que han atravesado la ruta de la conversión a Cristo ven con claridad como Jesús no se aprovechó de su condición divina para salvarse él mismo sino que como hombre actuó en la perfecta forma con que Dios planeó en su creación cuando dijo: Hagamos al hombre a nuestra imagen y semejanza. Filipenses 2:6-11 “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres; y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz. Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre, para que en el nombre de Jesús se doble toda rodilla de los que están en los cielos, y en la tierra, y debajo de la tierra; y toda lengua confiese que Jesucristo es el Señor, para gloria de Dios Padre.”
Estamos claros que hay dos cuerpos, cuerpo animal y cuerpo espiritual como lo dice el apóstol en 1 Corintios 15:44 “Se siembra cuerpo animal, resucitará cuerpo espiritual. Hay cuerpo animal, y hay cuerpo espiritual.” Talvez suene un poco rudo eso de cuerpo animal, pero no debemos verlo como un insulto sino que en la condición carnal somos animales excepto que espiritualmente somos seres humanos, Pablo se refiere en esos términos para diferenciar lo carnal de lo espiritual, hay cuerpo animal y hay cuerpo espiritual. Lo animal proviene de la unión del hombre con su mujer, mientras que lo espiritual proviene de Dios. Jesús habla de lo mismo cuando dice: Juan 12:24 “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” Y no es que seamos trigo pero es un hablar figurado para mayor comprensión nuestra. Lo que Jesús dice es que si nosotros carnalmente no morimos, no lograremos darle a Dios los frutos de nuestra vida que él espera le demos.
Nosotros todos tenemos dos cuerpos, el cuerpo animal y el cuerpo espiritual, nuestra vida original como hombres naturales está en la carne, pero al nacer de nuevo en el espíritu, nuestra vida pasa de la carne al espíritu. Y de eso trata el Plan de la Salvación que Dios preparó para salvar a la humanidad por medio del sacrificio de Jesucristo en la cruz. Muriendo Jesús como Hijo del Hombre en la cruz, permite que ese hombre suba al cielo como realmente sucedió. Y el hombre de carne y hueso llamado Jesús el Hijo del Hombre está en el trono de Dios, de donde ha de venir a recoger a los suyos.
Noten que el Hijo de Dios tiene la vida eterna, mientras que el Hijo del Hombre es de carne y hueso. El Hijo de Dios ha permanecido y permanecerá siempre al lado de su Padre celestial, vea lo que le dice al Padre: Juan 17:5 “Ahora pues, Padre, glorifícame tú al lado tuyo, con aquella gloria que tuve contigo antes que el mundo fuese.” Este es el Hijo del Hombre pidiendo la gloria que como Hijo de Dios ha tenido siempre. Y esta otra: Juan 17:24 “Padre, aquellos que me has dado, quiero que donde yo estoy, también ellos estén conmigo, para que vean mi gloria que me has dado; porque me has amado desde antes de la fundación del mundo.” Jesús como Hijo de Dios siempre ha existido y las palabras de Dios dadas en aquellos momentos de la creación los lo dicen claramente: Génesis 1:26 “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.” Génesis 3:22 “Y dijo Jehová Dios: He aquí el hombre es como uno de nosotros, sabiendo el bien y el mal; ahora, pues, que no alargue su mano, y tome también del árbol de la vida, y coma, y viva para siempre.”
El mundo en general considera a Jesús como hijo de María únicamente, pero muy pocos lo consideran como Hijo de Dios y poquísimos como ambas cosas. Jesús es Hijo de Dios porque su Padre es Dios, pero es Hijo de Hombre porque su madre es de naturaleza humana. Y para que no se vuelva más conflictiva la situación, y no comencemos a dudar quiero decirles que Jesús es un hombre nacido de mujer pero con el espíritu de Dios. Lo cual nos facilita el entendimiento, Jesús como un hombre natural tiene el espíritu de Dios que le engendró para ser Hijo de Dios. Nosotros igualmente, al nacer de nuevo en el espíritu somos hijos de Dios y sin embargo no hay confusión. Así como Jesús es mitad hombre y mitad Dios porque su cuerpo es de carne más su espíritu es de Dios, nosotros también los nacidos de nuevo, tenemos un cuerpo en la carne pero tenemos el Espíritu Santo en nosotros.
Para los nacidos de nuevo, la vida ya no reside en la carne sino en el espíritu, mientras que los inconversos viven en la carne. El plan de salvación consiste en lograr que la vida de los hombres ya no sea en la carne sino en el espíritu para que todos seamos hijos de Dios y seamos llevados con Cristo al cielo. Pablo insiste en sus cartas a las iglesias en que hay que morir en la carne para vivir en el espíritu. Porque el vivir en la carne es muerte pero el vivir en el espíritu es vida y paz.
Jesús trazó el camino al Padre para que todos los que creen en él, sean salvos de la condenación del mundo y pasen a ser hijos y herederos del reino de Dios. La muerte de Jesús permite a los hombres poder acercarse al Padre como lo dice en el libro de Hebreos 4:16 “Acerquémonos, pues, confiadamente al trono de la gracia, para alcanzar misericordia y hallar gracia para el oportuno socorro.” Y Jesús es el camino al Padre Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.”
Jesús como Hijo de Dios descendió del cielo como pan para alimentar al hombre espiritualmente, Juan 6:51 “Yo soy el pan vivo que descendió del cielo; si alguno comiere de este pan, vivirá para siempre; y el pan que yo daré es mi carne, la cual yo daré por la vida del mundo.” Ese pan espiritual es la Palabra de Dios como está escrito en Juan 1:1 “En el principio era el Verbo, y el Verbo era con Dios, y el Verbo era Dios. Este era en el principio con Dios.” (v 14) “Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad.”
Debemos ejercitar nuestra mente para entender en todo momento cuando Jesús está hablando como hombre y cuando está hablando como Hijo de Dios. Generalmente él usa el termino Hijo del Hombre pero el algunos casos se refiere a su Padre y en este caso lo hace como Hijo de Dios. Jesús nos está mostrando siempre el camino al Padre y todo su acontecer, su vida en los 33 años y medio que estuvo con nosotros, lo hizo como Hijo de Hombre en rescate de la humanidad para que todos seamos convertidos como hijos de Dios.
Jesús como hijo de Dios es eterno, tiene vida eterna y es esa vida la que el desea inyectarnos para que como hijos de Dios, vivamos para siempre y no seamos victimas del infierno y castigo eterno. Jesús dijo: basta que crean en mi y en mis palabras para que tengan vida eterna, si no creen serán condenados, Juan dice Juan 3:18 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” El Hijo de Dios se hizo hombre para producir el rescate de la humanidad enseñando el camino al Padre que es por medio de su muerte y resurrección. La salvación nuestra es por medio de la fe en Jesucristo, Efesios 2:8
“Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;”
Logremos discernir cuando Jesús es Hijo de Dios y cuando es Hijo de Hombre, cuando habla espiritualmente y cuando habla humanamente. Aquel día cuando eran las bodas en Caná Jesús habló a su madre como Hijo de Dios y le dijo: Juan 2:4 “¿Qué tienes conmigo, mujer? Aún no ha venido mi hora.” Mientras que en la cruz se dirigió a ella como Hijo de Hombre diciéndole: Juan 19:26 “Cuando vio Jesús a su madre, y al discípulo a quien él amaba, que estaba presente, dijo a su madre: Mujer, he ahí tu hijo.” Y en aquella ocasión cuando Maria le buscaba con sus hijos le dijo: Lucas 8:21 “Él entonces respondiendo, les dijo: Mi madre y mis hermanos son los que oyen la palabra de Dios, y la hacen.” Estaba hablando como Hijo de Dios.
Jesús es Hijo de Dios en espíritu porque Dios es espíritu pero el Hijo de Hombre porque es hijo de Maria que es humana. La palabra hombre en la Biblia significa humano como lo dice Pablo en 1 Corintios 3:3 “porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” y cuando se dice Hijo del Hombre se refiere a hijo de Maria como un ser humano, carnal. La misma Maria lo reconoce cuando el ángel le comunica que va a ser la madre del Hijo de Dios y dice: Lucas 1:48 “Porque ha mirado la bajeza de su sierva; Pues he aquí, desde ahora me dirán bienaventurada todas las generaciones.”
Los invito a que lean el Nuevo Testamento y hagan reflexiones acerca de cuando Jesús habla como Hijo de Dios y cuando loase como Hijo del Hombre, o sea cuando habla espiritualmente y cuando habla humanamente.
Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Diciembre 2007.
Echado al infierno
Echado al infierno Mateo 5:29-39 “Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno. Y si tu mano derecha te es ocasión de caer, córtala, y échala de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.”
A propósito de ser echado al infierno, tengo estas citas del apóstol Pablo en: 1 Corintios 5:1-5 “De cierto se oye que hay entre vosotros fornicación, y tal fornicación cual ni aun se nombra entre los gentiles; tanto que alguno tiene la mujer de su padre. Y vosotros estáis envanecidos. ¿No debierais más bien haberos lamentado, para que fuese quitado de en medio de vosotros el que cometió tal acción? Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.” Y por otro lado Jesús nos habla en Mateo 13:24-30 “El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña. Vinieron entonces los siervos del padre de familia y le dijeron: Señor, ¿no sembraste buena semilla en tu campo? ¿De dónde, pues, tiene cizaña? El les dijo: Un enemigo ha hecho esto. Y los siervos le dijeron: ¿Quieres, pues, que vayamos y la arranquemos? El les dijo: No, no sea que al arrancar la cizaña, arranquéis también con ella el trigo. Dejad crecer juntamente lo uno y lo otro hasta la siega; y al tiempo de la siega yo diré a los segadores: Recoged primero la cizaña, y atadla en manojos para quemarla; pero recoged el trigo en mi granero.” Y de esto otro en Juan 15: 6 “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.”
Hasta aquí ya tenemos al menos cuatro formas que nos indican que existe la posibilidad de ser echado al fuego del infierno, la primera es el caso específico de un mimbro u órgano del cuerpo que sea ocasión de pecar, el segundo un miembro de la iglesia que practica el adulterio, el tercero los hijos del diablo que son llamados la cizaña y que son sembrado y cultivados por Satanás, y el cuarto los miembros de la iglesia como “pámpanos” que viven separados de Jesucristo. En resumen, todos los casos son el producto de la separación de Cristo y la unión con Satanás. Y vemos una lógica asombrosa en todo esto, Cristo reina en los cielos mientras Satanás en el infierno, si estamos con Cristo estamos en los cielos mientras que si estamos con Satanás estamos en el infierno.
Para muchos creyentes, tanto el cielo como el infierno, operan en base a “después de la muerte”, pero debemos entender al calor de las escrituras que ambos comienzan en esta vida aquí y terminan unos en la vida eterna y otros en el castigo eterno después de la resurrección.
La vida en Cristo y la vida fuera de Cristo son sucesos de la vida actual, hay mucha gente que permanece en Cristo mientras muchos permanecen separados de Cristo, de allí aquella palabra que dice: Mateo 22:14 “Porque muchos son llamados, y pocos escogidos.” Y esta otra también: Mateo 7: 13 -14 “Entrad por la puerta estrecha; porque ancha es la puerta, y espacioso el camino que lleva a la perdición, y muchos son los que entran por ella; porque estrecha es la puerta, y angosto el camino que lleva a la vida, y pocos son los que la hallan.”
¿Qué está sucediendo con el cristianismo? Noten que no pregunto por el mundo sino por el cristiano, porque al mundo Dios le tiene reservado un buen camino, el camino de la salvación por amor de su nombre el cual nos dice en Juan 3:16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Pero al falso cristiano Dios le tiene reservado algo duro y difícil: Mateo 8:12 “mas los hijos del reino serán echados a las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.” O la peor de las sorpresas que siendo activos en la iglesia, el Señor venga y diga: Mateo 7:23 “Y entonces les declararé: Nunca os conocí; apartaos de mí, hacedores de maldad.” Mateo 25:41 “Entonces dirá también a los de la izquierda: Apartaos de mí, malditos, al fuego eterno preparado para el diablo y sus ángeles.” Lucas 13:27 “Pero os dirá: Os digo que no sé de dónde sois; apartaos de mí todos vosotros, hacedores de maldad.” Juan 15: 6 “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.”
El infierno, que es nuestro tema de hoy, es algo que sucede aquí, hoy, en estos tiempos y en este mundo, también se prolonga hacia la eternidad, pero lo importante es en este tiempo porque ya muerta la persona no tiene ninguna oportunidad de salvación sino que está esperando su castigo terno después del juicio final. Lo importante es que nos demos cuenta que el infierno ya está aquí, y es similar al reino de Dios, ya está aquí, veamos este verso que nos confirma todo esto: Mateo 12:28 “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.” Y esto que dice Pablo en Efesios 2:5-7 “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos), y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús, para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. “
La Biblia que es la Palabra de Dios está al alcance de nuestras manos y sabemos que Dios quiere nuestra salvación pero nos pide obediencia a sus mandatos, ¿Cómo es que el pueblo hace caso omiso de esto? ¿Por qué buscar la ira de Dios en vez de disfrutar de su presencia? Mucho cristiano, tiene una Biblia en su casa y la abre una o dos veces a la semana para leer uno salmo o un pasaje, pero eso no es suficiente, debemos permanecer inmersos en su Palabra, debemos leerla a cada momento y no solo eso, debemos vivirla constantemente como está escrito en Santiago 1:22 “Pero sed hacedores de la palabra, y no tan solamente oidores, engañándoos a vosotros mismos.”
No quiero extenderme mucho contándoles casos de personas que actualmente están en el infierno sufriendo las consecuencias de una separación del amor de Dios. Les cuento unos dos o tres casos que conozco personalmente: Una señora gorda, padeciendo de diabetes y de alta presión con signos muy frecuentes de otros malestares, su esposo fue muerto por asaltantes que llegaron a su casa y en presencia de todos los miembros de la familia a quienes amarraron, le dieron muerte. Su hija perdió una pierna al ser arrastrada por un autobús y ha sufrido varias operaciones y aun no sana sus heridas, su hijo, viviendo en adulterio fue demandado por su primera esposa y recientemente fue motivo de secuestro por ladrones que lo llevaron hasta su casa para robarle todo lo posible, sus nietos que todos han sido asaltados y robados en la calle. Esta familia ha rechazado a los enviados de Dios, no han querido recibir instrucciones acerca de la Palabra de Dios y se mantienen alejados de Cristo. Otra familia, la esposa murió repentinamente y había permanecido con alta presión, fue operada de problemas de los intestinos y muy cerca de fallecer, el marido sufriendo de alta presión de insomnio, viudo, viviendo en soledad y aun con un hijo que sufre de alta presión y diabetes a quien los médicos tuvieron que cortarle una de sus piernas para evitar la gangrena en el cuerpo. Esta familia practica religiones adorando ídolos. Otra cuyo esposo adultero se ha escapado de la cárcel varias veces por haber cometido delitos financieros, vive alejado de su esposa e hijas y convive con una adultera sufriendo el resultado de su vida pecaminosa. Conozco muchas más familias y casos de personas que sufren lo indecible y que a simple vista se sabe que permaneces divorciados de Cristo. No hay que esperar que la gente muera para saber que van al infierno, simplemente hay que verlas en sus hogares, a veces con suficientes disposiciones económicas pero sufriendo grandemente en sus cuerpos las enfermedades y dolencias que un hijo de Dios no padece. Sigo preguntándome: ¿Por qué la gente busca la ira de Dios en vez de disfrutar de su amor? ¿Por qué no creerle a Dios? Hay tantas promesas preciosas en la Biblia que nos animan a buscar a Dios y mantenernos cerca de él, que no vale la pena permanecer en el infierno por el solo placer de sufrirlo.
Jesús nos manda echar fuera los demonios de las personas que viven atormentadas del infierno, Mateo 10:8 “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” No esperemos ser entregados en las manos de Satanás para destrucción de nuestro cuerpo como lo vemos en el caso de adulterio que nos da el apóstol Pablo arriba diciendo: “Ciertamente yo, como ausente en cuerpo, pero presente en espíritu, ya como presente he juzgado al que tal cosa ha hecho. En el nombre de nuestro Señor Jesucristo, reunidos vosotros y mi espíritu, con el poder de nuestro Señor Jesucristo, el tal sea entregado a Satanás para destrucción de la carne, a fin de que el espíritu sea salvo en el día del Señor Jesús.” Si no hay manera de que una persona sea evangelizada, y que se acerque a Cristo, no hay otro camino mas que entregarlo a Satanás para destrucción de su carne con el fin de que su espíritu no sea destruido en el día final. Tenemos que entender que el infierno comienza aquí y que esas señas nos podrán avisar en que camino estamos si es para salvación o para condenación. Juan 3:18 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” Eso suena como al presente: “Ya ha sido condenado” y no dice “será condenado”
Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Diciembre 2007.
Leche y vianda
Leche y vianda
1 Corintios 3:2 “Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,”
(v 1) “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.” (vv 3 y 4) “porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres? Porque diciendo el uno: Yo ciertamente soy de Pablo; y el otro: Yo soy de Apolos, ¿no sois carnales? “ (vv 5 y 6) “¿Qué, pues, es Pablo, y qué es Apolos? Servidores por medio de los cuales habéis creído; y eso según lo que a cada uno concedió el Señor. Yo planté, Apolos regó; pero el crecimiento lo ha dado Dios.”El apóstol nos está hablando acerca de nuestro crecimiento espiritual que en otra parte se le denomina edificio o labranza de Dios. Nosotros los cristianos, necesitamos crecer espiritualmente y eso significa que la iglesia crece también, lo cual es más que necesario en nuestra vida en Cristo.El cristianismo no es una asociación de personas que tienen las mismas creencias, sino que es el pueblo de Dios, convertido del pecado a Cristo, no se trata de uno de los tantos grupos existentes conocidos como religiones, sino que es la iglesia de Jesucristo, los redimidos por su preciosa sangre y los hijos de Dios, herederos de su reino espiritual. Esta bien comenzar siendo niños, pero no permanezcamos allí por mucho tiempo, eso indica que no estamos asimilando la palabra de Dios o que nuestra mente está llena de espinos como lo dice en forma figurada el Señor cuando dijo: Lucas 8:7 “Otra parte cayó entre espinos, y los espinos que nacieron juntamente con ella, la ahogaron.” O en esta otra parte: Mateo 13:24-26 “Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.” O la levadura en Mateo 16:12 “Entonces entendieron que no les había dicho que se guardasen de la levadura del pan, sino de la doctrina de los fariseos y de los saduceos. “ Hay muchas formas de no crecer espiritualmente a consecuencia de no consumir el adecuado pan espiritual, porque la palabra de Dios debe ser comida sin levadura o sea sin doctrinas o mandamientos de hombres. Jesús contó una historia de lo que significa construir sobre la arena para darnos a entender que las bases de nuestro edificio deben ser Jesucristo, como lo dijo Pablo en 1 Corintios 3: 9-11 “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios. Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.” Pues Jesús nos contó la siguiente historia en la que nos muestra como existen hombres que pretenden crecer con un fundamento que no es la sólida roca de Cristo, veamos esto en Mateo 7: 26-27 “Pero cualquiera que me oye estas palabras y no las hace, le compararé a un hombre insensato, que edificó su casa sobre la arena; y descendió lluvia, y vinieron ríos, y soplaron vientos, y dieron con ímpetu contra aquella casa; y cayó, y fue grande su ruina.”
No se nace siendo cristiano, se puede nacer dentro de un ambiente cristiano pero a cada uno le llega su hora de conversión. Ya hemos estudiado como se siembra la palabra de Dios en la tierra de los hombres, ahora vamos a estudiar lo que tiene que ver con el crecimiento del espíritu en nosotros.
El apóstol nos habla de alimento espiritual como “la leche” y “las viandas”, el alimento espiritual en forma general es la Palabra de Dios, como está escrito en Mateo 4:4 “No sólo de pan vivirá el hombre, sino de toda palabra que sale de la boca de Dios.” Definiendo como el pan, la comida sólida diaria. El cuerpo necesita alimento sólido y el espíritu también. Cuando somos niños no comemos sólido sino leche y esa es la misma condición en nuestra infancia espiritual en Cristo, necesitamos la leche, pero no una leche adulterada como lo dice la Palabra en 1 Pedro 2:1-3 “Desechando, pues, toda malicia, todo engaño, hipocresía, envidias, y todas las detracciones, desead, como niños recién nacidos, la leche espiritual no adulterada, para que por ella crezcáis para salvación, si es que habéis gustado la benignidad del Señor.”
Cuando somos niños tanto en estatura como en espíritu, nuestro alimento es la leche, y hablando espiritualmente la leche consiste en lo básico del conocimiento de Cristo como son las doctrinas del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno como lo dice en Hebreos 6:1-3 “Por tanto, dejando ya los rudimentos de la doctrina de Cristo, vamos adelante a la perfección; no echando otra vez el fundamento del arrepentimiento de obras muertas, de la fe en Dios, de la doctrina de bautismos, de la imposición de manos, de la resurrección de los muertos y del juicio eterno. Y esto haremos, si Dios en verdad lo permite.” Esas doctrinas son enseñadas a los niños, a los infantiles en Cristo, pero una vez crecidos, necesitamos comida sólida, vianda.
Los rudimentos de la doctrina de Cristo son necesarios como la leche mientras somos niños, pero habiendo crecido ya no bebemos leche sino comemos lo sólido en Cristo estro es, dejamos de ser enseñados y nos convertimos en maestros enseñando a los nuevos, a los niños en Cristo. Los maestros son parte de los ministerios de la iglesia que son los mencionados en Efesios 4:11 “Y él mismo constituyó a unos, apóstoles; a otros, profetas; a otros, evangelistas; a otros, pastores y maestros,” 1 Corintios 12:28 “Y a unos puso Dios en la iglesia, primeramente apóstoles, luego profetas, lo tercero maestros, luego los que hacen milagros, después los que sanan, los que ayudan, los que administran, los que tienen don de lenguas.” Jesucristo era un maestro, y nosotros tenemos que haber crecido espiritualmente hasta llegar a ser maestros y no permanecer en la condición de niños por años y años como está sucediendo en la actual estructura espiritual de la iglesia moderna, la mayoría de la gente aun sigue asistiendo a los templos a escuchar solamente y eso significa ser aun niños, mientras estemos sentados estaremos tomando el biberón, es necesario que nos levantemos y comencemos a enseñar nosotros como maestros. Pablo fue constituido no solo apóstol sino también predicador y maestro como lo dice en 1 Timoteo 2:7 “Para esto yo fui constituido predicador y apóstol (digo verdad en Cristo, no miento), y maestro de los gentiles en fe y verdad.” 2 Timoteo 1:11 “del cual yo fui constituido predicador, apóstol y maestro de los gentiles.” En la actual iglesia, donde la mayoría de los asistentes aun permanecen sentados, el apóstol les dirige este duro mensaje. Hebreos 5:12 “Porque debiendo ser ya maestros, después de tanto tiempo, tenéis necesidad de que se os vuelva a enseñar cuáles son los primeros rudimentos de las palabras de Dios; y habéis llegado a ser tales que tenéis necesidad de leche, y no de alimento sólido.”
Ya hemos visto en mensajes anteriores cuando hablábamos de sembrar la palabra de Dios que la semilla comenzó a brotar y le fue necesario regarla y cuidarla por algún tiempo hasta que creciera y fuera un árbol, como lo dijo en Mateo 13:31-32 “Otra parábola les refirió, diciendo: El reino de los cielos es semejante al grano de mostaza, que un hombre tomó y sembró en su campo; el cual a la verdad es la más pequeña de todas las semillas; pero cuando ha crecido, es la mayor de las hortalizas, y se hace árbol, de tal manera que vienen las aves del cielo y hacen nidos en sus ramas.” By eso es de lo que estamos hablando espiritualmente, comenzando siendo semillas, vamos creciendo hasta convertirnos en un árbol, porque el fin nuestro es darle frutos a Dios, lo dijimos en Juan 15 Jesús, la vid verdadera (v 1 y 2) “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.” (vv 4-6) “Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.”
Teniendo como base estas palabras dadas en Juan 15, vemos que no podemos permanecer en la iglesia sin dar frutos a Dios y esto significa ser maestro porque la palabra debe ser enseñada y el pueblo debe ingerir ese alimento y si no lo damos, nada estamos haciendo en la iglesia. El alimento en la iglesia lo damos todos a la vez para edificación o crecimiento colectivo, veamos esto en 1 Corintios 11:18 “Pues en primer lugar, cuando os reunís como iglesia, oigo que hay entre vosotros divisiones; y en parte lo creo.” Efesios 5:18-20 “No os embriaguéis con vino, en lo cual hay disolución; antes bien sed llenos del Espíritu, hablando entre vosotros con salmos, con himnos y cánticos espirituales, cantando y alabando al Señor en vuestros corazones; dando siempre gracias por todo al Dios y Padre, en el nombre de nuestro Señor Jesucristo.” 1 Corintios 14:26 “¿Qué hay, pues, hermanos? Cuando os reunís, cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación. Hágase todo para edificación.” Si hay alguien que asiste como iglesia pero no participa es niño recibiendo el biberón, la iglesia del Señor está diseñada para enseñar, para crecer y para unidad en la fe. Hagamos como lo hacían los primeros cristianos que nos narra en Hechos 2:44-47 “Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” Esa repartición del pan es lo que arriba vimos como “cada uno de vosotros tiene salmo, tiene doctrina, tiene lengua, tiene revelación, tiene interpretación.” Todos se dan de comer pan espiritual entre si y todos crecen espiritualmente. Eso es el edificio de Dios que menciona Pablo cuando dijo: 1 Corintios 3:9 “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois labranza de Dios, edificio de Dios.”
Nuestro crecimiento espiritual debe ser en base a la Palabra de Dios limpia sin levaduras, sin mandamientos de hombres, y comiendo la palabra mañana tarde y noche de todos los días de la vida, porque el espíritu al igual que el cuerpo requiere alimento para subsistir.
Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Noviembre 2007.
Adorando postrado
Adorando postrado La palabra postrar viene del latín “prostrāre” que significa: Rendir, humillar o derribar algo. Enflaquecer, debilitar, quitar el vigor y fuerzas a alguien.. Arrodillarse o ponerse a los pies de alguien, humillándose o en señal de respeto, veneración o ruego. Los religiosos, adoran a sus dioses inclinándose delante de ellos o bien arrodillándose o hasta colocando su rostro en el suelo. Este tipo de adoración fue solicitado por Satanás a Jesús y ofreciéndole todas las riquezas de éste mundo como una recompensa si lo adorare postrado Lucas 4: 5-7 “Y le llevó el diablo a un alto monte, y le mostró en un momento todos los reinos de la tierra. Y le dijo el diablo: A ti te daré toda esta potestad, y la gloria de ellos; porque a mí me ha sido entregada, y a quien quiero la doy. Si tú postrado me adorares, todos serán tuyos.” la respuesta del Señor fue: “Vete de mí, Satanás, porque escrito está: Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” El mundo en general trata de agradar a sus dioses postrándose en adoración. En el cristianismo, no se utiliza este tipo de adoración por cuanto nuestra relación con el Dios viviente es de corazón y no exterior, Jesús dejó esta declaración en Juan 4:23 “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.” Si usted está adorando a Dios, ¿Cómo lo hace? Postrándose en tierra o adorándole en espíritu y en verdad? El espíritu es sinónimo de cielo y en estos pasajes podemos ver los dos extremos: el cielo y la tierra. Satanás busca que le adoremos postrados pero Dios busca adoradores en espíritu. Yo no quiero que usted cambie su manera de adorar a Dios, usted puede usar las posiciones que desee para adorarle pero si quiero que usted establezca una diferencia, adorar en espíritu o adorar postrado en tierra. Tenemos delante de nosotros una escalera vertical, arriba en los cielos está Jesucristo y abajo en la tierra está Satanás. ¿Dónde pone usted su mirada? ¿La pone en el cielo o la pone en la tierra? Recordamos entonces aquel pasaje cuando Jesús y Pedro conversaban acerca de la inminente muerte del Señor, Pedro decía a Jesús que ojalá no sucediera su muerte y la respuesta del Señor fue: Mateo 16:23 “!!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” De lo que podemos aprender que si nuestra mirada está puesta en el cielo todo andará bien con nosotros pero si la ponemos en las cosas terrenales tendremos problemas con Dios. Lo satánico es ver para abajo y lo divino es mirar para arriba. Hubo un momento en aquellos tiempos que Jesús investigaba la opinión de la gente alrededor del concepto que ellos tenían del Hijo del Hombre. Veamos este pasaje en Mateo 16:13-17 “Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.”Notemos los dos extremos, los discípulos estando con su mirada en los hombres le respondieron: ”Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas”, pero el apóstol Pedro habiendo puesto su mirada al cielo le contestó: “Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente” ¡Aleluya!, Pedro, a ti te digo: “no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” Nuestro pensamiento en todo momento viaja a donde quiere y buscará el tesoro que tenemos, si es tesoro en la tierra buscará lo terrenal pero si es celestial buscará lo divino. Usted puede ver las cosas desde puntos de vista diferentes, las puede ver desde el ángulo material o físico o las puede ver desde lo alto, lo espiritual, lo invisible. Esto es tener fe. La Biblia nos enseña que Jesús hablaba en términos de que deberíamos ver las cosas que no se ven como si se vieran. La adoración a Dios no debe ser de labios porque Dios conoce eso y no podemos engañarlo. Dios es espíritu y la adoración debe ser en espíritu, nuestra mirada debe estar puesta en las cosas de Dios y nuestros ojos puestos en Jesús. Las intenciones de nuestro corazón determinan la verdad de nuestra vida, no podemos decir que adoramos a Dios si nuestro corazón está apuesto en las riquezas. Mateo 6:24 “Ninguno puede servir a dos señores; porque o aborrecerá al uno y amará al otro, o estimará al uno y menospreciará al otro. No podéis servir a Dios y a las riquezas.” Nuestra mirada puede estar en lo terrenal o en lo celestial, todo depende del instante en que nos encontremos y nuestra posición delante de Dios. Usualmente un pecador no tiene su mirada en las cosas de Dios porque sus pensamientos son malos. Hay un pasaje en la Palabra de Dios que nos dice esto en Mateo 15:19 “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” Y también depende del concepto que tengamos de las cosas, si son puras o impuras como lo dice en Tito 1:15 “Todas las cosas son puras para los puros, mas para los corrompidos e incrédulos nada les es puro; pues hasta su mente y su conciencia están corrompidas.” Nuestra adoración a Dios debe ser en espíritu y en verdad, no en la boca, no en el cuerpo, no en las manos, sino con todo el corazón. En forma general el pueblo trata de darle honra a Dios con sus labios pero a Dios nadie lo puede engañar, Dios conoce nuestros más íntimos pensamientos y por eso la Palabra de Dios dice en Mateo 15:8 “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” Esto es muy típico en las religiones, la gente se ha adornado de un sinnúmero de reglas o disposiciones en los templos que según ellos tienen como objetivo adorar a Dios, pero caen en ese dicho del Señor que dice: ““Este pueblo de labios me honra;” Un día fui invitado a un templo religioso y al momento del partimiento del pan, uno de los servidores en el templo se acercó a mi para ofrecerme el pan, yo acostumbrado a ello, coloqué mis dos manos juntas y las extendí hacia el oferente, pero él se resistió a entregarme el pan porque mis manos no estaban una sobre la otra en forma de cruz, me increpó preguntándome si yo no sabía como colocar mis manos, mi reacción fue retirarlas y negarme a tomar el pan como el lo pedía, porque vino a mi mente la cita bíblica que nos habla de ello y me di cuenta que estaba en una reunión de mandamientos de hombres, de esos que en vano tratan de honrar a Dios, la cita en mención aparece en el libro de Hechos 2: 44-47 “Todos los que habían creído estaban juntos, y tenían en común todas las cosas; y vendían sus propiedades y sus bienes, y lo repartían a todos según la necesidad de cada uno. Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo. Y el Señor añadía cada día a la iglesia los que habían de ser salvos.” Mi respuesta al servidor fue: “Dios te bendiga” y el continuó repartiendo el pan sin habérmelo entregado a mi. Muchas personas que sirven en los templos y específicamente en la repartición del pan ignoran que este culto, proviene de la salida de Egipto en lo que se conoce como comer la pascua y los panes sin levadura, ceremonia que los israelitas celebraban año con año por instrucciones dadas por Dios a Moisés la que podemos ver en Éxodo 12:15-18 “Siete días comeréis panes sin levadura; y así el primer día haréis que no haya levadura en vuestras casas; porque cualquiera que comiere leudado desde el primer día hasta el séptimo, será cortado de Israel. El primer día habrá santa convocación, y asimismo en el séptimo día tendréis una santa convocación; ninguna obra se hará en ellos, excepto solamente que preparéis lo que cada cual haya de comer. Y guardaréis la fiesta de los panes sin levadura, porque en este mismo día saqué vuestras huestes de la tierra de Egipto; por tanto, guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua. En el mes primero comeréis los panes sin levadura, desde el día catorce del mes por la tarde hasta el veintiuno del mes por la tarde.” Esta ceremonia se vino repitiendo desde la salida de Egipto hasta aquel día en el aposento alto cuando Jesús comió la última cena con sus discípulos, pues todo ello no era otra cosa que un adelanto al sacrificio del Señor, a quien Juan identificó como el Cordero de Dios, cuando dijo: Juan 1:29 “El siguiente día vio Juan a Jesús que venía a él, y dijo: He aquí el Cordero de Dios, que quita el pecado del mundo.” Jesús era aquel cordero que comían en el desierto y que Jesús lo conmemoró en su última cena, se llama última no por ser la última cena de Jesús sino porque es la última pascua que se come. Lucas 22:1 “Estaba cerca la fiesta de los panes sin levadura, que se llama la pascua.” (v 7) “Llegó el día de los panes sin levadura, en el cual era necesario sacrificar el cordero de la pascua “ (v 15) “Y les dijo: !!Cuánto he deseado comer con vosotros esta pascua antes que padezca!” 1 Corintios 5:7
“Limpiaos, pues, de la vieja levadura, para que seáis nueva masa, sin levadura como sois; porque nuestra pascua, que es Cristo, ya fue sacrificada por nosotros.” La celebración del partimiento del pan ha continuado sucediendo por los siglos en recuerdo de Jesús quien lo dejó para recordar sus palabras que dijo: “guardaréis este mandamiento en vuestras generaciones por costumbre perpetua.”, los primeros cristianos lo hacían en la forma correcta, que dice : “Y perseverando unánimes cada día en el templo, y partiendo el pan en las casas, comían juntos con alegría y sencillez de corazón, alabando a Dios, y teniendo favor con todo el pueblo.” Hacerlo en otra forma es caer en aquello de “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí. Pues en vano me honran, Enseñando como doctrinas, mandamientos de hombres.” Nosotros los cristianos, no debemos ser “hipócritas” como los fariseos, nuestro cristianismo no es solo bajo techo en los templos sino las 24 horas del día, todos los días y todos los años de nuestra vida, Dos cosas ha dicho Dios: Hechos 17:24 “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,” y 2 Corintios 6:16 “¿Y qué acuerdo hay entre el templo de Dios y los ídolos? Porque vosotros sois el templo del Dios viviente, como Dios dijo: Habitaré y andaré entre ellos, Y seré su Dios, Y ellos serán mi pueblo.” Y de acuerdo a ello, Dios no está dentro de los templos donde los incrédulos lo buscan sino está adentro de nosotros. 1 Corintios 6:19 “¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” ¿Por qué buscar a Dios donde no está? Y porque no buscarlo donde está? Eso se llama “estar ciegos” y por eso la Palabra les dice: Habacuc 1:13 “Muy limpio eres de ojos para ver el mal, ni puedes ver el agravio; ¿por qué ves a los menospreciadores, y callas cuando destruye el impío al más justo que él,” Ezequiel 12:2 “Hijo de hombre, tú habitas en medio de casa rebelde, los cuales tienen ojos para ver y no ven, tienen oídos para oír y no oyen, porque son casa rebelde.”Juan 4:23 “Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren.”Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Noviembre 2007.
Plantando en el reino
Plantando en el reino
Mateo 13:38 “El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.”
Los hombres de Dios, los que predican el evangelio de la salvación son los que siembran las semillas que son los hijos de Dios, mientras que a su lado, también se siembra otro tipo de semillas que no son las de Dios porque la buena semilla es la Palabra de Dios, lo que también son sus hijos pero se conocen como la cizaña y proviene del enemigo de Dios, Satanás. Tenemos un pasaje que nos habla acerca de esto y lo vemos en Mateo 13:24-26 “Les refirió otra parábola, diciendo: El reino de los cielos es semejante a un hombre que sembró buena semilla en su campo; pero mientras dormían los hombres, vino su enemigo y sembró cizaña entre el trigo, y se fue. Y cuando salió la hierba y dio fruto, entonces apareció también la cizaña.” (vv 37-42) El que siembra la buena semilla es el Hijo del Hombre. El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo. El enemigo que la sembró es el diablo; la siega es el fin del siglo; y los segadores son los ángeles. De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo. Enviará el Hijo del Hombre a sus ángeles, y recogerán de su reino a todos los que sirven de tropiezo, y a los que hacen iniquidad, y los echarán en el horno de fuego; allí será el lloro y el crujir de dientes.”
Lo vamos a exponer más claramente para un mejor entendimiento: Jesús está diciendo primeramente que “El campo es el mundo; la buena semilla son los hijos del reino, y la cizaña son los hijos del malo.” Aquí tenemos que decir que la buena semilla es el producto de un buen fruto, de manera que tanto la semilla como el fruto son lo mismo y esto es lo que Jesús dijo allá en Juan 15:5 cuando nos habló de:”Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.” Nosotros somos sus pámpanos, mientras que Jesús es la Vid, como ramas (pámpanos) debemos darle frutos, estos frutos deben tener semilla, porque ya antes lo había dicho así: Génesis 1:11-12 “Después dijo Dios: Produzca la tierra hierba verde, hierba que dé semilla; árbol de fruto que dé fruto según su género, que su semilla esté en él, sobre la tierra. Y fue así. Produjo, pues, la tierra hierba verde, hierba que da semilla según su naturaleza, y árbol que da fruto, cuya semilla está en él, según su género. Y vio Dios que era bueno.”
Bien, cuando estamos predicando el evangelio con las puras palabras de Dios (sin cizaña), entonces estamos sembrando la buena semilla, si por alguna razón nuestra prédica se mezcla con palabras humanas, esto es considerado como cizaña y el resultado será una mezcla de lo divino con lo terreno y no Cristo que es el motivo de la predica. La predicación del evangelio tiene por objeto producir hijos del reino de Dios que hayan nacido de nuevo en el espíritu. Si hay cizaña como semilla mala, los hijos serán hijos del malo “De manera que como se arranca la cizaña, y se quema en el fuego, así será en el fin de este siglo.” Noten ustedes la gran similitud que hay entre quemar la cizaña y quemar las ramas que no dan fruto, o sea que es lo mismo, ambos son quemados.
Pablo habla de este tipo de fuego cuando dice en 1 Corintios 3:12-14 “Y si sobre este fundamento (Cristo) alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca,
la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa.” Estamos hablando de lo mismo, el asunto es que tenemos que producirle hijos a Dios por medio de nuestra predica, si estamos usando palabras de los apóstoles, o de los profetas o de los hombres ilustres de Dios o de cualquier otro ser humano, eso significa estar sobreedificando con oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca. El fuego lo probará, claro está que el oro que es Cristo no se quemará y pasará la prueba.
Me preocupa altamente que la gente aun dentro del cristianismo no le esté dando toda la importancia a Dios y más bien estén viviendo una vida ligera motivada por las cosas del mundo y solo asisten a las reuniones en la iglesia por un par de h oras a la semana, es preocupante en el sentido que aun estamos a tiempo de mantener nuestra salvación y no ponerla en precario porque la salvación es por el conocimiento de Cristo como lo dice la Palabra de Dios en 1 Juan 5:13 “[ El conocimiento de la vida eterna ] Estas cosas os he escrito a vosotros que creéis en el nombre del Hijo de Dios, para que sepáis que tenéis vida eterna, y para que creáis en el nombre del Hijo de Dios.” Juan 3:36 “El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él.” Juan 5:24 “De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” Juan 6:47 “De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.”
Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Diciembre 2007.
El Edificio de Dios
El edificio de Dios
1 Corintios 3:9 “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois edificio de Dios.”
2 Corintios 5:1 “Porque sabemos que si nuestra morada terrestre, este tabernáculo, se deshiciere, tenemos de Dios un edificio, una casa no hecha de manos, eterna, en los cielos.” 1 Corintios 3:16 “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”
Hechos 17:24 “El Dios que hizo el mundo y todas las cosas que en él hay, siendo Señor del cielo y de la tierra, no habita en templos hechos por manos humanas,”
El pueblo hebreo se dispuso hacer un edificio que llegara hasta el cielo sin haber consultado a Dios acerca de ello, el pueblo estaba humanamente preparado como un solo cuerpo pues tenían el mismo hablar y el mismo sentir, pero Cristo estaba ausente, Génesis 11:1 “Era entonces toda la tierra de una lengua y unas mismas palabras.” .ellos tomaron su propia decisión, (v 3) “Y dijeron los unos á los otros: Vaya, hagamos ladrillo y cozámoslo con fuego. Y les fue el ladrillo en lugar de piedra, y el betún en lugar de mezcla.” Desconociendo el plan de Dios al respecto pues el edificio de Dios no está siendo hecho de ladrillos del polvo de la tierra (hombres carnales) sino de piedras preciosas, hijos de Dios, los cuales somos nosotros los convertidos a Cristo. 1 Corintios 3:11-13 “Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará.” Pues ellos, los hebreos o judíos se pusieron de acuerdo y (v 4) “Y dijeron: Vamos, edifiquémonos una ciudad y una torre, cuya cúspide llegue al cielo;” la cual fue obstaculizada por Dios. Génesis 11:5-9 “Y descendió Jehová para ver la ciudad y la torre que edificaban los hijos de los hombres. Y dijo Jehová: He aquí el pueblo es uno, y todos éstos tienen un lenguaje: y han comenzado á obrar, y nada les retraerá ahora de lo que han pensando hacer. Ahora pues, descendamos, y confundamos allí sus lenguas, para que ninguno entienda el habla de su compañero. Así los esparció Jehová desde allí sobre la faz de toda la tierra, y dejaron de edificar la ciudad. Por esto fue llamado el nombre de ella Babel, porque allí confundió Jehová el lenguaje de toda la tierra, y desde allí los esparció sobre la faz de toda la tierra.”Podemos apreciar aquí un mensaje de Dios en el cual claramente nos advierte que separados de él nada podemos hacer como lo dijo Jesús en Juan 15:5 “porque separados de mí nada podéis hacer.”
Realmente en la mente de Dios y desde los comienzos de la creación existe ese plan el cual está en ejecución, de edificar una ciudad, no una torre como los hebreos sino un edificio que se conoce como Tabernáculo celestial, mismo que se le mostró a Moisés cuando subió al Monte Sinaí, Éxodo 25:8-10 “Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos. Conforme a todo lo que yo te muestre, el diseño del tabernáculo, y el diseño de todos sus utensilios, así lo haréis.” Éxodo 26:30 “Y alzarás el tabernáculo conforme al modelo que te fue mostrado en el monte.” Esto difiere mucho del plan de los judíos de levantar una torre en Babel con ladrillos de barro.
El tabernáculo hecho por Moisés obedecía a las instrucciones y al modelo mostrado por Dios en el cielo, mismo que más tarde se convirtió por mandato de Dios en el Templo de Jerusalén, del cual Jesús habló diciendo: Mateo 12:6 “Pues os digo que uno mayor que el templo está aquí.” Juan 2:19-21 “Respondió Jesús y les dijo: Destruid este templo, y en tres días lo levantaré. Dijeron luego los judíos: En cuarenta y seis años fue edificado este templo, ¿y tú en tres días lo levantarás? Mas él hablaba del templo de su cuerpo.”
A este punto quería llevarles, el edificio de Dios del cual habla Pablo cuando dice: 1 Corintios 3:9 “Porque nosotros somos colaboradores de Dios, y vosotros sois edificio de Dios.” Ese edificio es el templo de Juan 2:21 “Mas él hablaba del templo de su cuerpo.”Mismo que leemos en 1 Corintios 3:16 “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” Ese tabernáculo en el desierto y ese templo de Jerusalén no eran otra cosa que el cuerpo de Cristo, y para ponerlo más claro, noten como en el momento de su muerte, en la cruz, el velo del templo se rasgó en dos. Mateo 27:50-52 “Mas Jesús, habiendo otra vez clamado a gran voz, entregó el espíritu. Y he aquí, el velo del templo se rasgó en dos, de arriba abajo; y la tierra tembló, y las rocas se partieron; y se abrieron los sepulcros, y muchos cuerpos de santos que habían dormido, se levantaron;“ Efesios 2:20-22 “edificados sobre el fundamento de los apóstoles y profetas, siendo la principal piedra del ángulo Jesucristo mismo, en quien todo el edificio, bien coordinado, va creciendo para ser un templo santo en el Señor; en quien vosotros también sois juntamente edificados para morada de Dios en el Espíritu.” y lo confirma la siguiente escritura en Hebreos 9: 23-28 “Fue, pues, necesario que las figuras de las cosas celestiales fuesen purificadas así; pero las cosas celestiales mismas, con mejores sacrificios que estos. Porque no entró Cristo en el santuario hecho de mano, figura del verdadero, sino en el cielo mismo para presentarse ahora por nosotros ante Dios; y no para ofrecerse muchas veces, como entra el sumo sacerdote en el Lugar Santísimo cada año con sangre ajena. De otra manera le hubiera sido necesario padecer muchas veces desde el principio del mundo; pero ahora, en la consumación de los siglos, se presentó una vez para siempre por el sacrificio de sí mismo para quitar de en medio el pecado. Y de la manera que está establecido para los hombres que mueran una sola vez, y después de esto el juicio, así también Cristo fue ofrecido una sola vez para llevar los pecados de muchos; y aparecerá por segunda vez, sin relación con el pecado, para salvar a los que le esperan.”
Este edificio conocido en el desierto como Tabernáculo y en la Tierra prometida como Templo de Jerusalén o Templo de Salomón, no es sino una figura del verdadero templo que se llama la Jerusalén celestial o también como la nueva Jerusalén, como está escrito en Isaías 65:17 “Porque he aquí que yo crearé nuevos cielos y nueva tierra; y de lo primero no habrá memoria, ni más vendrá al pensamiento.” 2 Pedro 3:13 “Pero nosotros esperamos, según sus promesas, cielos nuevos y tierra nueva, en los cuales mora la justicia.” Apocalipsis 3:12 “Al que venciere, yo lo haré columna en el templo de mi Dios, y nunca más saldrá de allí; y escribiré sobre él el nombre de mi Dios, y el nombre de la ciudad de mi Dios, la nueva Jerusalén, la cual desciende del cielo, de mi Dios, y mi nombre nuevo.” Apocalipsis 21:2 “Y yo Juan vi la santa ciudad, la nueva Jerusalén, descender del cielo, de Dios, dispuesta como una esposa ataviada para su marido.” Apocalipsis 21:9 “Vino entonces a mí uno de los siete ángeles que tenían las siete copas llenas de las siete plagas postreras, y habló conmigo, diciendo: Ven acá, yo te mostraré la desposada, la esposa del Cordero.”
Por eso Pablo dice: 1 Corintios 3:16 “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” Nosotros somos ese Templo conocido también como la esposa de Cristo, la Iglesia, Efesios 5:21-33 “Someteos unos a otros en el temor de Dios. Las casadas estén sujetas a sus propios maridos, como al Señor; porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador. Así que, como la iglesia está sujeta a Cristo, así también las casadas lo estén a sus maridos en todo. Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra, a fin de presentársela a sí mismo, una iglesia gloriosa, que no tuviese mancha ni arruga ni cosa semejante, sino que fuese santa y sin mancha. Así también los maridos deben amar a sus mujeres como a sus mismos cuerpos. El que ama a su mujer, a sí mismo se ama. Porque nadie aborreció jamás a su propia carne, sino que la sustenta y la cuida, como también Cristo a la iglesia, porque somos miembros de su cuerpo, de su carne y de sus huesos. Por esto dejará el hombre a su padre y a su madre, y se unirá a su mujer, y los dos serán una sola carne. Grande es este misterio; mas yo digo esto respecto de Cristo y de la iglesia. Por lo demás, cada uno de vosotros ame también a su mujer como a sí mismo; y la mujer respete a su marido.”
Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Diciembre 2007.
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