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Dios es fuego consumidor

Dios es fuego consumidor Hebreos 12:28-29 “Así que, recibiendo nosotros un reino inconmovible, tengamos gratitud, y mediante ella sirvamos a Dios agradándole con temor y reverencia; porque nuestro Dios es fuego consumidor.” Deuteronomio 4:23-24 “Guardaos, no os olvidéis del pacto de Jehová vuestro Dios, que él estableció con vosotros, y no os hagáis escultura o imagen de ninguna cosa que Jehová tu Dios te ha prohibido. Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso.”

¿Se ha puesto usted a meditar sobre este verso que dice que Dios es fuego consumidor? ¿Ha leído antes algún artículo relacionado con este tema? La verdad es que muy poco o nada se ha escrito acerca de ello, porque no es fácil ver a nuestro amoroso Dios como un fuego que consume.

Este titulo de Dios como fuego consumidor proviene del Monte Sinaí cuando Jehová se presentó al pueblo hebreo para darles las tablas de la Ley que recibió Moisés. La presencia de Dios en el Monte fue algo super maravilloso pues su poder de destrucción se hizo manifiesto a la vez que el mismo advirtió que nadie se acercara a él porque de verdad moriría. Para los judíos, esto es altamente conocido a cambio de las naciones gentiles que solo han experimentado el perdón y el amor. Para comenzar Dios se manifestó delante de Moisés como una llama en una zarza ardiente en el Monte Sinaí, veamos este pasaje en Éxodo 3:1-3 “Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios. Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía.  Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema.” En la Biblia, el monte Sinaí es también llamado Monte Horeb y el Monte de Dios. Monte Sinaí es el nombre de la montaña donde, según la Biblia, Dios entregó los Diez Mandamientos a Moisés. Desde el tiempo de Santa Helena ha sido identificado con Jabal Musa (o Gebel Musa), una montaña de 2.285 metros de altura al sur de la Península del Sinaí. El nombre árabe significa Monte Moisés.

Cuando Moisés bajo el mandato de Dios sacó a los hebreos de Egipto y estos se mantuvieron en el desierto por cuarenta años rumbo a Canaán, Dios les acompaño de día y de noche como lo dice en Éxodo 13:21Y Jehová iba delante de ellos de día en una columna de nube para guiarlos por el camino, y de noche en una columna de fuego para alumbrarles, a fin de que anduviesen de día y de noche. Nunca se apartó de delante del pueblo la columna de nube de día, ni de noche la columna de fuego.” Éxodo 14:23-25  “Y siguiéndolos los egipcios, entraron tras ellos hasta la mitad del mar, toda la caballería de Faraón, sus carros y su gente de a caballo.  Aconteció a la vigilia de la mañana, que Jehová miró el campamento de los egipcios desde la columna de fuego y nube, y trastornó el campamento de los egipcios,  y quitó las ruedas de sus carros, y los trastornó gravemente. Entonces los egipcios dijeron: Huyamos de delante de Israel, porque Jehová pelea por ellos contra los egipcios.” (vv 19-20) “Y el ángel de Dios que iba delante del campamento de Israel, se apartó e iba en pos de ellos; y asimismo la columna de nube que iba delante de ellos se apartó y se puso a sus espaldas,  e iba entre el campamento de los egipcios y el campamento de Israel; y era nube y tinieblas para aquéllos, y alumbraba a Israel de noche, y en toda aquella noche nunca se acercaron los unos a los otros.” Exodo 19: 9-12 “Entonces Jehová dijo a Moisés: He aquí, yo vengo a ti en una nube espesa, para que el pueblo oiga mientras yo hablo contigo, y también para que te crean para siempre.  Y Moisés refirió las palabras del pueblo a Jehová.  Y Jehová dijo a Moisés: Ve al pueblo, y santifícalos hoy y mañana; y laven sus vestidos, y estén preparados para el día tercero, porque al tercer día Jehová descenderá a ojos de todo el pueblo sobre el monte de Sinaí.  Y señalarás término al pueblo en derredor, diciendo: Guardaos, no subáis al monte, ni toquéis sus límites; cualquiera que tocare el monte, de seguro morirá.” (vv 16-21 “Aconteció que al tercer día, cuando vino la mañana, vinieron truenos y relámpagos, y espesa nube sobre el monte, y sonido de bocina muy fuerte; y se estremeció todo el pueblo que estaba en el campamento. Y Moisés sacó del campamento al pueblo para recibir a Dios; y se detuvieron al pie del monte.  Todo el monte Sinaí humeaba, porque Jehová había descendido sobre él en fuego; y el humo subía como el humo de un horno, y todo el monte se estremecía en gran manera. El sonido de la bocina iba aumentando en extremo; Moisés hablaba, y Dios le respondía con voz tronante.  Y descendió Jehová sobre el monte Sinaí, sobre la cumbre del monte; y llamó Jehová a Moisés a la cumbre del monte, y Moisés subió.  Y Jehová dijo a Moisés: Desciende, ordena al pueblo que no traspase los límites para ver a Jehová, porque caerá multitud de ellos.” Exodo 20:18 “Todo el pueblo observaba el estruendo y los relámpagos, y el sonido de la bocina, y el monte que humeaba; y viéndolo el pueblo, temblaron, y se pusieron de lejos.” Exodo 24: 17 “Y la apariencia de la gloria de Jehová era como un fuego abrasador en la cumbre del monte, a los ojos de los hijos de Israel.”

 Posteriormente aparece Jesús el Hijo de Dios en la tierra y también su personalidad es como fuego. Mateo 17:1-3 “Seis días después, Jesús tomó a Pedro, a Jacobo y a Juan su hermano, y los llevó aparte a un monte alto;  y se transfiguró delante de ellos, y resplandeció su rostro como el sol, y sus vestidos se hicieron blancos como la luz.  Y he aquí les aparecieron Moisés y Elías, hablando con él.” Una vez muerto y resucitado Jesús y después de haber subido al cielo, se le apareció a Saulo de Tarso como una luz muy fuerte, veamos el pasaje en  Hechos 9: 3-6 “Mas yendo por el camino, aconteció que al llegar cerca de Damasco, repentinamente le rodeó un resplandor de luz del cielo;  y cayendo en tierra, oyó una voz que le decía: Saulo, Saulo, ¿por qué me persigues?  El dijo: ¿Quién eres, Señor? Y le dijo: Yo soy Jesús, a quien tú persigues; dura cosa te es dar coces contra el aguijón.  El, temblando y temeroso, dijo: Señor, ¿qué quieres que yo haga? Y el Señor le dijo: Levántate y entra en la ciudad, y se te dirá lo que debes hacer.”

Cuando Juan Bautista comenzó su ministerio de bautismo en agua les dijo: Mateo 3:11Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.” Mateo 3:10Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.” Jesús también se refirió a ese fuego consumidor cuando dijo en Juan 15:6 “El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.”

El fuego de Dios se llama el Espíritu Santo, ese es el bautismo que habló Juan cuando dijo que Jesús bautizaría en Espíritu Santo y fuego. Y ese es el fuego que apareció a los discípulos aquel día que recordamos como Pentecostés el cual podemos leer en Hechos 2:2-4  “Y de repente vino del cielo un estruendo como de un viento recio que soplaba, el cual llenó toda la casa donde estaban sentados;  y se les aparecieron lenguas repartidas, como de fuego, asentándose sobre cada uno de ellos.  Y fueron todos llenos del Espíritu Santo, y comenzaron a hablar en otras lenguas, según el Espíritu les daba que hablasen.” La diferencia entre el fuego de Dios y el fuego del infierno es que éste no quema como la zarza ardiente que no se quemaba, como las lenguas de fuego que se posaron sobre ellos, sino que es un fuego que santifica, que purifica de malos espíritus y de pecado.

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Octubre 2007.

     

 

 

 

   

 

  

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octubre 7, 2007 - Posted by | Estudios | , ,

2 comentarios »

  1. oye de verdad que es muy bueno tu estudio, Dios te bendiga por ello.

    Comentario por jonathan bautista | mayo 12, 2009 | Responder

  2. Dios es un fuego
    Deuteronomio 4:24 “Porque Jehová tu Dios es fuego consumidor, Dios celoso.” Deuteronomio 9:3 “Entiende, pues, hoy, que es Jehová tu Dios el que pasa delante de ti como fuego consumidor, que los destruirá y humillará delante de ti; y tú los echarás, y los destruirás en seguida, como Jehová te ha dicho.”
    Cuando leía a Moisés, vi por primera vez eso tan extraño que decía que una llama ardiente le hablaba desde una zarza y esta no ardía, Éxodo 3:1-6 “Apacentando Moisés las ovejas de Jetro su suegro, sacerdote de Madián, llevó las ovejas a través del desierto, y llegó hasta Horeb, monte de Dios.Y se le apareció el Angel de Jehová en una llama de fuego en medio de una zarza; y él miró, y vio que la zarza ardía en fuego, y la zarza no se consumía. Entonces Moisés dijo: Iré yo ahora y veré esta grande visión, por qué causa la zarza no se quema. Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: !!Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí. Y dijo: No te acerques; quita tu calzado de tus pies, porque el lugar en que tú estás, tierra santa es. Y dijo: Yo soy el Dios de tu padre, Dios de Abraham, Dios de Isaac, y Dios de Jacob. Entonces Moisés cubrió su rostro, porque tuvo miedo de mirar a Dios.”
    Más adelante, leyendo a Daniel comprobé que ese fuego era Dios Daniel 7:9 “Estuve mirando hasta que fueron puestos tronos, y se sentó un Anciano de días, cuyo vestido era blanco como la nieve, y el pelo de su cabeza como lana limpia; su trono llama de fuego, y las ruedas del mismo, fuego ardiente.” Mismo que en el Nuevo Testamento vemos en Hebreos 12:29 “porque nuestro Dios es fuego consumidor.”
    Que Dios sea un fuego consumidor no es nada nuevo en las escrituras, ya comenzamos a verlo desde Éxodo que es el segundo libro y lo continuamos viendo en el Nuevo Testamento, pero el tema si es nuevo dentro del conocimiento del cristianismo y específicamente desde aquellas religiones donde se conoce a Dios como un Dios de amor únicamente, pero no es así, Dios también es un fuego que consume, esto es, que mata.
    Leyendo el Nuevo Testamento y recién comenzando el primer libro, leemos esto: Mateo 3:10 “Y ya también el hacha está puesta a la raíz de los árboles; por tanto, todo árbol que no da buen fruto es cortado y echado en el fuego.” Mismo principio expuesto por Jesús cuando se refirió al árbol diciendo: Juan 15:1-6 “Yo soy la vid verdadera, y mi Padre es el labrador. Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto. Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado. Permaneced en mí, y yo en vosotros. Como el pámpano no puede llevar fruto por sí mismo, si no permanece en la vid, así tampoco vosotros, si no permanecéis en mí. Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer. El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.”
    Este es el mismo principio que vemos en la higuera que no daba frutos, veamos en Mateo 21:19 “Y viendo una higuera cerca del camino, vino a ella, y no halló nada en ella, sino hojas solamente; y le dijo: Nunca jamás nazca de ti fruto. Y luego se secó la higuera.” El asunto es que Dios sabe perfectamente quien está en Cristo y quien no lo está. Esto lo podemos ver en este otro pasaje que dice en Mateo 22:10-13 “Y saliendo los siervos por los caminos, juntaron a todos los que hallaron, juntamente malos y buenos; y las bodas fueron llenas de convidados. Y entró el rey para ver a los convidados, y vio allí a un hombre que no estaba vestido de boda. Y le dijo: Amigo, ¿cómo entraste aquí, sin estar vestido de boda? Mas él enmudeció. Entonces el rey dijo a los que servían: Atadle de pies y manos, y echadle en las tinieblas de afuera; allí será el lloro y el crujir de dientes.”
    Cuando Jesús dice que somos sus pámpanos que debemos dar fruto, está diciendo que dependemos de él para buenas obras porque tenemos el Espíritu de Jesucristo el hijo de Dios, nosotros no somos extraños a Dios, pues si tenemos el Espíritu de Jesús Dios nos reconoce como hijos, pero si no lo tenemos, Dios no nos reconocerá como hijos sino como bastardos, o sea hijos de otro, la palabra bastardo significa Que degenera de su origen o naturaleza. En la biblia vemos esta palabra en Hebreos 12:8 “Pero si se os deja sin disciplina, de la cual todos han sido participantes, entonces sois bastardos, y no hijos.”
    Veamos cómo es que Dios es un Espíritu de fuego, porque Dios es Espíritu, de eso no hay la menor duda, y esto lo vemos en Juan 4:22-24 “Vosotros adoráis lo que no sabéis; nosotros adoramos lo que sabemos; porque la salvación viene de los judíos. Mas la hora viene, y ahora es, cuando los verdaderos adoradores adorarán al Padre en espíritu y en verdad; porque también el Padre tales adoradores busca que le adoren. Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” Y como Espíritu, no se puede ver, eso lo vemos en 1 Juan 4:12 “Nadie ha visto jamás a Dios.” Y creo que esto otro tiene mucho que ver también para reforzar eso que los espíritus son invisibles, Juan 3:8 “El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.” Y no es que seamos invisibles, no, el invisible, el que no se ve, es el Espíritu y así es Dios como Espíritu, nadie lo ve ni lo verá jamás, bien, lo que estamos diciendo aquí es que Dios es un fuego que no se ve, es un Espíritu de fuego que consume y sobre ello debemos hablar.
    Cuando estuve en un hospital de los Estados Unidos padeciendo de cáncer y sometido a un tratamiento de quimioterapia, comprendí lo que me enseñaron, que la medicina iba a actuar, que iba a matar células cancerosas pero que también iba a matar buenas células y así fue, hasta el pelo se cayó y lo mismo sucedió con el cáncer, desapareció bajo el poder de la quimioterapia, en lo personal no sentí nada especial solo el efecto de que el cáncer había sido controlado. En el caso del Espíritu santo quien es el fuego consumidor, no sucede así, el Espíritu no mata lo bueno solo lo malo, cuando viene el Espíritu santo sobre un hombre, todo lómalo de él desaparece porque es muerto, es limpiado, el Espíritu Santo es el fuego consumidor y para aclaración, Dios es el mismo Espíritu Santo, no hay dos, es lo mismo.
    El apóstol Pablo hace referencia a este fuego que consume y el lo usa como una prueba diciendo que si es verdad no se quemará, pero si es falso se quemará, Pablo se refiere a las bases de nuestra fe, el dice que el fundamento de nuestra fe es Cristo y si alguien adhiere algún detalle que no pertenece a la verdad, el fuego lo probará y si es probado y es falso, se quemará pero si es verdadero, el fuego lo limpiará. Veamos esta cita en 1 Corintios 3:10-15 “Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo. Y si sobre este fundamento alguno edificare oro, plata, piedras preciosas, madera, heno, hojarasca, la obra de cada uno se hará manifiesta; porque el día la declarará, pues por el fuego será revelada; y la obra de cada uno cuál sea, el fuego la probará. Si permaneciere la obra de alguno que sobreedificó, recibirá recompensa. Si la obra de alguno se quemare, él sufrirá pérdida, si bien él mismo será salvo, aunque así como por fuego.” Esto pensad, solamente la palabra de Dios nos puede llevar a Cristo y solo Cristo nos puede llevar al Padre que significa ser salvo de la condenación eterna. Las palabras de Dios son la verdad y nos producen vida eterna, Juan 14:6 “Jesús le dijo: Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Cualquier otra palabra, cualquier otro santo o virgen no podrá llevarnos al Padre o sea a la vida eterna en los cielos, cualquier tema de fe o dogma de fe que no venga de Cristo, no nos conducirá a la vida eterna, el fuego la probará en su debido tiempo y si no es verdad, el fuego la consumirá. Juan 17:17 “Santifícalos en tu verdad; tu palabra es verdad.” 1 Tesalonicenses 2:13 “Por lo cual también nosotros sin cesar damos gracias a Dios, de que cuando recibisteis la palabra de Dios que oísteis de nosotros, la recibisteis no como palabra de hombres, sino según es en verdad, la palabra de Dios, la cual actúa en vosotros los creyentes.”
    Dios es un Espíritu y como tal su presencia en nosotros nos limpia, si estamos limpios no hay maldad en nosotros, eso lo vemos en sus palabras en Mateo 12:28 “Pero si yo por el Espíritu de Dios echo fuera los demonios, ciertamente ha llegado a vosotros el reino de Dios.” La presencia del Espíritu Santo en nosotros nos limpia, nos quema lo malo, la maldad en nosotros desaparece y nos deja limpios, santos y puros, 1 Corintios 1:30 “Mas por él estáis vosotros en Cristo Jesús, el cual nos ha sido hecho por Dios sabiduría, justificación, santificación y redención;”
    Posiblemente esta declaración es nueva para muchos, pero es verdad, Dios es fuego consumidor y los que no están en Cristo serán apartados y quemados porque el mismo Espíritu quien es el fuego, lo consumirá, Dios es el único que puede destruir nuestro cuerpo para que el Espíritu sea salvo, Mateo 10:28 “Y no temáis a los que matan el cuerpo, mas el alma no pueden matar; temed más bien a aquel que puede destruir el alma y el cuerpo en el infierno.” Esto de infierno es el fuego que consume.
    Conocer a Dios como fuego consumidor posiblemente sea nuevo para muchos, pero no es nuevo en la escritura, ya lo hemos visto cuando Moisés acudió a ver la zarza que no se quemaba y a la vez escuchar la voz del ángel de Jehová que le dijo: “Viendo Jehová que él iba a ver, lo llamó Dios de en medio de la zarza, y dijo: !!Moisés, Moisés! Y él respondió: Heme aquí” y ese mismo fuego es al que se refiere Juan el bautista cuando dijo: Mateo 3:11 “Yo a la verdad os bautizo en agua para arrepentimiento; pero el que viene tras mí, cuyo calzado yo no soy digno de llevar, es más poderoso que yo; él os bautizará en Espíritu Santo y fuego.” ¿Qué significa el bautismo en Espíritu Santo y fuego? Por supuesto que no es el bautismo en agua de Juan, no, es la venida del Espíritu sobre nosotros cuando después del bautismo de agua, somos levantados de la figura de una muerte en Cristo, Pablo lo explica asi: Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Romanos 14:9 “Porque Cristo para esto murió y resucitó, y volvió a vivir, para ser Señor así de los muertos como de los que viven.”
    Jesús nos dejo un mandato que dice: Mateo 10:8 “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” ¿Cómo hacer esto? Si transmitimos el Espíritu Santo a un enfermo, a un muerto en pecados o a un leproso, y si ordenamos a los espíritus abandonar esa persona, lógicamente sanará de todo mal, y la manera de transmitir el Espíritu es por medio del evangelio, Jesús lo dice en Mateo 11:5 “Los ciegos ven, los cojos andan, los leprosos son limpiados, los sordos oyen, los muertos son resucitados, y a los pobres es anunciado el evangelio;” de modo, mis queridos hermanos, no sigamos perdiendo nuestro tiempo en asuntos religiosos, entreguémonos al Evangelio y busquemos a Cristo quien nos llevará al Padre, no hay otra manera de sanar enfermos ni de levantar muertos. Recordemos que el fuego probará nuestra fe y si lo que nos sustentaba como fe salvadora es pasado por el fuego y consumido, nuestro futuro ha sido perdido porque hemos luchado en vano. Solo Cristo nos lleva al Padre y solo el Espíritu nos probará en la verdad.
    Por Víctor Manuel Castro Chincilla

    Comentario por Victor Manuel Castro Chinchilla | mayo 27, 2011 | Responder


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