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La vida y el mundo

La vida y el mundo

 

Juan 12:25 “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.”

 

Vemos dos escenarios delante de Dios y son: el mundo y Cristo. En ambos hay vida pero una cosa es la vida en el mundo y otra cosa es la vida en Cristo.  Todos los seres humanos tenemos por nacimiento la vida del mundo pero no todos tienen la vida en Cristo. La vida del mundo es la que nos trae a este planeta y proviene de Adán, mientras que la vida en Cristo no es de este mundo, y proviene de Dios. Cuando Dios hizo los cielos y la tierra, hizo estos dos escenarios, vivir en el cielo y vivir en la tierra, de aquí se desprenden los dos términos: lo celestial y lo terrenal.

 

La vida en el mundo que corresponde a lo terrenal, es una vida limitada al máximo de 120 años como fue decretada por Dios cuando dijo: Génesis 6:3 “Y dijo Jehová: No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne; mas serán sus días ciento veinte años.” Y es que el hombre originalmente fue creado en el Eden, el paraíso de Dios, el reino de Dios, Adán nació con los atributos para recibir la vida eterna en obediencia a Dios pero lamentablemente el y su mujer Eva decidieron por la otra vía, por la mentira y la desobediencia alcanzando la destitución del reino de Dios y enviándolos al plano carnal por ello sus palabras diciendo: “No contenderá mi espíritu con el hombre para siempre, porque ciertamente él es carne” Dios había destronado al hombre de su punto original, ¿Cuál era? Génesis 1:26 “Entonces dijo Dios: Hagamos al hombre a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza; y señoree en los peces del mar, en las aves de los cielos, en las bestias, en toda la tierra, y en todo animal que se arrastra sobre la tierra.” La palabra señoree indica que era Señor de la creación. Pues ese titulo le fue quitado, y con él a todos nosotros, Pablo lo dice asi: Romanos 3:23 “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,” con la nueva imagen, Adán y Eva perdieron el original estado de ser hechos “a nuestra imagen, conforme a nuestra semejanza (de Dios)” para convertirse en simples seres mortales limitados a vivir como máximo 120 años.

 

Partiendo de Adán, el hombre es un ser carnal, pecador y mortal, lo cual le acarrea la muerte eterna por aquello de que la paga del pecado es la muerte. Nada ni nadie puede alterar esta ley de Dios, la cual sigue vigente hasta estos días, todos somos mortales. El Hijo de Dios, se hizo hombre carnal y murió en la cruz. Solamente Dios tiene vida permanente y él tiene por su propio designio, dar vida al que él quiere, eso sucedió con su Hijo y Jesús persiste en otorgarle la vida al que él quiere.  Juan 5:21 “Porque como el Padre levanta a los muertos, y les da vida, así también el Hijo a los que quiere da vida.” ¿Cuál es esa vida que da Dios? Es su propia vida, Juan 5:26 “Porque como el Padre tiene vida en sí mismo, así también ha dado al Hijo el tener vida en sí mismo;” 1 Juan 5:11 “Y este es el testimonio: que Dios nos ha dado vida eterna; y esta vida está en su Hijo.”

 

Jesús, el Hijo de Dios, el enviado por Dios, el Mesías, el salvador, es el autor de la vida y viene a este mundo de muerte a traernos vida, la buena vida, la vida de Dios, la que no tiene límite de años sino que es eterna. Jesús nos dio no solo el regalo de ofrecernos vida eterna, sino que hizo el ensayo de mostrarnos el camino al Padre, que significa el camino a la vida eterna. Jesús nos trajo, además la resurrección, el dijo: Juan 11:25  Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” Indicándonos que esa vida eterna está basada en creer en él solamente. Y sus palabras acerca de ello son estas: Juan 3:18 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” Este regalo de la vida de Dios es en contraposición al pecado del hombre, Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte, mas la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.” Y es gratuita de parte de Dios, Efesios 2:5 “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),”
 Efesios 2:8 “Porque por gracia sois salvos por medio de la fe; y esto no de vosotros, pues es don de Dios;”

La salvación está dada, Jesús Hijo de Dios, vino a este mundo de pecado a salvarnos de la muerte eterna. Su misión es de rescate de los pecadores, Lucas 5:32
“No he venido a llamar a justos, sino a pecadores al arrepentimiento”. Romanos 5:19 “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.” Este asunto se resuelve por la vía de la fe, es decir por el simple creer en Jesucristo que incluye no solo reconocerlo a él como el Hijo de Dios sino captar su vida, muerte y resurrección (evangelio). Jesús murió en la cruz por todos nuestros pecados, y dejó abierto el camino para nuestra subida al Padre. Ya no tenemos mas que hacer sino solo creer, Tito 3:5 “nos salvó, no por obras de justicia que nosotros hubiéramos hecho, sino por su misericordia, por el lavamiento de la regeneración y por la renovación en el Espíritu Santo,”

La vida del mundo es cambiada por la vida en Cristo por el solo conocimiento de la verdad, por la fe en Jesucristo. El recibir la palabra de Dios en nuestro corazón nos ocasiona que seamos nacidos de nuevo en el espíritu tal como Jesús lo expresó cuando dijo: Juan 3:7 “No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.” Todo el que nace de nuevo en el espíritu es hijo de Dios, Juan 1:13 “los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.” La antigua vida de pecado en la carne es sustituida por la nueva vida de Dios, Pablo lo expresa asi:  Efesios 2:1-3 “(Salvos por gracia)  Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,  en los cuales anduvisteis en otro tiempo, siguiendo la corriente de este mundo, conforme al príncipe de la potestad del aire, el espíritu que ahora opera en los hijos de desobediencia, entre los cuales también todos nosotros vivimos en otro tiempo en los deseos de nuestra carne, haciendo la voluntad de la carne y de los pensamientos, y éramos por naturaleza hijos de ira, lo mismo que los demás.” Ahora después de haber conocido a Jesús el Cristo, nos encontramos en una nueva vida, Romanos 6:4 “Porque somos sepultados juntamente con él para muerte por el bautismo, a fin de que como Cristo resucitó de los muertos por la gloria del Padre, así también nosotros andemos en vida nueva.” Efesios 4: 17-18 “Esto, pues, digo y requiero en el Señor: que ya no andéis como los otros gentiles, que andan en la vanidad de su mente,  teniendo el entendimiento entenebrecido, ajenos de la vida de Dios por la ignorancia que en ellos hay, por la dureza de su corazón; “ ahora nuestra vida será tal como Dios la concibió a su imagen y semejanza, de manera que podemos ser imitadores de Cristo, 1 Corintios 11:1 “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.”

 

Jesús dijo: Juan 8:23 “Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.” Eso lo dijo a los que aun quedan abajo, los que no quieren entender ni ver el camino, porque por el otro lado Pablo le dice a la iglesia: Efesios 2:5-7  “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),  y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,  para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. “

 

Somos salvos por la gracia de Dios y no porque hayamos hecho alguna cosa buena porque de hecho todos somos pecadores y solo Dios es considerado como bueno, Marcos 10: 18 Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo uno, Dios.” Y Pablo dice: Romanos 3:23 “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,” el salmista lo expresa así: Salmos 14:3 “Todos se desviaron, a una se han corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni siquiera uno.” Salmos 53:3 “Cada uno se había vuelto atrás; todos se habían corrompido; No hay quien haga lo bueno, no hay ni aun uno.” De modo que nadie debe decir que es bueno y que ha ganado su salvación por ser bueno, Dios nos ha regalado la salvación a buenos y malos, la salvación es para todo aquel que cree en Jesucristo. Pero está disponible para todos, solo que no serán salvos los que rechacen a Jesucristo.

Dios no quiere que vivamos en la carne, el quiere que vivamos en el espíritu. Jesús lo dice asi: Juan 12:24 “De cierto, de cierto os digo, que si el grano de trigo no cae en la tierra y muere, queda solo; pero si muere, lleva mucho fruto.” El apóstol Pablo lo dice en esta manera: Romanos 8:13 “porque si vivís conforme a la carne, moriréis; mas si por el Espíritu hacéis morir las obras de la carne, viviréis.” Dios quiere que dejemos la carne, que muramos en la carne y que vivamos en el espíritu. Juan 12:25 “El que ama su vida, la perderá; y el que aborrece su vida en este mundo, para vida eterna la guardará.” Dios es espíritu y nos quiere ver como hijos en el espíritu no en la carne.

 

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla. Septiembre 2008.

 

 

 

 

 

 

 

Septiembre 18, 2008 Publicado por victorcastro | Uncategorized | | Aún no hay comentarios

Disentir

El disentir

 

Mateo 10:35-37 “Porque he venido para poner en disensión al hombre contra su padre, a la hija contra su madre, y a la nuera contra su suegra; y los enemigos del hombre serán los de su casa. El que ama a padre o madre más que a mí, no es digno de mí; el que ama a hijo o hija más que a mí, no es digno de mí; “

Posiblemente esta declaración de Jesús no haya caído muy bien aun entre los cristianos que tanto anhelan una familia pacifica y amorosa. Jesús está diciendo que habrá discordia y pleito entre hermanos y entre padres e hijos a causa de él. Y advierte que en materia de preferencias, Jesús es primero antes que cualquier miembro de la familia inmediata.

¿Por qué Jesús advierte de esta división? Hay un versículo clave que nos abre el entendimiento cuando dice: Juan 8:23 “Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.”  Y agrega: Mateo 10:38 “y el que no toma su cruz y sigue en pos de mí, no es digno de mí.” La verdad es que la gente que está en el mundo, es considerada por Dios como estando abajo, mientras que la gente que ya conoce a Cristo, es de arriba como lo corrobora Pablo en Efesios 2:5-7  “aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),  y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,  para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús.”  Y si adicionalmente agregamos este otro verso:  Gálatas 5:17 “Porque el deseo de la carne es contra el Espíritu, y el del Espíritu es contra la carne; y éstos se oponen entre sí, para que no hagáis lo que quisiereis.”

 

Todo lo anterior nos ayuda a entender que Cristo está enn el cielo y que el mundo está abajo en la tierra, tal como lo comprobamos en Hechos 7:49 “El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies. ¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor; ¿O cuál es el lugar de mi reposo?” luego podemos entender la razón de Jesús al decir que los enemigos del hombre serán los de su casa porque por un lado todo aquel que haya recibido el Espíritu de Jesucristo ha adquirido la ciudadanía celestial o sea que deja de pertecener al mundo y pasa al reino de los cielos a convivir con Jesús el Hijo de Dios. Pablo lo confirma en Filipenses 3:20 “Mas nuestra ciudadanía está en los cielos, de donde también esperamos al Salvador, al Señor Jesucristo;”

 

¿Y por qué habrá disensión entre los miembros de la misma familia si son de la misma sangre?  La palabra disentir  (Del lat. dissentīre).significa  No ajustarse al sentir o parecer de alguien. Y esto en otras palabras significa discusión, separación y hasta divorcio entre parientes. Tiene toda la lógica reconocer que una persona que ha sido instruida en el conocimiento de Dios no puede llevarse bien ni tener la misma opinión que los que están en el mundo, entendiéndose como tal a los que no conocen a Dios. Cuando Jesús dice que él es de arriba y los fariseos de abajo, les está calificando en la misma forma que lo hizo con uno de los apóstoles que fue sancionado por su Maestro al decirle: Marcos 8:33 “Pero él, volviéndose y mirando a los discípulos, reprendió a Pedro, diciendo: !!Quítate de delante de mí, Satanás! porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.” En otras palabras le dijo, tu miras para abajo y no para arriba donde esta Dios. Mientras en la familia hayan personas conectadas con el mundo, sostendrán malas relaciones con los que están en Cristo porque su pensar será siempre diferente y no habrá entre ellos ningún lazo que los una. Jesús pronunció palabras alusivas a este asunto cuando dijo: Juan 3:19 “Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.” Por otro lado el apóstol escribe Hechos 26:18 “para que abras sus ojos, para que se conviertan de las tinieblas a la luz, y de la potestad de Satanás a Dios; para que reciban, por la fe que es en mí, perdón de pecados y herencia entre los santificados.” Y confirma lo siguiente: 2 Corintios 6:14 “No os unáis en yugo desigual con los incrédulos; porque ¿qué compañerismo tiene la justicia con la injusticia? ¿Y qué comunión la luz con las tinieblas?”

 

La palabra de Dios no puede ser burlada, en una familia por muy cultos que sean y por mucha escuela que hayan tenido si no han llegado a Cristo todos, seguro que vivirán en discordia, en pleitos y en enemistades, es mas, aun cuando comiencen a conocer a Cristo, aun serán como niños agrupándose según sus creencias, unos serán siervos de uno y otros de otro, como bien lo retrata Pablo cuando dice: 1 Corintios 3:1-3 “De manera que yo, hermanos, no pude hablaros como a espirituales, sino como a carnales, como a niños en Cristo.  Os di a beber leche, y no vianda; porque aún no erais capaces, ni sois capaces todavía,  porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?” Este problema de la división persistirá en tanto no haya crecimiento espiritual en la familia o en la iglesia que es lo mismo. Si Cristo no es la cabeza, habrá división, el apóstol Pablo habla así: 1 Corintios 3:10 “Conforme a la gracia de Dios que me ha sido dada, yo como perito arquitecto puse el fundamento, y otro edifica encima; pero cada uno mire cómo sobreedifica. Porque nadie puede poner otro fundamento que el que está puesto, el cual es Jesucristo.”

 

El crecimiento espiritual es el que nos llevará a la unidad, ninguna otra cosa y ninguna otra doctrina. Si no crecemos permaneceremos en pleitos y disensiones, y si crecemos poco también, pero si crecemos lo suficiente, seremos entonces lo que Dios ha preparado para sus hijos, seremos el Cuerpo de Cristo. Efesios 4:13
“hasta que todos lleguemos a la unidad de la fe y del conocimiento del Hijo de Dios, a un varón perfecto, a la medida de la estatura de la plenitud de Cristo;”
 Santiago 3:2 “Porque todos ofendemos muchas veces. Si alguno no ofende en palabra, éste es varón perfecto, capaz también de refrenar todo el cuerpo.” La única manera de llevarnos bien, de ser amigos, hermanos y compañeros es estando en Cristo, no existe otra forma, la permanencia en Cristo nos lleva al Padre y a la vida eterna, cualquier arreglo humano sin Dios nos llevará a la perdición, Santiago 4:4 “!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.” Este problema de la división se presentará aun entre esposos por la misma razón, si uno de ellos no es convertido a Cristo, existirá pleito y disensión y en este caso lo único que podemos entender es que existe adulterio.  Dios dice que la unión del hombre y la mujer delante de Dios no puede ser separada por el hombre, excepto por causa de fornicación, y no por fornicaciones entre humanos sino con dioses ajenos porque ya hemos visto en otros mensajes que todo sale del corazón, Mateo 15:19 “Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” Si un cristiano creyente está teniendo problemas con su mujer incrédula y él ha hablado diariamente la palabra de Dios delante de ella y aun se mantiene como pecadora incrédula, no sigan insistiendo, llámense a silencio y dejen a Dios que obre en ella. Hay un verso que nos acuerpa en esto: Mateo 5: 32 “Pero yo os digo que el que repudia a su mujer, a no ser por causa de fornicación, hace que ella adultere; y el que se casa con la repudiada, comete adulterio.” Tome nota: a no ser por causa de fornicación, y recuerde que el adulterio no requiere haberse consumado, basta haberlo deseado como está dicho en Mateo 5:28 “Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” Y no piensen que es solo para varones que aplica esta ley de Dios, también las mujeres si desean a otro hombre ya han cometido adulterio. Si vieron antes, el apóstol dijo: almas adulteras que hacen amistad con el mundo refiriéndose a ambos, hombres y mujeres.

Pienso en muchas iglesias que invierten esfuerzos, tiempo y dinero en promover ministerios de la familia y de la juventud, enseñándoles como se debe convivir y gastan y gastan tiempo sin lograr resultados, yo me pregunto: ¿Por qué no entienden que la palabra de Dios dice que el enemigo del hombre está en su casa? Y porque no entienden que no es en base a razonamientos que se logra la unidad sino en el crecimiento espiritual como un resultado de haber conocido a Jesús como el Hijo de Dios y a su  evangelio de salvación. Yo no invertiría esfuerzos en tratar de unificar a la familia, yo enfoco todas mis energías en la evangelización y en el conocimiento del Hijo de Dios y el resultado es la conversión que produce no buenos familiares carnales sino una real y efectiva familia divina que es la que nos debe interesar. Dios aspira tener una familia en el cielo y no en la tierra. Jesús dijo: Mateo 12:50 “Porque todo aquel que hace la voluntad de mi Padre que está en los cielos, ése es mi hermano, y hermana, y madre.”

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla, septiembre 2008.

 

 

 

 

 

   

Septiembre 18, 2008 Publicado por victorcastro | Uncategorized | | Aún no hay comentarios

Somos hijos del rey

¿Somos hijos del rey?

 

Con cierta frecuencia he escuchado esta expresión: “Yo soy hijo del rey” o “somos hijos del rey”, para indicar que se es cristiano y con propiedad. Analicemos este tema al calor de las escrituras.

 

Filipenses 2:5-7  “Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;” Mateo 26:63 “Mas Jesús callaba. Entonces el sumo sacerdote le dijo: Te conjuro por el Dios viviente, que nos digas si eres tú el Cristo, el Hijo de Dios.”

Vamos a partir del punto en el cual Jesús siendo hijo de Dios no negó serlo pero si lo ocultó ante el mundo. La razón para mantenerse en secreto es por un lado para que no fuese descubierto por quienes pretendían encontrarlo y matarlo y segundo para que fuese el Padre celestial quien iluminara a los que debían reconocerlo como tal.

 

Jesús sondeó entre la multitud cual era la opinión que la gente tenía de él y se dio cuenta que las opiniones no pasaban mas allá de la apreciación humana, dándole a él la representación de ser un profeta como Elías o el mismo antecesor Juan Bautista. En el libro de Mateo podemos ver este tema, en Mateo 16:  13-17  “Viniendo Jesús a la región de Cesarea de Filipo, preguntó a sus discípulos, diciendo: ¿Quién dicen los hombres que es el Hijo del Hombre? Ellos dijeron: Unos, Juan el Bautista; otros, Elías; y otros, Jeremías, o alguno de los profetas. El les dijo: Y vosotros, ¿quién decís que soy yo? Respondiendo Simón Pedro, dijo: Tú eres el Cristo, el Hijo del Dios viviente. Entonces le respondió Jesús: Bienaventurado eres, Simón, hijo de Jonás, porque no te lo reveló carne ni sangre, sino mi Padre que está en los cielos.” (v20 )Entonces mandó a sus discípulos que a nadie dijesen que él era Jesús el Cristo.

 

No había ningún interés en Jesús de darse a conocer como el Hijo de Dios, pues el plan de la salvación de Dios es alrededor de un enviado, el Mesías, no como Dios sino como hombre. Los hombres nunca han creído en Dios pero si en los hombres, de modo que la manera mas segura de salvarnos era enviando a un hombre, a Jesús hijo de David, hijo de Abraham. Si leemos la genealogía de Jesús en Mateo capitulo 1 veremos a Jesús como siendo hijo de David y de Abraham. Mateo 1:1 “Libro de la genealogía de Jesucristo, hijo de David, hijo de Abraham.” Y por otro lado en el libro de Lucas se nos muestra a Jesús como procediendo de Adán y este de Dios, Lucas 3:38 “hijo de Enós, hijo de Set, hijo de Adán, hijo de Dios.”

 

A Dios le place enviar a su Hijo Jesús como Hijo del Hombre a salvar al mundo, si hubiese pensado de otra manera, no hubiera sido necesario que Jesús naciera y muriera en la cruz, Dios habría hecho la salvación en otra forma, pero le plació hacerla por medio de la muerte de un hombre, Jesús. Y por su lado Jesús no procedió a efectuar la salvación utilizando los poderes de Dios como le corresponde a su Hijo amado, sino mas bien en cumplimiento de su palabra procedió a hacerlo “el cual, siendo en forma de Dios, no estimó el ser igual a Dios como cosa a que aferrarse, sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;” luego nuestra salvación es dada por un hombre de carne y huesos como nosotros, el cual se humilló hasta la muerte. Filipenses 2:7-9 “sino que se despojó a sí mismo, tomando forma de siervo, hecho semejante a los hombres;  y estando en la condición de hombre, se humilló a sí mismo, haciéndose obediente hasta la muerte, y muerte de cruz.  Por lo cual Dios también le exaltó hasta lo sumo, y le dio un nombre que es sobre todo nombre,”

La pretensión de los cristianos en autollamarse “hijos de Dios” no es agradable a Dios definitivamente, pero si le agrada que seamos discípulos de su Hijo, Juan 15:8 “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.” Ningún hombre carnal va a agradar a Dios bajo ninguna circunstancia, Romanos 8:7-8 “7 Por cuanto los designios de la carne son enemistad contra Dios; porque no se sujetan a la ley de Dios, ni tampoco pueden; y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.” Lo que si agrada a Dios es que vivamos en el espíritu de su Hijo Jesucristo,  (v.  9) “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” Los que aun viven en la carne y creen que son agradables a Dios, están siendo engañados, a Dios nadie le puede engañar, Lucas 16:15 “Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.”

No busquemos hacer alarde de nosotros mismos diciendo que somos hijos del rey, mas bien busquemos ser perfectos en la obediencia a los mandatos de Dios. Si alguien quiere seguir a Cristo, vean lo que debe hacer antes de otra cosa: Marcos 10:21 “Entonces Jesús, mirándole, le amó, y le dijo: Una cosa te falta: anda, vende todo lo que tienes, y dalo a los pobres, y tendrás tesoro en el cielo; y ven, sígueme, tomando tu cruz.”  1 Corintios 11:1 “Sed imitadores de mí, así como yo de Cristo.” Santiago 4:16 “Pero ahora os jactáis en vuestras soberbias. Toda jactancia semejante es mala;”

Quien desee agradar a Dios, tiene un camino, ser perfecto como está escrito en Mateo 5:48 “Sed, pues, vosotros perfectos, como vuestro Padre que está en los cielos es perfecto.”  Levítico 20:7 “Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.” 1 Pedro 1:22-24 “ Habiendo purificado vuestras almas por la obediencia a la verdad, mediante el Espíritu, para el amor fraternal no fingido, amaos unos a otros entrañablemente, de corazón puro; siendo renacidos, no de simiente corruptible, sino de incorruptible, por la palabra de Dios que vive y permanece para siempre.  Porque:  Toda carne es como hierba, Y toda la gloria del hombre como flor de la hierba.  La hierba se seca, y la flor se cae;”

Y por ultimo, quien desee ser agradable a Dios, que se enemiste con el mundo. Santiago 4:4 “!!Oh almas adúlteras! ¿No sabéis que la amistad del mundo es enemistad contra Dios? Cualquiera, pues, que quiera ser amigo del mundo, se constituye enemigo de Dios.”

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla. Septiembre 2008.

 

 

Septiembre 14, 2008 Publicado por victorcastro | Uncategorized | | Aún no hay comentarios

¿Cuando pecamos?

¿Cuándo pecamos?

 

Hay mucha confusión y controversia entre cristianos y no cristianos y aun entre los incrédulos acerca de cuando es que entramos en pecado y cuando no estamos pecando. Es necesario que todos estemos muy bien informados acerca de lo que significa pecar.

La palabra de Dios dice que cuando pecamos morimos, estas son las palabras que nos dan apoyo en esa dirección: Romanos 6:23 “Porque la paga del pecado es muerte,” Efesios 2:1 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,” Tenemos que examinar muy detalladamente lo que es morir en pecados.  En primer lugar tenemos que aclarar que la muerte a causa del pecado se refiere a la muerte espiritual y no a la muerte corporal. ¿Qué es morir espiritualmente? veamos este asunto en la siguiente forma:

 

Dios es espíritu y Dios busca que nosotros seamos espíritu también. Juan 4:24”Dios es Espíritu; y los que le adoran, en espíritu y en verdad es necesario que adoren.” La manera que Dios ha establecido para que seamos espíritu como él es volviendo a nacer, Juan 3:6-8  “Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es.  No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.  El viento sopla de donde quiere, y oyes su sonido; mas ni sabes de dónde viene, ni a dónde va; así es todo aquel que es nacido del Espíritu.” Para nacer en el espíritu es necesario que lo hagamos teniendo a Dios como nuestro Padre. Al igual que sucedió con Jesús que nació de María, un ser humano, pero engendrado por Dios el Padre, asi sucede igual con nosotros que siendo humanos, Dios viene y nos engendra como hijos en nosotros, Juan 1:13 “los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.”

 

Una vez que el Espíritu Santo ha venido a nosotros y ha engendrado un nuevo ser espiritual, nos volvemos hijos de Dios, no antes. ¿Cómo viene el Espíritu a nosotros? El Espíritu Santo viene a nosotros en las palabras de Dios, Juan 6: 63 “El espíritu es el que da vida; la carne para nada aprovecha; las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” Para que eso ocurriera, Dios estableció la predica del evangelio. La palabra “salvación” es aplicada para determinar que el Espíritu ha venido a nosotros. Somos salvos cuando hemos nacido de nuevo en el espíritu. Romanos 1:16 “Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.” Efesios 1:13 “En él también vosotros, habiendo oído la palabra de verdad, el evangelio de vuestra salvación, y habiendo creído en él, fuisteis sellados con el Espíritu Santo de la promesa,”

Jesús nos explica como es que sucede este proceso al predicar el evangelio, primero es necesario que alguien predique, Romanos 10:14 “¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique?” Romanos 10:13 “porque todo aquel que invocare el nombre del Señor, será salvo.” Y la predica del evangelio es un mandamiento de Jesús cuando dijo: Marcos 16:15 “Y les dijo: Id por todo el mundo y predicad el evangelio a toda criatura.” Luego es necesario que se predique el evangelio, pero, veamos como explica Jesús el proceso de sembrar la palabra de Dios para que nazca el Espíritu, sin olvidar lo que antes dijimos: “las palabras que yo os he hablado son espíritu y son vida.” y la explicación de Jesús acerca de la semilla: Lucas 8:11 “Esta es, pues, la parábola: La semilla es la palabra de Dios.” antes de seguir con lo dicho por Jesús quiero que tomen en cuenta que todo lo que Dios ha creado tiene el mismo sello de distinción, como dice Pablo en Romanos 1:20 “Porque las cosas invisibles de él, su eterno poder y deidad, se hacen claramente visibles desde la creación del mundo, siendo entendidas por medio de las cosas hechas, de modo que no tienen excusa.” Jesús explica que al predicar estamos sembrando la semilla y dice:  Mateo 13: 3 “Y les habló muchas cosas por parábolas, diciendo: He aquí, el sembrador salió a sembrar.”  (v.v. 8-9) “Pero parte cayó en buena tierra, y dio fruto, cuál a ciento, cuál a sesenta, y cuál a treinta por uno.  El que tiene oídos para oír, oiga. “ (v 23) “Mas el que fue sembrado en buena tierra, éste es el que oye y entiende la palabra, y da fruto; y produce a ciento, a sesenta, y a treinta por uno.”

El destino nuestro es darle frutos a Dios, predicando el evangelio, Jesús lo dice en: Juan 15:8 “En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, y seáis así mis discípulos.”  Esto está incluido en esta otra parábola, Juan 15: 2 Todo pámpano que en mí no lleva fruto, lo quitará; y todo aquel que lleva fruto, lo limpiará, para que lleve más fruto.” (v.v.5-6) “Yo soy la vid, vosotros los pámpanos; el que permanece en mí, y yo en él, éste lleva mucho fruto; porque separados de mí nada podéis hacer.  El que en mí no permanece, será echado fuera como pámpano, y se secará; y los recogen, y los echan en el fuego, y arden.”

Hemos planteado todo el proceso desde que nacemos en la carne como herederos de Adán en el pecado hasta el haber nacido de nuevo en Cristo y darle frutos a nuestro Padre celestial con la pena que si no le damos frutos seremos cortados de Cristo y quemados en el infierno. La cuestión planteada en nuestra salvación espiritual es que tengamos vida eterna, esa es la única y exclusiva razón de la muerte de Jesús, que tengamos vida eterna. Véalo aquí: Juan 3: 16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Mucha gente centra sus aspiraciones en ir al cielo y no en la vida eterna, tener la vida eterna es tener la vida de Dios y eso incluye vivir en el reino de Dios en la eternidad. Parece que es bueno que revisemos nuestras pretensiones, o buscamos el cielo o buscamos la vida, si recordamos aquella platica de Jesús con un joven rico notarán que él lo que anhelaba era la vida no el cielo, veamos en  Mateo 19:16 “Entonces vino uno y le dijo: Maestro bueno, ¿qué bien haré para tener la vida eterna?” y hablando del cielo, Pablo nos aclara que en Cristo estamos en el cielo. Efesios 1:20 “la cual operó en Cristo, resucitándole de los muertos y sentándole a su diestra en los lugares celestiales,  Efesios 2:6 “y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,”  Efesios 3:10 “para que la multiforme sabiduría de Dios sea ahora dada a conocer por medio de la iglesia a los principados y potestades en los lugares celestiales,” de modo que los cristianos estamos sentados junto a Cristo en lugares celestiales y por lo tanto lo que anhelamos no es ir al cielo sino tener la vida eterna lo cual significa la salvación.

Tenemos expuestas dos situaciones, lo que es el hombre antes de nacer de nuevo y lo que es el hijo de Dios en Cristo, repito una cosa es ser hijo de hombre y otra cosa es ser hijo de Dios. En Cristo sucede algo a la inversa nuestra. Jesús siendo Hijo de Dios se hizo hombre para llevar a los hombres a ser hijos de Dios. Nosotros al ser hijos de Dios tenemos como obligación ir al mundo y predicar el evangelio para que los hombres sean convertidos a hijos de Dios.

Una vez explicado todo esto, podemos comenzar a hablar de nuestro tema de hoy el cual se titula ¿Cuándo pecamos? Y antes de continuar quiero insistir en poner ejemplos que nos confirmen que no es lo mismo una cosa que la otra. Supongamos que viene un orador a la plaza publica a dar un discurso dirigido a los corruptos del pueblo pero por error, a quienes tiene enfrente no es a los corruptos sino a la iglesia de Jesucristo. Si el comienza a hablarles como corruptos, ellos se sentirán fuera de contexto y no mirarán con buenos ojos nada de lo que el orador diga. Inversamente por error está en medio de corruptos y su mensaje es para la iglesia y les dice que hemos sido perdonados, que Cristo vive en nuestros corazones y que nos esperan las mayores bendiciones de Dios en el cielo y que tenemos asegurada la vida eterna, igualmente los pondrá fuera del contexto y se sentirán incómodos.

Los cristianos tenemos la obligación de ir al mundo a predicar el evangelio, pero, ¿Qué es el evangelio? La palabra evangelio significa: La vida, doctrina y obras maravillosas de nuestro Señor Jesucristo contenidas en los cuatro libros de los evangelistas, que realmente son el mismo evangelio. En la voz griega equivale a buena nueva la cual significa el haber enviado al Hijo de Dios a vivir en la carne y morir para redimir a la especie humana y abrirle las puertas al cielo. Todos estamos obligados a predicar el evangelio para colaborar con Dios en la salvación de las almas, quien desoiga este mandamiento se está declarando indiferente a las palabras de Dios y en vez de agradar, mas bien desagrada a Dios y le pone en un camino de desobediencia lo cual es castigado. En este caso, este cristiano está pecando, pero si a un pecador le decimos que vaya a predicar, no estamos de acuerdo con Dios porque lo que debemos es reconocer quien es quien, quien es cristiano y quien no lo es.

Pecar es en términos generales desobedecer a Dios, pero sin olvidar que Dios es espíritu y que nuestro espíritu debe estar en Cristo Jesús, que no vivimos según la carne sino según el Espíritu: asi lo dice en  Romanos 8:9 “Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.” Jesús nos aclaró lo siguiente: Mateo 12:32 “A cualquiera que dijere alguna palabra contra el Hijo del Hombre, le será perdonado; pero al que hable contra el Espíritu Santo, no le será perdonado, ni en este siglo ni en el venidero.” Antes de haber recibido a Cristo, estábamos muertos en nuestros delitos y pecados, asi lo vimos en Efesios 2:1 “Y él os dio vida a vosotros, cuando estabais muertos en vuestros delitos y pecados,” pero una vez conocido a Cristo la cosa es diferente y desde ese punto de vista no podemos ni debemos pecar porque si loásemos ya no tenemos una muerte de Cristo que nos salve, Hebreos 10:26-27 “ Porque si pecáremos voluntariamente después de haber recibido el conocimiento de la verdad, ya no queda más sacrificio por los pecados,  sino una horrenda expectación de juicio, y de hervor de fuego que ha de devorar a los adversarios.”

Si estamos en la carne sin Cristo, Dios nos ama y nos salva, Juan 3: 16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Pero si pecamos después de conocer a Cristo solo nos espera el juicio final cuando Jesús apartará los que van con el a la vida eterna y separará a los que van con el diablo al castigo eterno:  Mateo 25:46 “E irán éstos al castigo eterno, y los justos a la vida eterna.”

¿Cuándo es que pecamos? Cuando desobedecemos a Dios. Las leyes y mandamientos de Dios son espirituales no corporales, si usted ha tenido o tiene la intención de cometer una desobediencia a Dios, no necesita ni ponerla en practica, basta que lo haya concebido en su deseo o en su corazón. Vea estos dos ejemplos: Mateo 5:27-29 “ Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.  Por tanto, si tu ojo derecho te es ocasión de caer, sácalo, y échalo de ti; pues mejor te es que se pierda uno de tus miembros, y no que todo tu cuerpo sea echado al infierno.”  Y este otro: Mateo 5: 21-22 “Oísteis que fue dicho a los antiguos: No matarás; y cualquiera que matare será culpable de juicio. Pero yo os digo que cualquiera que se enoje contra su hermano, será culpable de juicio; y cualquiera que diga: Necio, a su hermano, será culpable ante el concilio; y cualquiera que le diga: Fatuo, quedará expuesto al infierno de fuego.” Esto no sucede con la gente que está en el mundo porque Dios para salvarlos ha enviado a su Hijo a morir en la cruz Juan 3: 16 “Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Tome en cuenta esta palabra: “para que todo aquel que en él cree” porque Juan 3:18 “El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.”

 

Una vez mas, pecar estando en la carne no es pecado porque ya está muerto en sus delitos y pecados, pecar es morir y solo pueden morir los que están vivos y vivos son los que han recibido a Cristo, Juan 11:25 “Le dijo Jesús: Yo soy la resurrección y la vida; el que cree en mí, aunque esté muerto, vivirá.” La iglesia está viva, el mundo está muerto, si usted está en Cristo debe llevar vida al mundo que está muerto, Mateo 10:8 “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.” Si usted no lleva vida a los que están muertos, o usted está muerto o es desobediente a Dios y en este caso la muerte está delante de usted y no es muerte corporal sino espiritual. Marcos 12:27 “Dios no es Dios de muertos, sino Dios de vivos; así que vosotros mucho erráis.”

 

Para cerrar, pecamos, los cristianos cuando desobedecemos a Dios y en este caso viene la muerte espiritual y por ende no podemos entrar al reino de Dios ni obtener la vida eterna. Contrariamente si estamos en el mundo y pecamos no morimos porque ya estamos muertos pero si creemos en el evangelio y en Jesucristo entonces obtendremos la vida, la cual debemos cuidar para no caer en desobediencia y morir. Nuestra oración diaria dice: Nonos dejes caer en la tentación porque la tentación es la propuesta de Satanás de que le desobedezcamos a Dios y que nada nos pasará. Dios dijo: No comas de este árbol porque morirás, Satanás dijo; coman, no morirán. Romanos 5:19 “Porque así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.”

 

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla. Septiembre 2008.

 

 

Septiembre 13, 2008 Publicado por victorcastro | Uncategorized | | Aún no hay comentarios

Los siete demonios de María

Los siete demonios de María

 

Marcos 16:9 “Habiendo, pues, resucitado Jesús por la mañana, el primer día de la semana, apareció primeramente a María Magdalena, de quien había echado siete demonios.” Lucas 8:1-3 “Aconteció después, que Jesús iba por todas las ciudades y aldeas, predicando y anunciando el evangelio del reino de Dios, y los doce con él, y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios,  Juana, mujer de Chuza intendente de Herodes, y Susana, y otras muchas que le servían de sus bienes.”

 

Hay una tradición muy acentuada acerca de María Magdalena aduciendo que era una prostituta y que Jesús le y había expulsado siete demonios. Teoría que ha traído una mala fama a la mujer mas cercana de Jesús.

 

En ninguno de los libros de la Biblia aparece alguna mención a Maria Magdalena como siendo prostituta, ese calificativo proviene del sermón de un Papa llamado Gregorio que dio en el año 591, en el cual dijo: “Ella, la cual Lucas llama la mujer pecadora, la cual José llama María [de Betania], nosotros creemos que es María, de quien siete demonios fueron expulsados, según Marcos.” Tanto Lucas como Marcos la mencionan como que de ella salieron siete demonios, pero ninguno de ellos la califica como pecadora, la verdad no se sabe a ciencia cierta de donde le viene dicho desmerito.

Los siente demonios que relatan los apóstoles mencionados arriba no son indicio de que ella fuese prostituta, los siete demonios como bien lo dice la escritura  era relativo a algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades, lo cual debemos explicar para aclarar la verdad.

 

En otro articulo hablé con cierta abundancia acerca de los demonios como siendo espíritus malos provenientes de Satanás, mismos que aun hoy sufre mucha gente aun aquellos que se auto consideran como limpios o santos. Enseñábamos anteriormente que la presencia de espíritus malos o demonios  eran considerados en aquellos tiempos como la causa o el origen de problemas físicos como tartamudez, sordera, parálisis, ets. Veamos algunos ejemplos tomados de la Biblia,  Números 5:14 “si viniere sobre él espíritu de celos, y tuviere celos de su mujer, habiéndose ella amancillado; o viniere sobre él espíritu de celos, y tuviere celos de su mujer, no habiéndose ella amancillado;” 1 Samuel 28:7 “Entonces Saúl dijo a sus criados: Buscadme una mujer que tenga espíritu de adivinación, para que yo vaya a ella y por medio de ella pregunte. Y sus criados le respondieron: He aquí hay una mujer en Endor que tiene espíritu de adivinación.” 1 Reyes 22:22 “El dijo: Yo saldré, y seré espíritu de mentira en boca de todos sus profetas. Y él dijo: Le inducirás, y aun lo conseguirás; ve, pues, y hazlo así.” Isaías 4:4 “cuando el Señor lave las inmundicias de las hijas de Sion, y limpie la sangre de Jerusalén de en medio de ella, con espíritu de juicio y con espíritu de devastación.” Isaías 19:14 “Jehová mezcló espíritu de vértigo en medio de él; e hicieron errar a Egipto en toda su obra, como tambalea el ebrio en su vómito.”  Isaías 28:6 “y por espíritu de juicio al que se sienta en juicio, y por fuerzas a los que rechacen la batalla en la puerta.”  Isaías 29:10 “Porque Jehová derramó sobre vosotros espíritu de sueño, y cerró los ojos de vuestros profetas, y puso velo sobre las cabezas de vuestros videntes.”

Los demonios son los mismos espíritus malos como en Lucas 7:21 “En esa misma hora sanó a muchos de enfermedades y plagas, y de espíritus malos, y a muchos ciegos les dio la vista.” Y eso es lo que estamos diciendo acerca de María Magdalena que confirma Lucas 8:2 “y algunas mujeres que habían sido sanadas de espíritus malos y de enfermedades: María, que se llamaba Magdalena, de la que habían salido siete demonios,”

En los tiempos de Jesús la manera de sanar enfermos era la expulsión de demonios, como lo dice en Hechos 19:12 “de tal manera que aun se llevaban a los enfermos los paños o delantales de su cuerpo, y las enfermedades se iban de ellos, y los espíritus malos salían. Pero algunos de los judíos, exorcistas ambulantes, intentaron invocar el nombre del Señor Jesús sobre los que tenían espíritus malos, diciendo: Os conjuro por Jesús, el que predica Pablo.” Y Jesús confirma fehacientemente este asunto cuando nos deja un mandamiento que dice: Mateo 10:8 “Sanad enfermos, limpiad leprosos, resucitad muertos, echad fuera demonios; de gracia recibisteis, dad de gracia.”

Nuestra intención aquí es limpiar el nombre de aquella mujer muy cercana a Jesús que por siglos ha sido calificada como pecadora y  hasta prostituta por el solo hecho de que de su cuerpo salieron siete demonios conociendo perfectamente que las enfermedades,  los vicios y los malestares eran considerados en aquel entonces como demonios dentro del cuerpo. En estos tiempos cuando la ciencia atribuye a microbios, virus, bacterias, etc las enfermedades, según Jesucristo el Hijo de Dios, autor de la creación y de la fe, dice que son demonios y como tales debemos entender si en estos tiempos de les llama de otra manera, para Dios son demonios o malos espíritus y como cristianos, como creyentes y como convertidos a Cristo, no tenemos otra alternativa que tomarlos como lo que el dice.

¿De que clase de demonios padece usted? ¿De celos, envidia, cólera, venganza, odio o talvez de una gastritis, una artritis, una neumonía, un catarro, una parálisis, una locura o simplemente un resfrío?  Jesús expulsó (sanó) a María Magdalena de siete males, considerados como siente demonios. Nunca vamos a apartar lo que significa enfermedad de pecado por supuesto, ya que tomando las palabras de Jesús entendemos que una enfermedad es signo de un pecado como lo establece en  Mateo 9:2 “Y sucedió que le trajeron un paralítico, tendido sobre una cama; y al ver Jesús la fe de ellos, dijo al paralítico: Ten ánimo, hijo; tus pecados te son perdonados.”  Mateo 9:5  Porque, ¿qué es más fácil, decir: Los pecados te son perdonados, o decir: Levántate y anda?” de modo que si de pecadora se quiere tildar a María, podemos declarar claramente que Jesús la sanó siete veces o le perdonó siete veces sus pecados.

Y para no cerrar este capitulo con una duda, debemos aclarar qué cosa significa pecar porque bien claro estamos viendo que Jesús al sanar dijo: Tus pecados te son personados. Dejemos bien claro lo siguiente:

1. Todos somos pecadores. Romanos 5:12 “Por tanto, como el pecado entró en el mundo por un hombre, y por el pecado la muerte, así la muerte pasó a todos los hombres, por cuanto todos pecaron.” Romanos 3:23 “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,”

2. No hay nadie bueno. Lucas 18:19 “Jesús le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno, sino sólo Dios.” Lucas 16:15 “Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.”

Para cerrar y dejar claramente establecido, no hay evidencia alguna en la Biblia que María Magdalena haya sido prostituta y lo único que podemos aclarar es que al igual que usted y que yo, ella fue pecadora como todo ser humano fuera de Jesús.

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla. Septiembre de 2008

 

 

 

 

 

Septiembre 7, 2008 Publicado por victorcastro | Uncategorized | | Aún no hay comentarios

En medio de ellos

En medio de ellos

 

Quizá esta sea el verdadero significado de la palabra “iglesia” que según el diccionario significa “asamblea del pueblo de Dios”, pero si examinamos el texto bíblico desde el Antiguo Testamento donde no se hace mención para nada de iglesia, nos daremos cuenta que Dios ya estaba hablando de permanecer en medio de ellos. La palabra Cristo significa Dios con nosotros (Emanuel) lo que es igual a decir “en medio de ellos”, el profeta ya lo había anunciado en Isaías 7:14 “Por tanto, el Señor mismo os dará señal: He aquí que la virgen concebirá, y dará a luz un hijo, y llamará su nombre Emanuel. En el Nuevo Testamento encontramos el significado de Emanuel en Mateo 1:23 “He aquí, una virgen concebirá y dará a luz un hijo, Y llamarás su nombre Emanuel, que traducido es: Dios con nosotros.” Decir Emanuel, Cristo, Jesucristo, es decir Dios con nosotros o también Dios en medio de ellos o en medio de nosotros. En otra forma es decir iglesia porque no hay iglesia sin pueblo y sin Cristo.

 

A lo largo de la Biblia vamos a contemplar todo un éxodo o traslado de la humanidad que se origina en el mundo hacia el reino de Dios, (hacia el cielo), comenzando por ver un pueblo sometido a esclavitud en Egipto para darle libertad, pasarlo de la opresión a la libertad en Cristo. Pasarlo de las tinieblas a la luz, de la muerte a la vida, de la incredulidad a la credulidad, de la corrupción a la incorrupción, de la tierra al cielo. Aquí vamos a usar ese traslado desde estar Satanás en medio de ellos en la tierra y en las tinieblas a Cristo en medio de ellos en la luz, la vida y la verdad.

 

La expresión “en medio de ellos” o Dios con nosotros o Jesucristo, es un grito de triunfo después de una batalla, se acordarán ustedes que Dios envió a Moisés a Egipto a libertar al pueblo oprimido por los egipcios, en aquel tiempo el pueblo escogido de Dios (iglesia) estaba preso, dominado y bajo el yugo de Egipto (pecado), Dios prometió liberarlos de ese yugo de opresión o servidumbre y dijo en Éxodo 7:5 “Y sabrán los egipcios que yo soy Jehová, cuando extienda mi mano sobre Egipto, y saque a los hijos de Israel de en medio de ellos.” El plan de salvación de Dios consistía en cambiarles de amo, de estar bajo el dominio de Faraón, pasarían a estar bajo el dominio de Dios.  Eso es lo que significa estar en medio de ellos. Luego Dios agregó lo siguiente: Éxodo 25:8 “Y harán un santuario para mí, y habitaré en medio de ellos.” Ya está hablando de la iglesia que significa Cristo, Dios con nosotros, o como Pablo también lo diría en 1 Corintios 3:16 “¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?”

Y además dijo: Éxodo 29:46 “Y conocerán que yo soy Jehová su Dios, que los saqué de la tierra de Egipto, para habitar en medio de ellos. Yo Jehová su Dios.” Esta es la promesa de Dios de sacarlos de la esclavitud para llevarlos a una nueva vida en Cristo. Esto también se conoce como llevarlos a una nueva tierra donde fluye la leche y la miel.

 

Dios permaneció en medio de ellos durante todo el trayecto del éxodo en el desierto, sin embargo el pueblo se mantuvo bajo rebelión siempre, Números 14:11 “y Jehová dijo a Moisés: ¿Hasta cuándo me ha de irritar este pueblo? ¿Hasta cuándo no me creerán, con todas las señales que he hecho en medio de ellos?” Números 14:13 “Pero Moisés respondió a Jehová: Lo oirán luego los egipcios, porque de en medio de ellos sacaste a este pueblo con tu poder;”

Números 16:3 “Y se juntaron contra Moisés y Aarón y les dijeron: !!Basta ya de vosotros! Porque toda la congregación, todos ellos son santos, y en medio de ellos está Jehová; ¿por qué, pues, os levantáis vosotros sobre la congregación de Jehová?”

 

Las palabras de Jesús y sus acciones, revelan en todo momento la intención de Dios de morar o permanecer en medio de ellos, como en  Mateo 18:2 “Y llamando Jesús a un niño, lo puso en medio de ellos,” el niño aquí es figura de la actitud que debemos mantener para permanecer en la iglesia, Jesús lo dijo en esta forma: Mateo 18:3 “y dijo: De cierto os digo, que si no os volvéis y os hacéis como niños, no entraréis en el reino de los cielos.”  El reino de los cielos es la iglesia y comienza donde dos o mas se congreguen en su nombre Mateo 18:20 “Porque donde están dos o tres congregados en mi nombre, allí estoy yo en medio de ellos.” Algunas religiones se han apoderado de la palabra iglesia y le han dado un significado distinto al divino, han enseñado por siglos que la iglesia es una religión con autoridades humanas y sede en la tierra, cuando la Biblia que es la Palabra de Dios nos enseña que Cristo es la cabeza y que nosotros somos su cuerpo y también dice que el trono de Dios está en el cielo y sus pies en la tierra, luego la cabeza no puede estar en la tierra porque Cristo está en el cielo, nosotros si estamos en la tierra.

 

Poco después de su muerte y resurrección, Jesús se apareció en medio de sus discípulos confirmando su iglesia, Lucas 24:36 “Mientras ellos aún hablaban de estas cosas, Jesús se puso en medio de ellos, y les dijo: Paz a vosotros.” La iglesia es santa porque es apartada del pecado, Jesús nos recomienda al igual que Pablo que no nos congreguemos con los pecadores y dice en su palabra lo siguiente 2 Corintios 6:17 “Por lo cual, Salid de en medio de ellos, y apartaos, dice el Señor, Y no toquéis lo inmundo; Y yo os recibiré,” Nuestro camino es salir de en medio del pecado y refugiarnos en Cristo como cuerpo, como iglesia. 1 Corintios 5:8-10 “ Así que celebremos la fiesta, no con la vieja levadura, ni con la levadura de malicia y de maldad, sino con panes sin levadura, de sinceridad y de verdad.  Os he escrito por carta, que no os juntéis con los fornicarios;  no absolutamente con los fornicarios de este mundo, o con los avaros, o con los ladrones, o con los idólatras; pues en tal caso os sería necesario salir del mundo.”

 

La iglesia es santa porque en medio de la iglesia está Dios,  Levítico 20:7 “Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.” 1 Pedro 1:14-16 “ como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;  sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;  porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.” Y no olvidéis: Lucas 16:15 “Entonces les dijo: Vosotros sois los que os justificáis a vosotros mismos delante de los hombres; mas Dios conoce vuestros corazones; porque lo que los hombres tienen por sublime, delante de Dios es abominación.” Mateo 15:8 “Este pueblo de labios me honra; Mas su corazón está lejos de mí.” Mateo 19:17 “El le dijo: ¿Por qué me llamas bueno? Ninguno hay bueno sino uno: Dios.”

 

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla. Agosto 2008.

 

 

 

  

 

Septiembre 6, 2008 Publicado por victorcastro | Uncategorized | | Aún no hay comentarios

Celos, iras y contiendas

 

Celos, iras, contiendas

 

Gálatas 5:19-21 “Y manifiestas son las obras de la carne, que son: adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,  idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,  envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas; acerca de las cuales os amonesto, como ya os lo he dicho antes, que los que practican tales cosas no heredarán el reino de Dios. “

1 Corintios 3:3porque aún sois carnales; pues habiendo entre vosotros celos, contiendas y disensiones, ¿no sois carnales, y andáis como hombres?”

 

Lo expuesto arriba es una cadena pecaminosa, no son pecados aislados sino una secuencia de caídas hacia lo mas bajo que comienza con el adulterio. Quiero que veamos este asunto desde el punto de vista espiritual únicamente porque estamos estudiando la Biblia, de modo que no tiene otra explicación. Siempre en atención al siguiente principio: 2 Timoteo 3:16-17 “Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,  a fin de que el hombre de Dios sea perfecto, enteramente preparado para toda buena obra. “

La cadena de la caída comienza con el adulterio y termina con las orgías y cosas semejantes, para comenzar veamos que cosa es el adulterio. La  palabra adulterio según el diccionario español significa: “Relación sexual de una persona casada con otra que no sea su cónyuge.” Entendiendo espiritualmente que se trata de una Relación espiritual de una persona cristiana (casada con Cristo), con otro dios que no sea Cristo. El adulterio tiene su origen en el corazón de los cristianos. Esto basado en el mandamiento de Dios en verso bíblico contenido en  Mateo 5: 27-28 “Oísteis que fue dicho: No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” Mateo 15:19Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.”  La relación espiritual del cristiano es en base al papel de la mujer con su marido, el cristiano es miembro de la iglesia que es la esposa con Cristo que es el esposo. Tanto la iglesia como sus miembros son constituidos la esposa de Cristo y él es la cabeza o esposo, 1 Corintios 11:3Pero quiero que sepáis que Cristo es la cabeza de todo varón, y el varón es la cabeza de la mujer, y Dios la cabeza de Cristo.” Efesios 5:23porque el marido es cabeza de la mujer, así como Cristo es cabeza de la iglesia, la cual es su cuerpo, y él es su Salvador.”

 

Desde tiempos antiguos, ya Dios se había pronunciado acerca del adulterio refiriéndose a la relación de toda una nación, tal es el caso de Israel como figura de la iglesia y Dios. Jeremías 13:26-27  “Yo, pues, descubriré también tus faldas delante de tu rostro, y se manifestará tu ignominia,  tus adulterios, tus relinchos, la maldad de tu fornicación sobre los collados; en el campo vi tus abominaciones. !!Ay de ti, Jerusalén! ¿No serás al fin limpia? ¿Cuánto tardarás tú en purificarte?“ No estamos considerando a la gente pecadora del mundo sino al pueblo de Dios que comete adulterio, porque los que no conocen a Dios no pecan porque espiritualmente están muertos y son objeto del amor de Dios para traerles a vida en abundancia, mientras que los que ya son cristianos, y que son miembros de la iglesia que es el cuerpo de Cristo, o sea la iglesia, como esposa de Cristo, esos son los que consideramos aquí para dedicarles este mensaje de pecado de adulterio.

Como vimos arriba; la cadena comienza con el adulterio y sigue así:  “adulterio, fornicación, inmundicia, lascivia,  idolatría, hechicerías, enemistades, pleitos, celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,  envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas;” repito, no son pecados carnales sino espirituales, y una vez mas, no es al mundo de pecado a quienes dirigimos el mensaje sino a los cristianos, a los de la iglesia de Jesucristo como esposa. Este pecado Jesús lo retrató espiritualmente cuando dijo:” No cometerás adulterio. Pero yo os digo que cualquiera que mira a una mujer para codiciarla, ya adulteró con ella en su corazón.” Y como vemos, el adulterio no se comete propiamente en la carne sino en el corazón, basado en esta palabra que dice: Porque del corazón salen los malos pensamientos, los homicidios, los adulterios, las fornicaciones, los hurtos, los falsos testimonios, las blasfemias.” Lo que sucede en la carne no es mas que la expresión del pecado que está en el corazón.

 

Cometer adulterio con otra persona es también la expresión corporal del pecado del adulterio en el corazón que consiste en tener relaciones con un dios ajeno que no es nuestro Dios. Deuteronomio 28:64Y Jehová te esparcirá por todos los pueblos, desde un extremo de la tierra hasta el otro extremo; y allí servirás a dioses ajenos que no conociste tú ni tus padres, al leño y a la piedra.” Jeremías 2:27que dicen a un leño: Mi padre eres tú; y a una piedra: Tú me has engendrado. Porque me volvieron la cerviz, y no el rostro; y en el tiempo de su calamidad dicen: Levántate, y líbranos.” El origen del adulterio es la adoración a dioses hechos por la mano del hombre, ese es el comienzo y de allí se desencadena la serie de pecados que ya hemos mencionado arriba. La degradación del hombre cuando comienza a ver otros dioses es castigada por Dios quien envía a los tales a cometer una serie de acciones que no convienen, podemos leer en el Libro de Romanos lo siguiente: Romanos 1:28-31 ”Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;  estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades;  murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,  necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia; “ (v.v. 25-27) 25 “ya que cambiaron la verdad de Dios por la mentira, honrando y dando culto a las criaturas antes que al Creador, el cual es bendito por los siglos. Amén.  Por esto Dios los entregó a pasiones vergonzosas; pues aun sus mujeres cambiaron el uso natural por el que es contra naturaleza,  y de igual modo también los hombres, dejando el uso natural de la mujer, se encendieron en su lascivia unos con otros, cometiendo hechos vergonzosos hombres con hombres, y recibiendo en sí mismos la retribución debida a su extravío.” Como ven, estos actos pecaminosos son el resultado de haber dado gloria a lo creado y no al creador  (v.v.28-32) “Y como ellos no aprobaron tener en cuenta a Dios, Dios los entregó a una mente reprobada, para hacer cosas que no convienen;  estando atestados de toda injusticia, fornicación, perversidad, avaricia, maldad; llenos de envidia, homicidios, contiendas, engaños y malignidades;  murmuradores, detractores, aborrecedores de Dios, injuriosos, soberbios, altivos, inventores de males, desobedientes a los padres,  necios, desleales, sin afecto natural, implacables, sin misericordia;  quienes habiendo entendido el juicio de Dios, que los que practican tales cosas son dignos de muerte, no sólo las hacen, sino que también se complacen con los que las practican.”

El pecado del adulterio que desemboca en orgías pasa por los celos y las contiendas que es el problema común entre las parejas, ellos no se dan cuenta que el origen de todo ello es la adoración a las criaturas y no al creador, es el amar y adorar a estatuas hechas por hombres o a figuras atribuidas a Jesús o al Padre en vez de amarle en el corazón que es donde realmente moran. Pablo fue enfático diciendo: 1 Corintios 3:16¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?” 1 Corintios 6:19¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?” igualmente podemos leer esto otro en Deuteronomio 4:28Y serviréis allí a dioses hechos de manos de hombres, de madera y piedra, que no ven, ni oyen, ni comen, ni huelen.”  Isaías 31:7Porque en aquel día arrojará el hombre sus ídolos de plata y sus ídolos de oro, que para vosotros han hecho vuestras manos pecadoras.” Hechos 7:47-49 “ Mas Salomón le edificó casa; si bien el Altísimo no habita en templos hechos de mano, como dice el profeta: El cielo es mi trono, Y la tierra el estrado de mis pies.¿Qué casa me edificaréis? dice el Señor;¿O cuál es el lugar de mi reposo?”

Cuando una pareja comienza a sentir celos, ya ha caído en el problema que comienza con el adulterio y continúa en “celos, iras, contiendas, disensiones, herejías,  envidias, homicidios, borracheras, orgías, y cosas semejantes a estas;”  pero ya ha comenzado en fornicación, inmundicia, lascivia,  idolatría, hechicerías, enemistades y pleitos. Después de los celos viene la ira y la contienda, el enojo y el pleito para entrar en disensiones. ¿Qué es disensión? Significa: Oposición, desacuerdo: disensión de pareceres. Contienda, riña, disputa entre personas. O sea que habiendo caído en el pecado de los celos, lo que le viene más adelante es un pleito con su pareja; una división y una oposición mutua. ¿Qué sigue? Después viene “herejías,  envidias, homicidios, borracheras y orgías” ¿Qué significa cada uno de estos pecados? Veamos, herejías significa: 1. f. Error en materia de fe, sostenido con pertinacia. 2. f. Sentencia errónea contra los principios ciertos de una ciencia o arte. 3. f. Disparate, acción desacertada. 4. f. Palabra gravemente injuriosa contra uno. 5. f. Daño o tormento grandes infligidos injustamente a una persona o animal. ¿Qué es envidia? 1. f. Tristeza o pesar del bien ajeno.2. f. Emulación, deseo de algo que no se posee. ¿Qué es homicidio?  Delito consistente en matar a alguien sin que concurran las circunstancias de alevosía, precio o ensañamiento. Luego vienen las borracheras y las orgías que ya todos conocemos que es.

Hay un mandamiento de Dios que dice: Éxodo 20:3No tendrás dioses ajenos delante de mí.” Y acerca de ello hay escrituras que se relacionan como: Éxodo 20:4No te harás imagen, ni ninguna semejanza de lo que esté arriba en el cielo, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.”  Deuteronomio 5:8No harás para ti escultura, ni imagen alguna de cosa que está arriba en los cielos, ni abajo en la tierra, ni en las aguas debajo de la tierra.” Éxodo 20:5
”No te inclinarás a ellas, ni las honrarás; porque yo soy Jehová tu Dios, fuerte, celoso, que visito la maldad de los padres sobre los hijos hasta la tercera y cuarta generación de los que me aborrecen,”  Éxodo 23:24No te inclinarás a sus dioses, ni los servirás, ni harás como ellos hacen; antes los destruirás del todo, y quebrarás totalmente sus estatuas.”

Aunque el titulo de este mensaje es Los celos, la ira  y las contiendas, nos hemos dirigido mas bien al origen y a la cadena que significa tener dioses ajenos delante del verdadero Dios vivo, padre de nuestro Señor Jesucristo. Y como hemos podido ver, el origen de todo estos pecados es el tomar como Dios a las estatuas de piedra o madera y adorarlas en sustitución del verdadero Dios que no habita en templos hechos por los hombres sino en el corazón del creyente: Romanos 8:9 ”Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él.”

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla Agosto, 2008.

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

  

 

 

 

 

 

Agosto 14, 2008 Publicado por victorcastro | Estudios | | Aún no hay comentarios

La Redención

La redención

 

La palabra redimir viene de la raiz latina redimĕre y significa

1. Rescatar o sacar de esclavitud al cautivo mediante precio.

2. Comprar de nuevo algo que se había vendido, poseído o tenido por alguna razón o título.

3. Dicho de quien cancela su derecho o de quien consigue la liberación: Dejar libre algo hipotecado, empeñado o sujeto a otro gravamen.

4. Librar de una obligación o extinguirla.

5. Poner término a algún vejamen, dolor, penuria u otra adversidad o molestia.

Según el texto bíblico, nosotros fuimos redimidos o sea rescatados de las manos del diablo, por Jesucristo el Hijo de Dios. En el libro de 1 Corintios 12:2 se nos recuerda: “Sabéis que cuando erais gentiles, se os extraviaba llevándoos, como se os llevaba, a los ídolos mudos. “ antes de conocer a nuestro Dios, al Dios vivo, el Dios que mora en nuestros corazones, salíamos a buscar dioses muertos, hechos por las manos de los hombres, de madera, piedra o metal y creíamos sinceramente que esas estatuas o imágenes eran Dios, ahora que Cristo nos ha redimido, sabemos que los dioses muertos nada tienen que ver con nuestro Dios vivo que vive y reina en nuestros corazones.

Por la gracia de Dios y por la sangre derramada en la cruz por Jesucristo es que fuimos redimidos. Romanos 3:24 “siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,” Efesios. 1:7 “en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia.” Gá. 3:13 “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero”; Gá 4:5 “para que redimiese a los que estaban bajo la ley, a fin de que recibiésemos la adopción de hijos” 1 Jn. 1:7 “pero si andamos en luz, como él está en luz, tenemos comunión unos con otros, y la sangre de Jesucristo su Hijo nos limpia de todo pecado. “ 1 P. 1:18-19 “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,  sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,“; Tit. 2:14 “quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.”

La redención fue originalmente puesta por Dios por medio de Moisés en la Ley y podemos leerla en Levítico 25:25Cuando tu hermano empobreciere, y vendiere algo de su posesión, entonces su pariente más próximo vendrá y rescatará lo que su hermano hubiere vendido.”y este es el caso de Jesús como nuestro pariente mas cercano, ha procedido a rescatar lo que se había perdido. Todos los hombres hemos caído desde Adán en pecado y por lo tanto necesitamos ser rescatados y nuestro pariente mas cercano, Cristo vino a rescatarnos, por eso somos suyos, porque él pagó con su sangre el precio del rescate.

Redimir es volver a comprar a cierto precio, 1 Co. 6:20Porque habéis sido comprados por precio; glorificad, pues, a Dios en vuestro cuerpo y en vuestro espíritu, los cuales son de Dios.” 1 Corintios 6:19¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros? “   Nosotros fuimos escogidos y predestinados por Dios, y originalmente pertenecíamos a Dios, pero caímos y nos perdimos a causa del pecado; por esta razón, necesitamos ser redimidos. Efesios 1:4-7 “ según nos escogió en él antes de la fundación del mundo, para que fuésemos santos y sin mancha delante de él, en amor habiéndonos predestinado para ser adoptados hijos suyos por medio de Jesucristo, según el puro afecto de su voluntad,  para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,  en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia,”

 

El hombre originalmente era posesión de Dios, pero después cayó, hundiéndose en los pecados y en muchas cosas que eran contrarias a la justicia, la santidad y la gloria de Dios, por lo cual quedó sujeto a la exigencia de Dios.  La redención resuelve el problema de nuestros pecados al cumplir los requisitos de Dios. Romanos. 3:23-24 “por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios,  siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,“   Romanos 8:4 “para que la justicia de la ley se cumpliese en nosotros, que no andamos conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.”  El precio sobre nosotros de los requisitos de la justicia, santidad y gloria de Dios eran tan grandes que nos era imposible cumplirlos.  Puesto que éramos incapaces de pagar el precio, Dios lo pagó por nosotros por medio de la muerte de Cristo en la cruz, redimiéndonos a un gran precio,1 P 1:18-19 “ sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata,  sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación, “ por eso Cristo  murió en la cruz para redimirnos; Su sangre obtuvo redención eterna por nosotros. Gá. 3:13 “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero”; Tit. 2:14Tito 2:14  “quien se dio a sí mismo por nosotros para redimirnos de toda iniquidad y purificar para sí un pueblo propio, celoso de buenas obras.” He. 9:12 “y no por sangre de machos cabríos ni de becerros, sino por su propia sangre, entró una vez para siempre en el Lugar Santísimo, habiendo obtenido eterna redención.”; 1 P. 2:24 “quien llevó él mismo nuestros pecados en su cuerpo sobre el madero, para que nosotros, estando muertos a los pecados, vivamos a la justicia; y por cuya herida fuisteis sanados. 3:18. “Porque también Cristo padeció una sola vez por los pecados, el justo por los injustos, para llevarnos a Dios, siendo a la verdad muerto en la carne, pero vivificado en espíritu.”

La justificación es la acción divina mediante la cual Dios aprueba a las personas según Su norma de justicia; Dios hace esto basándose en la redención de Cristo. Ro. 3:24 ““siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús,”  Debido a que Cristo pagó el precio por nuestros pecados y a que Su redención satisfizo todos los requisitos que estaban sobre nosotros, Dios, por ser justo, está obligado a justificarnos gratuitamente.  Efesios 1:6-7 “ para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados según las riquezas de su gracia, “  Col 1:13-14 “el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados. El Amado es el Hijo amado de Dios, el Hijo de Su amor, en quien Dios se complace Mt. 3:17 “Y hubo una voz de los cielos, que decía: Este es mi Hijo amado, en quien tengo complacencia.; Col 1:13-14:” el cual nos ha librado de la potestad de las tinieblas, y trasladado al reino de su amado Hijo, en quien tenemos redención por su sangre, el perdón de pecados.”

En el Amado (Su Hijo), fuimos agraciados, es decir, fuimos hechos objeto del favor y complacencia de Dios, Ef. 1:6 “para alabanza de la gloria de su gracia, con la cual nos hizo aceptos en el Amado,”  El perdón de los pecados es la redención que tenemos en Cristo por medio de Su sangre; sin derramamiento de sangre, no hay perdón de pecados.

Por ser hombre, el Señor Jesús tenía sangre humana genuina que podía ser derramada por nuestra redención; y por ser Dios, Él poseía el elemento divino que hace

que Su sangre tenga eficacia eterna.  El Señor Jesús murió en la cruz como el hombre que es Hijo de Dios; por consiguiente, la sangre que Él derramó no era simplemente la sangre del hombre Jesús, sino también la sangre del Hijo de Dios. En la obra que Cristo efectuó en la cruz, Él se hizo por nosotros maldición y nos

redimió de la maldición de la ley: Gá. 3:13 “Cristo nos redimió de la maldición de la ley, hecho por nosotros maldición (porque está escrito: Maldito todo el que es colgado en un madero.” . Cuando Cristo quitó nuestro pecado en la cruz, Él nos redimió de la maldición.  Cristo no sólo nos redimió de la maldición, sino que incluso Él mismo fue hecho maldición por nosotros.  Debido a que Cristo nos redimió de la maldición de la ley al ser hecho por nosotros maldición, ahora nosotros podemos recibir la mayor bendición, que es el Cristo en nosotros (el Padre, el Hijo y el Espíritu) como el Espíritu procesado que mora en nosotros para nuestra salvación, Gá. 3:14 “para que en Cristo Jesús la bendición de Abraham alcanzase a los gentiles, a fin de que por la fe recibiésemos la promesa del Espíritu.”. Cristo nos redimió de la custodia de la ley, a fin de que pudiésemos recibir la filiación y llegar a ser hijos de Dios.  La obra redentora de Cristo nos conduce a la filiación divina para que nosotros logremos la vida eterna, a fin de que se cumpla el propósito eterno de Dios, que consiste en tener muchos hijos con miras a Su expresión corporativa.

 

La sangre de Cristo nos redimió de nuestra vana manera de vivir, una vida sin sentido y sin propósito—1 P. 1:18-19 “sabiendo que fuisteis rescatados de vuestra vana manera de vivir, la cual recibisteis de vuestros padres, no con cosas corruptibles, como oro o plata, sino con la sangre preciosa de Cristo, como de un cordero sin mancha y sin contaminación,   Si hemos de conducirnos en temor durante el tiempo de nuestra peregrinación, cuidando nuestra salvación, necesitamos una comprensión profunda de la redención de Cristo.  La redención de Cristo nos apartó de nuestra vana manera de vivir, y ahora podemos ser santos en toda nuestra manera de vivir.  Cristo se entregó a Sí mismo por nosotros no sólo para redimirnos de toda iniquidad sino también para purificar para Sí mismo un pueblo para Su posesión: un pueblo al cual Dios posee exclusivamente como Su especial y único tesoro, Su posesión personal.

 

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla, agosto 2008.

 

Agosto 12, 2008 Publicado por victorcastro | Estudios | | Aún no hay comentarios

¿Dónde está el cielo?

¿Dónde está el cielo?

 

Tanto el cielo como la tierra son una creación de Dios, lo primero que Dios hizo fueron los cielos y la tierra, podemos leerlo en Génesis 1:1En el principio creó Dios los cielos y la tierra.” Si se fijó, es el primer versículo de la Biblia. O sea que antes de crear otra cosa, Dios hizo los cielos y la tierra.

 

Este tema, como los otros que he escrito, siempre serán tratados desde el punto de vista espiritual basado en estas palabras de Dios: 1 Corintios 2:14Pero el hombre natural no percibe las cosas que son del Espíritu de Dios, porque para él son locura, y no las puede entender, porque se han de discernir espiritualmente.” Y esta otra: 2 Timoteo 3:16Toda la Escritura es inspirada por Dios, y útil para enseñar, para redargüir, para corregir, para instruir en justicia,”

 

Vamos a entender como cielo, todo lo creado por Dios que se conserva en la forma invisible, mientras que tierra es todo lo que es visible. Y específicamente, tierra es la carne del hombre natural, desde el punto de vista de Jesús cuando nos enseña acerca del evangelio diciendo: Marcos 4:20Y éstos son los que fueron sembrados en buena tierra: los que oyen la palabra y la reciben, y dan fruto a treinta, a sesenta, y a ciento por uno.” Por lo que claramente establecemos que el cielo es lo espiritual, lo invisible mientras que tierra es lo carnal, lo visible. Dios, para el caso es invisible, pero Cristo, le hace visible según leemos en Colosenses 2:9Porque en él habita corporalmente toda la plenitud de la Deidad,”

 

Nuestro tema es s una pregunta: ¿Dónde está el cielo? Y la respuesta no debe ser que aquí en la tierra sino a partir de la tierra, es decir el cielo comienza en la superficie de la tierra hacia arriba, hay tres cielos según podemos entender a Pablo que dijo: 2 Corintios 12:2Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; si fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo.” Y podemos decir con clara distinción que es en el tercer cielo donde habita Dios. La habitación de Dios es en el cielo sin embargo sus pies tocan la tierra como lo leemos en Mateo 23:22y el que jura por el cielo, jura por el trono de Dios, y por aquel que está sentado en él.” Y Mateo 5:34-35  “Pero yo os digo: No juréis en ninguna manera; ni por el cielo, porque es el trono de Dios; ni por la tierra, porque es el estrado de sus pies; ni por Jerusalén, porque es la ciudad del gran Rey.”

 

El cielo y la tierra no se mezclan entre sí porque son dos naturalezas distintas, como el agua y el aceite, el agua permanece abajo mientras que el aceite arriba, ese es el panorama que Jesús expresó cuando dijo: Juan 8:23Y les dijo: Vosotros sois de abajo, yo soy de arriba; vosotros sois de este mundo, yo no soy de este mundo.” Lo que claramente establece que el cielo está arriba y la tierra abajo, nosotros somos los terrenales mientras Jesús es celestial. Juan 3:12Si os he dicho cosas terrenales, y no creéis, ¿cómo creeréis si os dijere las celestiales? “ El lenguaje de Dios es celestial, mientras que los hombres mantienen un lenguaje terrenal. No hay duda, Dios está arriba, en el cielo mientras que el diablo está abajo en la tierra. El poner la mirada en las cosas de Dios, arriba es cosa de cristianos, mientras que ponerla en las cosas de los hombres es cosa del diablo, lo podemos entender cuando leemos en Mateo 16:23  Pero él, volviéndose, dijo a Pedro: !!Quítate de delante de mí, Satanás!; me eres tropiezo, porque no pones la mira en las cosas de Dios, sino en las de los hombres.”

 

La verdad es que nuestro cuerpo mantiene una doble naturaleza, por un lado tenemos un cuerpo de carne que es comparado con los animales y por otro lado tenemos un cuerpo espiritual. Pablo lo dice así: 1 Corintios 15:40Y hay cuerpos celestiales, y cuerpos terrenales; pero una es la gloria de los celestiales, y otra la de los terrenales.” 1 Corintios 15:48Cual el terrenal, tales también los terrenales; y cual el celestial, tales también los celestiales. Y así como hemos traído la imagen del terrenal, traeremos también la imagen del celestial.” Entendiendo esto como que por un lado descendemos de Adán y por otro lado de Jesucristo, 1 Corintios 15:45Así también está escrito: Fue hecho el primer hombre Adán alma viviente; el postrer Adán, espíritu vivificante. Mas lo espiritual no es primero, sino lo animal; luego lo espiritual.” El plan de Dios para salvarnos consiste en cambiar esa naturaleza pecadora de la carne por una santa en el espíritu y eso solo se obtiene por medio del evangelio. Romanos 1:16Porque no me avergüenzo del evangelio, porque es poder de Dios para salvación a todo aquel que cree; al judío primeramente, y también al griego.”

Volvamos a la pregunta: ¿Dónde está el cielo? Veamos este verso que dice: Juan 14:23Respondió Jesús y le dijo: El que me ama, mi palabra guardará; y mi Padre le amará, y vendremos a él, y haremos morada con él.” Claramente dice que vendrá a nosotros y no que nosotros vayamos a él. Este es el mismo principio que Jesús nos enseñó a orar diciendo:  “Venga a nosotros tu reino”. O sea no es que Dios estando arriba nos lleva con él sino que nosotros estando abajo, Dios nos acompaña aquí abajo. El cielo y la tierra no son lugares sino viviendas, o vivimos en a tierra o vivimos en el cielo. Veamos este verso: Romanos 8:1Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu.” Vea usted estos dos extremos, andar en la carne y andar en el Espíritu. Y esto otro, Romanos 8:8-10  “y los que viven según la carne no pueden agradar a Dios.  Mas vosotros no vivís según la carne, sino según el Espíritu, si es que el Espíritu de Dios mora en vosotros. Y si alguno no tiene el Espíritu de Cristo, no es de él. Pero si Cristo está en vosotros, el cuerpo en verdad está muerto a causa del pecado, mas el espíritu vive a causa de la justicia.” Vemos claramente que Dios es Espíritu y que Cristo es espíritu y que ambos han hecho morada en nosotros.  Y si Dios ha hecho morada en nosotros y Dios tiene su trono en el cielo, cabe hacernos esta  pregunta: ¿Dónde está el cielo? La respuesta es que el cielo está donde Dios  está y si Dios está en nuestro corazón, el cielo está en nosotros.

Fíjese que estamos derrumbando la antigua idea de que el cielo es allá arriba para ahora decir que el cielo es el ámbito donde está Dios,  y no podemos negar que Cristo mora en nuestro corazón y que somos el templo del Espíritu Santo, 1 Corintios 3:16¿No sabéis que sois templo de Dios, y que el Espíritu de Dios mora en vosotros?1 Corintios 6:19¿O ignoráis que vuestro cuerpo es templo del Espíritu Santo, el cual está en vosotros, el cual tenéis de Dios, y que no sois vuestros?”  Repito e insisto, el cielo está donde Dios está porque ese es su ámbito, su trono. Dios no está en templos hechos por la mano del hombre sino en nuestro corazón. Veamos lo que escribe Pablo en este aspecto:  Efesios 1:3 “Bendito sea el Dios y Padre de nuestro Señor Jesucristo, que nos bendijo con toda bendición espiritual en los lugares celestiales en Cristo,” ¿Dónde están los lugares celestiales? Están en Cristo. ¿Dónde está Cristo? Efesios 3:17para que habite Cristo por la fe en vuestros corazones, a fin de que, arraigados y cimentados en amor,” Repito, Cristo habita en nuestro corazón. ¿Dónde está el cielo? El cielo es el trono de Dios, y Cristo está sentado a la diestra del trono, Colosenses 3:1Si, pues, habéis resucitado con Cristo, buscad las cosas de arriba, donde está Cristo sentado a la diestra de Dios.” ¿Cómo es que hemos resultado estar en el cielo si aun tenemos los pies en la tierra? Efesios 2:5-7 “ aun estando nosotros muertos en pecados, nos dio vida juntamente con Cristo (por gracia sois salvos),  y juntamente con él nos resucitó, y asimismo nos hizo sentar en los lugares celestiales con Cristo Jesús,  para mostrar en los siglos venideros las abundantes riquezas de su gracia en su bondad para con nosotros en Cristo Jesús. “ ¿Qué fue lo que hicimos para resultar en el cielo? Juan 1:12Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio potestad de ser hechos hijos de Dios; los cuales no son engendrados de sangre, ni de voluntad de carne, ni de voluntad de varón, sino de Dios.  Y aquel Verbo fue hecho carne, y habitó entre nosotros (y vimos su gloria, gloria como del unigénito del Padre), lleno de gracia y de verdad. “

He hecho algunas encuestas personales con cristianos y les he preguntado: ¿Cree usted que estamos en el cielo?, la respuesta ha sido contundente: NO y no podemos hacer otra cosa que traer esta palabra de Dios que dice en Juan 3:18El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.” Usted posiblemente no desea ser condenado y aquí están las buenas nuevas de Dios, 1 Timoteo 2:3-5  “Porque esto es bueno y agradable delante de Dios nuestro Salvador,  el cual quiere que todos los hombres sean salvos y vengan al conocimiento de la verdad.  Porque hay un solo Dios, y un solo mediador entre Dios y los hombres, Jesucristo hombre,” Jesús dijo: Juan 14:6Yo soy el camino, y la verdad, y la vida; nadie viene al Padre, sino por mí.” Juan 3:16Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree, no se pierda, mas tenga vida eterna.” Juan 3:36El que cree en el Hijo tiene vida eterna; pero el que rehúsa creer en el Hijo no verá la vida, sino que la ira de Dios está sobre él. “Juan 5:24De cierto, de cierto os digo: El que oye mi palabra, y cree al que me envió, tiene vida eterna; y no vendrá a condenación, mas ha pasado de muerte a vida.” Juan 6:47De cierto, de cierto os digo: El que cree en mí, tiene vida eterna.” Juan 10:27-29  “Mis ovejas oyen mi voz, y yo las conozco, y me siguen,  y yo les doy vida eterna; y no perecerán jamás, ni nadie las arrebatará de mi mano.  Mi Padre que me las dio, es mayor que todos, y nadie las puede arrebatar de la mano de mi Padre. “

 

Por Víctor Manuel Castro Chinchilla  Agosto 2008.

 

 

 

 

 

 

 

 

Agosto 7, 2008 Publicado por victorcastro | Estudios | | Aún no hay comentarios

La santidad

La Santidad

 

Levítico 20:7Santificaos, pues, y sed santos, porque yo Jehová soy vuestro Dios.” 1 Pedro 1:14-16 “ como hijos obedientes, no os conforméis a los deseos que antes teníais estando en vuestra ignorancia;  sino, como aquel que os llamó es santo, sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir;  porque escrito está: Sed santos, porque yo soy santo.”

 

 

SANTIDAD, SANTO

A. Según la revelación bíblica, la santidad es:

(a) Una cualidad fundamental de Dios y de Su Espíritu;

(b) una virtud indispensable de todo verdadero creyente; y

(c) un atributo de ciertos lugares, objetos, días, fechas, acciones, etc.

B. El término heb. «kadosh» significa puro, física, ritual y, especialmente, moral y espiritualmente. En ocasiones se debe traducir «separado», puesto aparte, consagrado    ( Lc. 2:23, citando a Éx. 13:2). Ciertos autores presentan con demasiada exclusividad el concepto de separación, pero sí es cierto que la pureza consiste en estar separado de toda contaminación de todo pecado ( Lv. 19-22 donde se repite en varias ocasiones la orden de ser santo) Cuando Isaías oyó a los serafines proclamar: «¡Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos!», Isaías clamó: «¡Ay de mí!, que soy muerto, porque siendo hombre de labios inmundos, han visto mis ojos al Rey…» Entonces fue su iniquidad quitada y expiado su pecado (Is. 6:2-7). Aquí tenemos expresada la purificación para ser santo. Según 2 Cr. 29:15 los levitas se santifican a fin de poder purificar la casa de Jehová. Ser santo es lo opuesto a estar contaminado (Hag. 2:12, 13; cfr. Lv. 11:43, 44).

C. El NT emplea el término «hagios» que también en ocasiones significa separado, consagrado, puesto aparte (Lc. 2:23), pero con mayor frecuencia «puro». Ser santo es ser sin «mancha, ni arruga ni cosa semejante» (Ef. 5:26-27). Y en 2 Co. 7:1 se lee: «Limpiémonos de toda contaminación de carne y de espíritu, perfeccionando la santidad en el temor de Dios.» Si en ocasiones se trata, en el AT, de cuestiones de santidad esencialmente ritual, tenemos en ello sombras que se desarrollan en enseñanzas de unos principios de santidad profundamente espiritual y moral. En la santidad ritual del AT se hallan objetos santos: lugares, moradas, ciudades, vestiduras, pero, de una manera muy especial, el Tabernáculo y el Templo con todo lo que servía para el culto. Había además santas convocaciones, una nación y pueblo santos, etc. (Éx. 20:8; 30:31; 31:10; Lv. 21:7; 23:4; Nm. 5:17).

D. Nuestra santidad está estrechamente relacionada con la de Dios. «Habéis, pues, de serme santos, porque yo Jehová soy santo, y os he apartado de los pueblos para que seáis míos» (Lv. 20:26). Si este pasaje menciona la separación, también todo el capítulo habla de pureza de conducta.

E. Acerca de la santidad de Dios, la Biblia declara lo siguiente:

La santidad de Dios es Su cualidad absoluta y fundamental. Su pureza absoluta, inmaculada, manifiesta Su gloria deslumbrante y eterna.

«Santo, santo, santo, Jehová de los ejércitos; toda la tierra está llena de su gloria» (Is. 6:3; 57:15). Esta santidad nos impulsa a la adoración: «¡Exaltad a Jehová nuestro Dios, y postraos ante el estrado de sus pies; él es santo!» (Sal. 99:5; 103:1).

«Alegraos, justos, en Jehová, y alabad la memoria de su santidad» (Sal. 97:12; cfr. Éx. 15:11; Is. 12:6).

La santidad de Dios se manifiesta a la vez en Su justicia y en Su amor. Su justicia lo obliga a castigar al pecador; pero es inseparable de Su amor, que desea salvarlo. «No ejecutaré el ardor de mi ira, ni volveré para destruir… Dios soy… el Santo…» (Os. 11:9). Una justicia sin amor no sería santa; no lo es la justicia implacable de un tribunal. Pero un amor sin justicia tampoco es santo; no lo es el amor sin severidad de una madre débil. El arca del pacto ilustra muy bien esto: el propiciatorio, la cubierta de oro en la que se hacía la aspersión de sangre expiatoria, simboliza la gracia y amor de Dios; pero debajo de este propiciatorio se conservaba el rollo de la Ley, que representaba la justicia del Dios que perdona. Porque el objetivo de Dios al perdonar es el restablecimiento del orden moral. Ésta es la esencia de la santidad, sobre la que velaban simbólicamente los dos querubines de oro. Son numerosos los pasajes bíblicos que asocian estrechamente la justicia y el amor de Dios, estando siempre sobreentendida la noción de la santidad, al menos en el contexto. Los términos utilizados son, en ocasiones, «fidelidad y bondad», «ira y misericordia», «castigo y gracia». El Decálogo afirma que Dios castiga la iniquidad, pero también que muestra misericordia (Éx. 20:5-6). Se puede citar también el Sal. 78:38; Is. 54:5-8; 57:15-18; 60:9-10; Sal. 98:1-3. El Señor reprocha a los fariseos que descuiden «la justicia y el amor de Dios» (Lc. 11:42). Pablo afirma que la gracia reina por la justicia, y que «El cumplimiento de la ley es el amor» (Ro. 5:21; 11:22; 13:10).

La santidad de Dios, de la que depende la nuestra, es así en realidad una combinación de una justicia o pureza absoluta con un infinito amor. Ello nos lleva a constatar que la suprema manifestación de la santidad de Dios viene a ser la muerte expiatoria de Su Hijo. La cruz del Calvario es la sublime expresión de la unidad manifestada entre Su severa justicia y Su amor redentor. En cuanto a la importancia de la santidad del creyente, es menester recordar que Cristo volverá «para ser glorificado en sus santos» (1 Ts. 1:10).

SANTIFICAR, SANTIFICACIÓN

(a) Hacer santo, purificar, poner aparte para Dios, consagrarle personas, objetos, días, etc., ritual y sobre todo moral y espiritualmente. Los sacerdotes eran santificados para su servicio con una unción de aceite santo, siendo revestidos de hábitos consagrados, y mediante sacrificios y la sangre de la expiación (Éx. 29:1, 5-7 y 20; 30:30; 1 Cr. 23:13). El Tabernáculo, sus utensilios y el altar eran santificados de una manera análoga (Éx. 29:36-37; 30:26-29). El Señor participaba en esta santificación manifestando Su gloria y viniendo a morar en el santuario (Éx. 29:42-45). El Señor mismo santificó el séptimo día, ordenando a Su pueblo que lo pusiera aparte y lo santificara (Gn. 2:3; Éx. 20:8;). Se afirma en varias ocasiones que el séptimo día es una señal de que Dios quiere santificar a Su pueblo (Éx. 31:13; Ez. 20:12; cfr. Ez. 37:28). En cuanto a nosotros, los cristianos, somos exhortados a santificarnos separándonos moralmente del mundo y de sus contaminadores (2 Co. 6:14-7:1). Ritualmente, el contacto con cosas o personas santas puede santificar (Éx. 29:37; 30:29; 1 Co. 7:14; pero cfr. Hag. 2:12).

(b) Honrar y glorificar a Dios, Su nombre, o a Cristo (Lv. 10:3; Is. 8:13; 29:23; 58:13). «Santificado sea tu nombre» (Mt. 6:9). En Mara, Moisés y Aarón no creyeron, para santificar a Jehová a los ojos del pueblo; entonces Jehová se santificó en ellos, castigándolos (Nm. 20:12-13). Jehová será «exaltado en juicio, y el Dios Santo será santificado con justicia» (Is. 5:16). Un día, la reunión de Israel y su arrepentimiento santificará a Jehová a los ojos de las naciones (Ez. 20:41-43). El Padre ha santificado a su Hijo, y nosotros debemos santificar a Cristo en nuestros corazones (Jn. 10:36; 1 P. 3:15).

(c) Santificarse significa purificarse, separarse de toda contaminación, de todo mal. En especial, este significado lo tiene el sustantivo «santificación».

Es un mandato: «Seréis santos, porque yo soy santo» (Lv. 11:44-45; 19:2; 20:7). «Pues la voluntad de Dios es vuestra santificación… Nos ha llamado Dios… a santificación» (1 Ts. 4:3, 7; cfr. Ro. 1:7). «Nos escogió… para que fuésemos santos y sin mancha delante de él» (Ef. 1:4). «Sed también vosotros santos en toda vuestra manera de vivir» (1 P. 1:15, 16).

Es preciso santificarse, purificarse, antes de presentarse a Dios para ciertos actos religiosos (Éx. 19:22; Jos. 3:5; 7:13; 1 S. 16:5; 2 Cr. 29:5; etc.).

La santificación es la obra del Espíritu Santo en nosotros, para purificarnos, separarnos del mal y hacemos conforme a la imagen de Cristo y aceptos a Dios. De la misma manera que no podemos merecer nuestra salvación, tampoco podemos santificarnos mediante nuestros propios esfuerzos. Es Dios quien purifica nuestros corazones por la fe (Hch. 15:9), en respuesta a nuestra fe. Es Él que nos santifica (Éx. 31:13; Lv. 20:7-8). «Y el mismo Dios de paz os santifique por completo… el cual también lo hará» (1 Ts. 5:23-24). Los gentiles deben serle «ofrenda agradable, santificada por el Espíritu Santo» (Ro. 15:16). «Ya habéis sido santificados… por el Espíritu de nuestro Dios» (1 Co. 6:11; 1 P. 1:2; 2 Ts. 2:13). Para santificarnos, el Espíritu Santo se sirve sobre todo de la Palabra de verdad, que Él inspiró, y de la oración, que Él también nos inspira (Jn. 17:17; 15:3; Ef. 5:26; 1 Ti. 4:5; cfr. 1 P. 1:2). El Espíritu Santo glorifica a Cristo, que nos ha sido hecho santificación (1 Co. 1:30). Hemos sido santificados en Él, y Él se ha santificado por nosotros (1 Co. 1:2; Jn. 17:19). El Espíritu nos revela sobre todo la verdad capital de que «somos santificados mediante la ofrenda del cuerpo de Jesucristo hecha una vez para siempre» (He. 10:10). Es Su sangre la que purifica de todo pecado, después de habernos procurado el perdón (1 Jn. 1:7, 9). Ro. 6:3-4 nos muestra que después de haber muerto, en Cristo, al pecado, podemos resucitar con Él y andar en novedad de vida, teniendo «por fruto la santidad» (Ro. 6:22). Todo el cap. 8 de Romanos, sin emplear el término «santificación», nos revela su secreto: «La ley del Espíritu de vida en Cristo Jesús» (Ro. 8:2) debe actuar en nosotros y transformar nuestra vida. Entonces no viviremos ya más bajo el dominio de la carne, sino bajo la disciplina del Espíritu, que hará morir en nosotros las acciones del cuerpo (Ro. 8:13). Pablo habla del gran misterio de la morada del Señor en nosotros, que quiere así volvernos «perfectos en Cristo» (Col. 1:26-28).

Se han formulado muchas teorías contradictorias acerca de la santificación. Siguiendo a Wesley, ciertos intérpretes ven en ella una «segunda bendición» que debe seguir a la conversión y que debemos recibir instantáneamente por la fe. Afirman ellos que Dios purifica entonces de inmediato nuestro corazón de su pecado original, «de todo aquello que nos impulsaba al mal». Esta doctrina se acerca peligrosamente al perfeccionismo. En el opuesto extremo se hallan aquellos cristianos que enseñan que nunca nos desembarazaremos aquí abajo del hombre viejo, y que nos encontraremos siempre en el lastimoso estado de Ro. 7. Estos autores no han comprendido la gloriosa solución expuesta en el cap. 8, como ya se ha descrito brevemente en los párrafos anteriores. El salvo queda liberado al entrar en la consciencia y en el disfrute de la provisión del Espíritu en él. Esta presencia es el privilegio de todo hijo de Dios, que debe vivir entonces según el Espíritu (Ro. 8:9; 1 Co. 6:19). Así, aunque verdaderamente la erradicación del «hombre viejo» sólo tendrá lugar para el cristiano bien por la muerte, bien por la transformación en el arrebatamiento (1 Co. 15:51-54; 1 Ts. 4:14-17), el creyente tiene el privilegio de andar en el poder de la nueva vida en resurrección en Cristo, y por tanto de considerarse en la práctica tal como está ya posicionalmente: muerto al pecado ( Ro. 6: Col. 3). De esta manera, el creyente puede vivir una vida victoriosa; no obstante, se debe tener en cuenta en todo caso que el andar del cristiano está continuamente sostenido por el oficio intercesor de Cristo en el Cielo.  Hay también provisión «si alguno pecare», en Cristo como Abogado (1 Jn. 1:9-2:2). Guardados por el poder de Dios para salvación (1 P. 1:5), y con el Espíritu Santo, que puede santificarnos por completo, y guardar nuestro espíritu, alma y cuerpo irreprensibles para la venida de nuestro Señor Jesucristo, el cristiano puede así vivir una vida grata a Dios. Y tiene un poderoso motivo para ello, porque el Señor Jesucristo vendrá «para ser glorificado en sus santos y ser admirado en todos los que creyeron» (2 Ts. 1:10).

 

 

Agosto 5, 2008 Publicado por victorcastro | Estudios | | Aún no hay comentarios